El camino hacia la educación puede estar plagado de obstáculos. Algunos estudiantes potenciales se desaniman por el costo, ya sea en dinero o en tiempo. Otros estudiantes pueden tener dificultades para aprender en un formato de aula tradicional. Algunos tal vez no sepan qué estudiar o a dónde acudir para obtener ayuda.
La respuesta a todos estos desafíos es la misma. “Acudan al Señor para recibir la ayuda que necesitan”, dijo el élder D. Todd Christofferson, del Cuórum de los Doce Apóstoles, a miles de estudiantes de último año de preparatoria y jóvenes adultos de toda el Área Utah durante un devocional que se transmitió el miércoles, 5 de marzo.
Durante la transmisión, el élder Christofferson y el élder Kevin W. Pearson, Setenta Autoridad General y presidente del Área Utah, y Sharon Eubank (en inglés), directora de los servicios humanitarios de la Iglesia y ex consejera de la presidencia general de la Sociedad de Socorro, formaron un panel para analizar la responsabilidad religiosa y las bendiciones espirituales de la educación.

El tema central del devocional — que se grabó el 5 de febrero — provino de una cita del entonces élder Russell M. Nelson, quien enseñó: “Procuren su educación como una prioridad del orden más alto. Obtengan toda la educación que puedan. Para nosotros, como Santos de los Últimos Días, la educación es una responsabilidad religiosa” (“La educación: una responsabilidad religiosa”, devocional de BYU–Idaho, 26 de enero de 2010).
El élder Pearson señaló que cualquier camino educativo requerirá trabajo duro.
“Cualquier cosa que valga la pena, mis jóvenes amigos, va a requerir trabajo duro”, dijo el élder Pearson. “Habrá contratiempos. Van a sentir ganas de tirar la toalla. Van a sentir que: ‘No puedo pagar esto. Es demasiado difícil. Está tomando demasiado tiempo. Prefiero seguir con mi vida’. Pero no se distraigan con la dificultad del camino”.
Un camino educativo también puede ser un camino espiritual lleno de autodescubrimiento. “Los tiempos y las situaciones difíciles pueden acercarnos al Salvador”, dijo el élder Pearson.

El himno de apertura del devocional fue “Qué firmes cimientos” (“Himnos”, Nº 40), que le recordó a la hermana Eubank su propio camino educativo.
Mientras estaba en la universidad, trabajó en una tienda minorista. Una noche, después de cerrar la puerta, cerró con llave y se arrodilló detrás de unos estantes para pedirle ayuda al Padre Celestial, porque no tenía suficiente dinero para pagar sus cuentas y la inscripción del próximo semestre.
Las palabras de la tercera estrofa de “Qué firmes cimientos” llenaron su mente: “Pues ya no temáis, y escudo seré, que soy vuestro Dios y socorro tendréis”.
La hermana Eubank dijo: “Y lo hizo. Me abrió un camino para [pagar la escuela], aunque en ese momento no podía verlo”.
De esa experiencia, la hermana Eubank dijo que aprendió: “El Padre Celestial es mi mayor apoyo”.

Los que invocan al Señor y aprenden a confiar en Él día a día llegan a conocerlo mejor. Pero los que piensan que son totalmente independientes y que no necesitan a nadie más dejan pasar la oportunidad de llegar a conocer al Padre Celestial y a Jesucristo, dijo el élder Christofferson.
“El Señor quiere ayudarlos”, aseguró. “Están haciendo lo que Él les ha pedido. Están haciendo lo que Él les ha aconsejado que hagan por medio del profeta”.
El devocional también incluyó un video en el que varios jóvenes adultos compartieron sus diferentes metas y caminos educativos.
El élder Christofferson señaló que los jóvenes adultos en el video siguieron una variedad de caminos para continuar su educación. Algunos ingresarán al ejército, algunos se dedicarán a las artes, otros seguirán oficios o capacitación profesional. “Todas esas son opciones excelentes”, dijo el élder Christofferson.
Los Santos de los Últimos Días deben recordar que se están preparando para el servicio futuro. “[La educación] no es solo para nuestra propia edificación, nuestro propio ingreso. Esas cosas importan, pero realmente queremos ser de servicio en la sociedad, en la Iglesia”, dijo el élder Christofferson.
Participen en las clases de instituto, animó a los oyentes. “Recuerden, el aprendizaje permanente debe incluir el aprendizaje espiritual permanente”.
También recordó a los jóvenes adultos que en el Área Utah hay especialistas en educación de estaca y mentores de educación de barrio llamados para ayudar a las personas a explorar opciones y encontrar maneras de alcanzar metas educativas.

El élder Christofferson dirigió brevemente sus palabras a los hombres: “Debemos ser hombres en quienes las mujeres puedan confiar, en quienes los niños puedan confiar, en quienes el Señor pueda confiar en este punto de la última dispensación y de los preparativos para Su regreso. No podemos tener hombres que estén a la deriva, que sean indisciplinados. Tenemos que ser los líderes que el Señor necesita y quiere que seamos. El aprendizaje es parte de ello”.
Para concluir, el élder Christofferson invitó a los jóvenes adultos a comprometerse consigo mismos y con el Señor a prepararse para recibir la investidura del templo y a ser aprendices de por vida.
Los bendijo para que “tengan respuestas a sus oraciones, para que tengan la ayuda que necesiten cuando la necesiten, para que tengan guía y para que el trabajo arduo produzca resultados positivos, y puedan seguir adelante en la vida, haciendo una contribución real a Su obra, a quienes los rodean, a quienes más aman”.

