Las personas desplazadas que viven en campos en el noreste de Siria tienen nuevas esperanzas al afrontar los meses de invierno.
Estas personas y familias están atrapadas en un ciclo de pobreza, mayor vulnerabilidad y repetidos desplazamientos. Pero CARE, que significa Cooperativa de Asistencia y Socorro en Todas Partes (por sus siglas en inglés), y La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días están ayudando.
Fatma, cuyo nombre fue cambiado en este artículo por razones de privacidad, llegó al campo de Serekaniye con su esposo y sus seis hijos hace más de tres años, después de huir de su hogar en Siria debido a la guerra.
“La vida en el campo es difícil para nosotros. Nos despertamos todos los días preocupándonos por dónde conseguir comida y agua. Nuestra tienda es muy vieja y está muy deteriorada. Cada invierno nos enfrentamos a muchos más desafíos”, afirmó Fatma.
Su esposo no tiene un trabajo estable y tres de sus hijos tienen discapacidades. La familia depende principalmente de la ayuda de organizaciones humanitarias para sobrevivir.
Gracias al apoyo de CARE y de la Iglesia, Fatma y su familia recibieron ropa de invierno y kits que incluían artículos esenciales como jabón, champú, detergente, cepillos de dientes y pasta de dientes.
Más de 39 000 personas también recibieron ropa de invierno y kits de higiene junto con Fatma.
“Muchas veces pierdo la esperanza debido a las condiciones de vida de mi familia”, dijo Fatma, “pero la amabilidad y el apoyo que recibimos me motivan especialmente por el bien de mis hijos”.
“La vida en el campo es difícil para nosotros. Nos despertamos todos los días preocupándonos por dónde conseguir comida y agua. Nuestra tienda es muy vieja y está muy deteriorada. Cada invierno nos enfrentamos a muchos más desafíos”, dice Fatma*, una mujer de 33 años que vive con su esposo y sus seis hijos en el campamento de Serekaniye, en el noreste de Siria.
La familia de Fatma llegó al campo hace más de tres años después de huir de su hogar en Siria debido a la guerra. Tres de sus hijos tienen discapacidades y su esposo no tiene un trabajo estable, por lo que la familia depende principalmente de la ayuda de organizaciones humanitarias para sobrevivir.
El invierno les hace la vida aún más difícil.
Gracias a @careorg y a La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, Fatma y su familia recibieron ropa de invierno, así como kits con artículos esenciales como jabón, champú, detergente, cepillos y pasta de dientes.
Además de Fatma, más de 39 000 personas también recibieron ropa de invierno y kits de higiene.
Las personas desplazadas en el noreste de Siria están atrapadas en un ciclo de pobreza, mayor vulnerabilidad y desplazamientos repetidos. Estos artículos esenciales no sólo ayudaron a miles de sirios desplazados a sobrevivir durante la temporada invernal, sino que también brindaron a la gente calidez y esperanza de un futuro mejor.
“Muchas veces pierdo la esperanza debido a las condiciones de vida de mi familia”, dice Fatma, “pero la amabilidad y el apoyo que recibimos me motivan especialmente por el bien de mis hijos”.
*Nombre cambiado por privacidad.
Otros esfuerzos en Siria
El año pasado, Church News informó cómo los fondos de la Iglesia ayudaron a CARE a mejorar las condiciones en los campamentos sirios.
Siria y países vecinos como Líbano y Turquía se enfrentan a un problema astronómico de refugiados y personas desplazadas. CARE y la Iglesia han trabajado juntos para apoyar a las personas en campos de desplazados o en comunidades de desplazados.
Dana Tseng, directora de desarrollo de CARE USA, dijo que la asistencia de emergencia sigue siendo un gran foco de atención de la organización, que combina bien con los esfuerzos humanitarios, de bienestar y de autosuficiencia de la Iglesia.
“Nos hemos compenetrado muy bien como organizaciones que se preocupan por la dignidad de las personas y abordan las necesidades más urgentes en todo el mundo y se aseguran de brindarles a las personas la oportunidad de prosperar y tener vidas exitosas”, dijo Tseng.
Mientras tanto, los esfuerzos entre la Iglesia y ShelterBox han ayudado a proporcionar a los refugiados sirios materiales para refugiarse (ambos en inglés) mientras huyen de la violencia o la pobreza.
“No estaríamos en Siria en este momento si la Iglesia no estuviera apoyando este trabajo”, dijo Serena Kelsch, directora humanitaria de asociaciones estratégicas de ShelterBox.
Y apenas unos meses después del terremoto de febrero que azotó Turquía y Siria, la ayuda de la Iglesia había superado los USD$13.5 millones a través de múltiples proyectos de ayuda.

