Los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días creen en el plan de salvación, creado por el Padre Celestial y hecho posible mediante la Expiación de Su Hijo, Jesucristo.
A pesar de conocer este plan, dijo el presidente de Ensign College, Bruce C. Kusch, algunos se preguntan: “Padre Celestial, ¿me conoces? ¿Tienes un plan para mí?”.
El presidente Kusch habló durante un devocional semanal el martes 22 de septiembre en Salt Lake City. Su esposa, la hermana Alynda Kusch, también participó como discursante.
El presidente Kusch abordó seis cosas “que sé que son verdaderas acerca de nuestra relación con Dios y de cómo comprender Su plan para nosotros”.

1. Revelación personal línea sobre línea
“El plan de Dios para ustedes y para mí no se revela en su totalidad”, dijo el presidente Kusch. “Vislumbres, guía y porciones de luz llegan línea por línea mediante la revelación personal”.
Las bendiciones patriarcales, que contienen consejos inspirados y revelación personal adaptada a quienes las reciben, son una fuente para encontrar la guía de Dios. El presidente Kusch dijo: “Deben estudiar los consejos que se les han dado, hacer todo lo posible por ponerlos en práctica y luego esperar y observar cómo el Señor cumple las promesas hechas, de maneras que nunca podrían haber imaginado”.

2. Reconocer y registrar lo que Dios hace a diario
“Llegan a comprender el plan de Dios para ustedes cuando reconocen lo que Él está haciendo en su vida, en lugar de centrarse en lo que Él no está haciendo”, dijo el presidente Kusch.
Recordó que el presidente Henry B. Eyring, Primer Consejero de la Primera Presidencia, habló en la conferencia general sobre la fortaleza espiritual que recibió al reconocer y registrar la mano de Dios en su vida. “No solo aumentó su gratitud”, dijo el presidente Kusch, “sino que también creció su testimonio, junto con la certeza de que nuestro Padre Celestial escucha y contesta nuestras oraciones”.
3. Permitir voluntariamente que Dios prevalezca
En la conferencia general de octubre de 2020, el presidente Russell M. Nelson hizo varias preguntas profundas en su discurso “Que Dios prevalezca”. Entre ellas: “¿Estás dispuesto a permitir que todo lo que Él necesite que hagas tenga prioridad sobre cualquier otra ambición?” y “¿Estás dispuesto a que tu voluntad sea absorbida en la de Él?”.
Estén preparados para demostrar que están dispuestos a actuar con fe y dejar lo conocido y cómodo por lo desconocido, dijo el presidente Kusch. “Cuando Dios sabe que ustedes confían en Él y que Él puede confiar en ustedes, les esperan bendiciones que apenas pueden imaginar”.

4. Actuar
“El plan de Dios para ustedes se revela cuando están actuando y no permanecen ociosos ni esperando”, dijo el presidente Kusch. “Él espera que estén haciendo algo”.
Cuando los deseos justos van acompañados de acciones justas y de una búsqueda diligente, uno se hace merecedor de las bendiciones prometidas en las Escrituras, tales como: “El que me busca temprano me hallará, y no será abandonado” (Doctrina y Convenios 88:83), y “porque el que con diligencia busca, hallará; y los misterios de Dios le serán descubiertos” (1 Nefi 10:19).
5. Ser pacientes
La paciencia es un atributo semejante al de Cristo. En Predicad Mi Evangelio, se explica como “la capacidad de confiar en Dios al enfrentar demoras, oposición o sufrimiento. Mediante su fe, usted confía en el tiempo de Dios para que se cumplan Sus bendiciones prometidas”.
El presidente Kusch dijo: “Desarrollar la paciencia es un proceso y puede ser un don espiritual que pueden procurar. Esfuércense por desarrollar paciencia en sus circunstancias, paciencia con los demás, paciencia con Dios y paciencia consigo mismos”.
6. Edificar sobre el fundamento de Jesucristo
“El plan de Dios para ustedes se comprende mejor cuando hacen de Jesucristo el centro de su vida”, dijo el presidente Kusch. Ejerzan fe en Él y en Su Expiación infinita, estudien lo que Él ha enseñado y lo que enseña hoy por medio de Sus profetas vivientes, oren al Padre Celestial en Su nombre y obedezcan Sus mandamientos.
Este punto aparece al final de la lista del presidente Kusch “porque es el fundamento de los otros cinco”, explicó. “Al hacer estas cosas, se hacen merecedores de la compañía del Espíritu Santo”.
Invitó a quienes lo escuchaban a dedicar tiempo a buscar un lugar donde puedan pensar, meditar, reflexionar y estar en quietud. “Estén atentos y escuchen la voz apacible y delicada [del Espíritu Santo]. Registren lo que oigan y lo que sientan; luego actúen de acuerdo con las cosas que Dios comparta con ustedes”.

‘De regreso’ a casa
Mientras asistía a los partidos de béisbol de su nieto, la hermana Kusch observó a los entrenadores vigilar a sus jugadores y el cuadro interior, atentos a cualquier movimiento que pudiera poner en peligro a los corredores. “Los jugadores sabían qué hacer cuando los entrenadores, cuyas voces reconocían, gritaban: ‘¡Atrás!’. Rápidamente retrocedían y regresaban corriendo a la base”, dijo.
Desde entonces, la hermana Kusch ha reflexionado sobre quién en su vida la llama a “regresar” a un lugar seguro, quién la consuela cuando está preocupada o sola y quién la guía y corrige cuando es necesario. “Es el Espíritu Santo”, dijo.

