PALMYRA, Nueva York — En 1936, un año después de que el presidente Heber J. Grant dedicara un monumento con la estatua de ángel Moroni en la cima del cerro Cumorah, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días construyó y dedicó una oficina de información en el lugar para proporcionar a los visitantes un espacio donde aprender más sobre la Iglesia y los acontecimientos sagrados de la Restauración.
Esta oficina de información fue reemplazada por un centro de visitantes en 2002, según ChurchofJesusChrist.org (en inglés).
Como es el sitio histórico más cercano a la autopista interestatal 90, el Centro de Visitantes del cerro Cumorah, se diseñó para ser “la puerta de entrada” que orientara a los visitantes hacia todos los sitios históricos de la zona relacionados con acontecimientos clave de los primeros tiempos de la Iglesia; comenzando con la Primera Visión y terminando con la organización de la Iglesia, dijo Benjamin Pykles (en inglés), director del Departamento de Historia de la Iglesia, división Sitios Históricos.
Pero el concepto no funcionó como se esperaba. En ocasiones, los visitantes pasaban de largo del centro de visitantes e iban directo a los otros sitios. Algunos de los que sí se detenían en el centro, se iban sin explorar ni apreciar el cerro Cumorah en sí.
“Miraban las exposiciones y nunca subían al cerro porque pensaban que no había mucho para ver allí. Se puede subir en auto hasta la cima y ver el monumento, pero, por lo demás pensaban: ‘No es más que un cerro cubierto de hierba donde se lleva a cabo el espectáculo’”, explicó Pykles.
La Iglesia espera que el recién remodelado Centro de Visitantes, combinado con los esfuerzos por devolverle al cerro Cumorah el aspecto que tenía cuando José Smith caminó por allí en la década de 1820, les proporcione a los visitantes una experiencia más significativa y espiritual.
El élder David A. Bednar del Cuórum de los Doce Apóstoles presidirá la rededicación, en el sitio histórico del cerro Cumorah el domingo 21 de septiembre.
“Queremos ofrecerles algo más significativo sobre el cerro Cumorah y ayudarles a comprender su importancia espiritual. También queremos que el centro de visitantes complemente la experiencia estar [en el cerro mismo]”, dijo Pykles. “El Libro de Mormón, que salió a la luz desde ese cerro, testifica a todo el mundo que Jesús es el Cristo, que Él es el Salvador del mundo. Estamos procurando transmitir allí un mensaje maravilloso y creemos que las personas lo están apreciando”.
Este es “un nuevo capítulo” en la historia del cerro Cumorah, dijo Sam Palfreyman, el administrador de los sitios históricos de la Iglesia en Nueva York, Pensilvania y Vermont.
“Espero sinceramente que todos podamos sentir que este es un nuevo capítulo”, señaló. “Este es un lugar sagrado, que testifica de Jesucristo y de la aparición del Libro de Mormón, que da testimonio de Él”.
La dedicación de 1935
El presidente Heber J. Grant dedicó el 21 de julio de 1935 un monumento con la estatua del ángel Moroni en el cerro Cumorah, a cuya ceremonia asistieron más de 2000 personas, según informó Church News.
“Actualmente, no hay en el mundo ningún monumento al cual estén vinculadas cosas de tal magnitud”, dijo el presidente David O. McKay, quien entonces servía como segundo consejero de la Primera Presidencia.
El élder José Fielding Smith, en aquel entonces miembro del Cuórum de los Doce e historiador de la Iglesia, escribió lo siguiente sobre el cerro Cumorah en un artículo publicado en Church News el 20 de julio de 1935 (en inglés): “Este lugar es de gran santidad para todos los miembros de la Iglesia”.
Mientras regresaba a su casa del campo misional, Gordon B. Hinckley, el futuro presidente de la Iglesia, y otros cuatro misioneros tuvieron la oportunidad de viajar con un periodista al cerro Cumorah, llegando justo a tiempo para la dedicación y la presentación de la estatua del monumento, según un artículo de Church News (en inglés).
Torlief S. Knaphus (en inglés), un converso noruego, diseñó y esculpió la estatua de tres metros (10 pies) del ángel Moroni que corona el monumento. También esculpió las cuatro placas que se encuentran en la base del monumento que llevan las imágenes del profeta José Smith, los once testigos de las planchas de oro y la exhortación de Moroni en Moroni 10:4
El centro de visitantes de 2002
Sesenta y siete años después de que asistiera a aquella dedicación, el presidente Hinckley dedicó el nuevo centro de visitantes al pie del cerro Cumorah el 1 de julio de 2002.
Asistieron a la ceremonia unos 110 invitados —todos los que cabían en el auditorio del edificio.
El presidente Hinckley, que acababa de dedicar el Templo de Nauvoo Illinois (en inglés) unos días antes, dijo que había visitado el cerro Cumorah muchas veces y “siempre se sintió intrigado y fascinado por la importancia de los acontecimientos maravillosos que aquí ocurrieron”, dijo.
“No existe en la historia del mundo un acontecimiento comparable; en verdad, pese a todo lo que ha ocurrido, nada se iguala al hecho de que el Padre y el Hijo se aparecieron al joven José y le hablaron. Las cortinas se abrieron tras siglos de oscuridad para dar paso a una nueva dispensación, la dispensación del cumplimiento de los tiempos, en la que todas las dispensaciones anteriores se reunirían en una sola”.
‘Sitio histórico sagrado’
El espectáculo del cerro Cumorah (Cumorah Pageant) cumplió una función muy importante en la historia y el legado del cerro Cumorah.
Comenzó en la década de 1920s como una conferencia de misioneros y una obra de teatro, y fue evolucionando hasta convertirse en un espectáculo formal que dramatizaba y celebraba los acontecimientos más importantes del Libro de Mormón. Las presentaciones tenían lugar durante unas semanas y se llevaron a cabo desde 1937 hasta 2019.
Pykles reconoció que, aunque el espectáculo bendijo muchas vidas e hizo mucho bien, las personas consideraban al cerro Cumorah como un centro de espectáculos.
“Sospecho que, si Ies hubieran preguntado a la mayoría de los miembros de la Iglesia qué conocían del cerro Cumorah, habrían dicho algo como: ‘Ahí es donde se representa el espectáculo’”, dijo. “Lo que quizá se fue perdiendo poco a poco fue su identidad como sitio histórico sagrado de la Restauración”.
Cuando los líderes de la Iglesia decidieron suspender el espectáculo en 2018 (en inglés), se propuso un plan para rehabilitar el cerro y el centro de visitantes, de modo que “pudiera recobrar su identidad como sitio histórico sagrado de la restauración”, dijo Pykles.
A partir de 2021, todas las instalaciones, caminos y estacionamientos que se utilizaban para el espectáculo se retiraron del cerro. A continuación, la Iglesia puso en marcha un programa de restauración y conservación forestal para renovar y conseguir una arboleda y un paisaje más saludables y maduros, similares a los de la Arboleda Sagrada.
Aunque la renovación del cerro llevará décadas, un nuevo sendero permite a los visitantes entrar en el bosque antiguo del extremo sur del cerro “para que puedan sentir una parte del cerro, tal y como habría sido en la época de José”, explicó Pykles.
La estatua del Ángel Moroni del monumento también ha recibido un nuevo baño dorado, por primera vez desde 1935, para darle un aspecto renovado y reluciente.
El nuevo centro de visitantes
El centro de visitantes se reformó y su diseño incluye exposiciones y obras artísticas centradas en Jesucristo, la salida a la luz del Libro de Mormón y los eventos sagrados que sucedieron en el cerro. Se anima a los misioneros a que interactúen con los visitantes, pero la experiencia en el sitio es autoguiada. El nuevo centro abrió sus puertas al público en mayo.
En una de las paredes, se pueden ver tres grandes pinturas al óleo representando a José Smith y a Moroni en el cerro.
También hay exposiciones interactivas para ayudar a los visitantes a aprender más sobre la historia de la Iglesia y el evangelio.
Una exposición llamada “La experiencia del Libro de Mormón” les permite a los visitantes leer, resaltar parte del texto y reflexionar sobre una página de las escrituras del Libro de Mormón que se encontraba en el cerro. Los niños también tienen páginas para colorear.
Una de las principales atracciones situada en la rotonda del centro es una escultura de bronce compuesta de varias figuras que representa la visita de Jesucristo a América. La estatua es interactiva y se anima a los visitantes a acercarse y tocar las marcas en las manos del Salvador. Detrás de la estatua del Salvador, en la pared, se encuentran las palabras de 3 Nefi 11.
El presidente Thomas McCoy y su esposa, la hermana Lani McCoy, que sirven como líderes de los sitios históricos de Nueva York y Pensilvania, han podido observar que muchos visitantes, especialmente los niños, tienen experiencias “poderosas” al interactuar con la estatua del Salvador.
“Le tocan las manos. Le tocan los pies. Sienten algo”, comentó la hermana McCoy. “Nosotros también hemos tenido experiencias personales [la estatua] también”.
En otra pared, los visitantes verán la siguiente frase en todos los idiomas en que se encuentra publicado el Libro de Mormón: “Jesús es el Cristo, el Dios Eterno, que se da a conocer a todas las naciones”. El presidente McCoy relató que, recientemente, las misioneras tuvieron la oportunidad de testificar y entregar ejemplares del Libro de Mormón a un grupo de visitantes provenientes de Brasil.
“Aquí, el enfoque está en el cerro Cumorah y en la salida a luz del Libro de Mormón”, explicó. “Hemos tenido experiencias maravillosas con personas que nos son miembros de nuestra fe y que han venido aquí”.
Después de haber presenciado los cambios realizados en el lugar desde febrero de 2024, los McCoy expresaron su deseo de que los visitantes se tomen el tiempo para tener una experiencia más profunda e “inmersiva”. Aseguraron que en el sitio histórico del cerro Cumorah se siente un espíritu nuevo y refrescante”.
Las hermanas Ivy Colbert y Brooklyn Bement, misioneras que actualmente sirven en los sitios históricos de Nueva York y Pensilvania, añadieron que el nuevo centro de visitantes les permite a los visitantes tener una comprensión más personal de la salida a la luz del Libro de Mormón y del Salvador Jesucristo.
“Tener esas estatuas y pinturas que ilustran lo que sucedió, y también que sea una experiencia autoguiada, realmente proporciona unan vivencia personal de lo que el Libro de Mormón ha hecho por cada individuo, dijo la hermana Colber.
La hermana Bement añadió: “En verdad, estos son lugares sagrados y ha sido muy especial poder estar aquí, dedicar tanto tiempo y profundizar el conocimiento sobre la Restauración del evangelio de Jesucristo.
