Muchos años antes de convertirse en su presidente, el presidente Bruce C. Kusch visitó Ensign College —entonces llamado LDS Business College— y sintió algo especial durante su visita. En aquel momento, no pudo describirlo.
Pero ahora sí puede hacerlo, y ha presentado esa descripción como un nuevo lema para Ensign College: “La luz de Ensign”.
El presidente Kusch presentó la frase en el primer devocional de la universidad del semestre de primavera de 2026, celebrado el martes 5 de mayo en el campus de Ensign en Salt Lake City. Su esposa, la hermana Alynda Kusch, también hizo uso de la palabra, centrándose en el valor personal y en la confianza en el plan divino de Dios.
“La luz de Ensign se observa. Se siente. Se experimenta. Se vive y se comparte”, dijo el presidente Kusch, quien también habló sobre la Luz de Cristo.
Y a medida que los estudiantes de Ensign viven el Evangelio, pueden irradiar la Luz de Cristo a los demás (véase Mateo 5:16; 3 Nefi 12:16).

La “luz de Ensign” puede considerarse como una característica única que distingue a Ensign College de otras instituciones educativas, afirmó el presidente Kusch.
“Las Escrituras nos enseñan que la luz es una fuerza y una influencia poderosas, y que llega a nuestras vidas de diversas maneras”, dijo, explicando que la luz es una característica de Dios y que siempre vencerá a la oscuridad.
Cada individuo porta una luz divina y se le alienta a compartirla con quienes le rodean, enseñó el presidente Kusch, prometiendo que, a medida que los estudiantes de Ensign lo hagan, esa luz llenará sus vidas y transformará las vidas de las personas a su alrededor.
“Cuando llegar a ser como el Salvador se convierte en nuestro enfoque principal, la luz que llena nuestra vida será percibida por los demás; nuestra fe aumentará, así como nuestra capacidad y habilidad para resistir las atracciones y presiones del mundo”.

El presidente Kusch observó que la luz ha desempeñado un papel importante tanto en las Escrituras como en la Restauración. Él señaló que José Smith vio “una columna de luz, más brillante que el sol, directamente arriba de mi cabeza” y, más tarde, describió al Padre y al Hijo como seres que poseían un “fulgor y gloria” que no admiten descripción (José Smith—Historia 1:16–17).
En el Libro de Mormón, el hermano de Jared aprendió acerca de la luz y su conexión con lo Divino cuando vio el dedo del Señor iluminar unas piedras pequeñas (véase Éter 3). El presidente Kusch señaló que, a partir de esta experiencia, el hermano de Jared llegó a conocer la verdadera Fuente de la luz y la manera en que Él proveía luz, tanto física como espiritual, a Su pueblo.
Asimismo, la luz de Ensign puede convertirse en una poderosa fuente de luz, tanto para los estudiantes como para el cuerpo docente. Esta desempeña un papel fundamental en la educación, impulsando a los estudiantes a aprender con poder y fe, y a los profesores a integrar los principios del Evangelio en sus salones de clase.
El presidente Kusch citó un discurso pronunciado en Ensign College en 2009, en el cual el presidente Henry B. Eyring —primer consejero de la Primera Presidencia— afirmó que la universidad debía ser un faro de la luz de Cristo para el mundo. Él invitó a los estudiantes a convertirse en ejemplos de integridad y a conducirse de tal manera que invitaran la compañía del Espíritu Santo.
El presidente Kusch compartió ejemplos de esta “luz de Ensign” — estudiantes que se acercan a otros compañeros que atraviesan dificultades para ofrecerles ayuda, estudiantes que se sienten solos y son acogidos por sus compañeros de clase y un cuerpo estudiantil que representa a más de 70 países, que se une en unidad y amor.
Y, refiriéndose a la Luz de Cristo, el presidente Kusch dijo: “Que procuremos cada día ser un poco más semejantes al Salvador, que procuremos llenar nuestra vida con un poco más de Su luz”.
La hermana Kusch enseñó que el Señor está presente en la vida de cada persona y que Él conoce a cada individuo personalmente. Si bien las experiencias que se relatan en las Escrituras protagonizadas por profetas como Moisés, Enós y José Smith, subrayan esta verdad, los estudiantes son igualmente conocidos por Dios, dijo ella.
Compartió una anécdota acerca del valor individual a la vista del Señor. Poco después de haberse casado, los esposos Kusch vendieron su casa como preparación para mudarse a una distancia de unas 96 km. Sin embargo, en ese momento, el presidente Kusch fue llamado a servir como obispo a la edad de 26 años. Él decidió aceptar el llamamiento y permanecer en el lugar; y, como resultado, los Kusch fueron bendecidos, dijo la hermana Kusch.
“Realmente no podemos planificar nuestra vida en el sentido de que podamos decirle al Señor qué es lo mejor para nosotros. ... Más bien, si estamos preparados para recibir Su dirección y actuar conforme a esas impresiones, entonces viviremos una vida que es mucho más de lo que jamás hubiéramos podido diseñar para nosotros mismos”.

El plan de Dios traerá bendiciones y oportunidades que “nunca hubiéramos podido imaginar”, dijo la hermana Kusch, añadiendo que ha llegado a comprender su propio valor divino y cómo confiar en las impresiones espirituales por encima de sus preferencias personales.
“En esta ecuación celestial llamada vida, recuerden estas verdades: El Señor los ama. El Señor desea que sean felices, por lo tanto, pueden confiar en Él, apoyarse en Él y saber que, a medida que lo sigan, Él los guiará hacia una vida mejor de lo que puedan imaginar”.
