Los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días del noroeste de Wisconsin están prestando servicio a sus comunidades tras un tornado EF3 que destruyó viviendas, árboles y líneas eléctricas.
El tornado azotó Fox Valley el lunes 27 de julio y fue el cuarto tornado de nivel “severo” que afectó al estado este año, informó Wisconsin Public Radio. Antes de este año, Wisconsin no había registrado un tornado EF3 desde 2021, y la última vez que al menos cuatro tornados EF3 tocaron tierra en el estado fue en 1984. La escala de intensidad de los tornados va de EF0 a EF5.
Aunque no hubo víctimas mortales, alrededor de 20 000 hogares del condado de Outagamie se quedaron sin electricidad, informó Wisconsin Public Radio. Otros edificios colapsaron o registraron fugas de gas, y varias carreteras fueron cerradas.
‘Dedicación extraordinaria’

Según un informe elaborado por especialistas locales de comunicación Santos de los Últimos Días, el impacto del tornado fue considerable, pero los miembros de la Iglesia “respondieron con una dedicación extraordinaria”.
Hasta principios de septiembre, se estima que más de 1000 voluntarios habían participado en las labores de recuperación y habían prestado más de 10 000 horas de servicio, dijo Anjanette Pond, directora de comunicación de la Estaca Appleton Wisconsin.
Además, la oficina de Bienestar y Autosuficiencia del Área Central de los Estados Unidos de la Iglesia envió un camión con recursos que incluía 400 cajas de alimentos no perecederos, 10 juegos de motosierras, más de 100 pares de guantes, entre 50 y 100 rastrillos, botiquines de primeros auxilios y camisetas amarillas para los voluntarios. Los miembros locales de la Iglesia se aseguraron de que el camión entregara los recursos, aunque organizaciones oficiales habían declarado prematuramente que las necesidades ya habían sido cubiertas.

El presidente Ryan Cropper, de la Estaca Appleton, Wisconsin, dijo que, aunque el tornado fue devastador, vio milagros que demostraron tanto el poder de Dios como la naturaleza cristiana de quienes lo rodeaban. Sabe de un miembro de la Iglesia que conducía todas las noches después del trabajo hasta las zonas afectadas y llevaba su propio equipo para cortar árboles. Otros Santos de los Últimos Días viajaron largas distancias y dedicaron tiempo y dinero para prestar servicio a desconocidos.
“Gracias a sus esfuerzos, muchas vidas y corazones fueron conmovidos”, dijo el presidente Cropper, y agregó: “Crecieron espiritualmente y nuestros vecinos vieron que Dios los amaba”.
El obispo Matt Thiel, del Barrio Neenah, agregó que los Santos de los Últimos Días y sus amigos ministraron casa por casa, cuadra por cuadra, “llevando la esperanza de Jesucristo a cada persona con la que tuvimos contacto”.
Esta experiencia, continuó, “fortaleció el conocimiento que ya tenía de que Dios el Padre y Su Hijo Amado, Jesucristo, aman a todos Sus hijos”.
Colaboración interreligiosa

Al prestar servicio a sus comunidades, los Santos de los Últimos Días de la zona también establecieron y fortalecieron relaciones interreligiosas. Según el informe de los especialistas de comunicación:
- Una iglesia pentecostal ofreció su estacionamiento como el principal punto de encuentro para los voluntarios Santos de los Últimos Días.
- Catholic Charities proporcionó alojamiento a las víctimas del desastre, y los Santos de los Últimos Días donaron fondos mediante un enlace compartido.
- St. Joseph’s Food Pantry, una organización cristiana sin fines de lucro, recibió 13 palés de alimentos no perecederos de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, y los miembros de la Iglesia entregaron directamente a los hogares alrededor de 300 de las 400 cajas.
Pond dijo que, a medida que los Santos de los Últimos Días ofrecían su tiempo y sus recursos, comenzaron a surgir colaboraciones con la comunidad que hasta entonces solo habían imaginado.
“El milagro de que Dios produzca resultados positivos a partir de una experiencia tan terrible es para mí un testimonio de que Él puede hacer que las cosas sean hermosas”, dijo Pond.

