Dirigiéndose a los Santos de los Últimos Días de todo México, el élder D. Todd Christofferson, del Cuórum de los Doce Apóstoles, enseñó que compartir el evangelio restaurado de Jesucristo e invitar a otros a participar de sus bendiciones son actos que surgen naturalmente del “amor puro de Cristo”.
El élder Christofferson dijo: “Compartir e invitar es un comportamiento natural, un fruto natural del amor puro de Cristo”.
El élder Christofferson se dirigió a los Santos de los Últimos Días de México en un devocional transmitido en vivo el domingo, 25 de mayo desde el centro multiestaca cerca del Templo de la Ciudad de México.
El devocional tuvo como tema “Amar, compartir e invitar” e incluyó mensajes del presidente del Área México de la Iglesia, el élder Hugo Montoya, y su esposa, la hermana Carmen Montoya, y del élder Sean Douglas, primer consejero de la presidencia de área. Los élderes Montoya y Douglas son Setenta Autoridades Generales.
Al comenzar sus palabras devocionales, el élder Christofferson felicitó a la presidencia del Área México por su énfasis en la obra misional y por enseñar a los miembros de la Iglesia cómo compartir el evangelio restaurado de Jesucristo y contribuir al recogimiento de Israel.
Testificó de las muchas bendiciones que reciben quienes comparten su “amor por el Salvador y Su evangelio”.
“Compartir nuestro amor por el evangelio del Salvador puede brindar gozo, tanto a nosotros mismos como a los demás, y al Salvador mismo”, dijo. “Nos protege de la tentación, nos brinda sanación y perdón de pecados”.
Sin embargo, el élder Christofferson enfatizó que la invitación a “amar, compartir e invitar” no es un programa nuevo de la Iglesia. Hizo referencia a las palabras del élder Gary E. Stevenson, del Cuórum de los Doce Apóstoles, pronunciadas en la conferencia general de abril de 2022, y dijo que esta invitación es “simplemente una extensión de quienes ya somos como discípulos de Jesucristo”.
“Es una forma de vivir”, continuó el élder Christofferson. Amar, compartir e invitar son actos que ocurren naturalmente en la vida de los discípulos de Cristo.
El élder Christofferson agregó que amar, compartir e invitar también permite a los discípulos de Jesucristo guardar los convenios que han hecho con Dios.
Reforzó este principio citando las palabras del Salvador a los nefitas, registradas en 3 Nefi 18:24: “Alzad, pues, vuestra luz para que brille ante el mundo. He aquí, yo soy la luz que debéis sostener en alto”.
El élder Christofferson testificó: “Ese es nuestro deber, nuestra oportunidad”.

El élder Christofferson explicó que sostener en alto la luz del Salvador es ser Su discípulo, reflejarlo a Él y a Su ejemplo en “nuestra manera de ser”.
“Todos los que nos rodean deberían ver algo de Él en nosotros, algo del Señor mismo”, declaró
Refiriéndose a las enseñanzas del profeta Moroni sobre la caridad en el Libro de Mormón (Moroni 7:47-48), el élder Christofferson enseñó que la caridad es el “fruto natural” del discipulado.
Dijo: “La caridad es un don espiritual. Podemos recibirla como discípulos, pero tenemos que pedirla; de hecho, se nos manda pedir el amor puro de Cristo por medio del Espíritu Santo”.

Motivados por este amor puro, explicó el élder Christofferson, los discípulos de Cristo pueden compartir e invitar a otros, de manera sincera y natural, a participar de las bendiciones del evangelio de Jesucristo.
“Hay miles de maneras en que podemos compartir e invitar según el amor que sentimos”, dijo.
El élder Christofferson ilustró este punto compartiendo un par de videos que demuestran cómo los miembros de la Iglesia pueden compartir el Evangelio de manera sencilla y natural. Uno de estos videos presentó las diferentes maneras en que se invitó a varios líderes de la Iglesia a aprender más sobre el Salvador y Su Iglesia.
El élder Christofferson luego explicó a los oyentes que, si bien no todos aceptarán sus invitaciones, el hecho de invitar a otros es en sí mismo un éxito.
Dijo: “Las personas pueden decidir si aceptan o no, pero hay gozo en compartir. No debemos tener miedo ni vergüenza. Tenemos la verdad, tenemos la salvación, y la gente no puede encontrar la salvación en ningún otro lugar”.
El élder Christofferson concluyó testificando del Salvador y Su evangelio, invitando a los oyentes a, como discípulos de Jesucristo, ofrecer a los demás las mismas bendiciones que disfrutan a diario a través del Evangelio restaurado.
— Alfredo Alcántara Hernández, gerente de comunicaciones del Área México de la Iglesia, contribuyó a este artículo.

