SANDY, Utah — El zumbido de las conversaciones, las exclamaciones de asombro y el sonido de los pasos llenaban el recinto donde se exhibían las carrozas del desfile en el Mountain America Expo Center de Sandy, Utah, el martes 21 de julio. Las carrozas se alzaban majestuosas sobre los visitantes, y cada una rendía homenaje a los primeros pioneros que llegaron al Valle del Lago Salado el 24 de julio de 1847.
Como parte de la tradición, se seleccionó a diferentes estacas de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en Utah para crear una carroza para el desfile en honor de aquellos primeros pioneros. Cada carroza es diseñada desde cero por miembros locales de la Iglesia, y depende de ellos hacer realidad su visión.
Esta confianza en los talentos de los miembros locales, junto con las tiernas misericordias del Señor, permite que quienes participan vivan una experiencia especial y llena de fe. Muchos de los que diseñaron, construyeron y perfeccionaron las carrozas expresaron que, sin fe y sin confiar en el Señor, sus ideas nunca habrían cobrado vida.
Casi todos utilizaron la palabra “milagro”.
Por encima del murmullo que llenaba el ambiente, se escuchaba el sonido del agua al caer. Normalmente, el ruido de agua corriendo en una carroza de desfile sería motivo de preocupación, pero no para los coordinadores de la carroza de la Estaca South Jordan Glenmoor, Utah.
“Queríamos representar el amor que proviene del Evangelio y que se extiende por todo el mundo”, dijo Cori Shaw, integrante del comité de carrozas de la Estaca Glenmoor.
La carroza presenta una representación del Templo de Salt Lake sobre una gran roca de granito. En la base del templo, el agua brota y cae en varias piscinas. La piscina ubicada en la parte inferior está rodeada por un colorido jardín lleno de flores, insectos y animales.
Sin embargo, el recorrido del agua no termina allí. Sobre la piscina inferior se encuentra un globo terráqueo con símbolos que representan los distintos esfuerzos humanitarios de la Iglesia en todo el mundo.
“Nuestro tema es: ‘Donde fluye el amor, crece la esperanza’”, dijo Shaw.
El elemento del agua en movimiento era algo que Shaw y su esposo sentían que capturaba la esencia del significado de su carroza. Así que, con muy poca experiencia en ingeniería, el esposo de Shaw y un vecino “simplemente encontraron la manera de hacerlo”, según explicó Shaw. También decidieron agregar un tinte turquesa para que el agua destacara como uno de los elementos principales de la carroza.
Pero para Shaw, el elemento del agua no fue lo que convirtió su carroza en una “carroza de milagros”, sino el camino recorrido para hacerla realidad, un camino que, según ella, estuvo lleno de fe.
“Nosotros solo hemos sido las manos”, dijo Shaw con lágrimas en los ojos. “Este ha sido el plan del Padre Celestial desde el principio”.
Mientras intentaban hacer realidad su visión, Shaw y su esposo buscaban a alguien que pudiera ayudarlos a esculpir la roca de granito. Aunque la roca en realidad estaba hecha de espuma, ninguno de los dos tenía experiencia en lo que ella llamó la “escultura de carrozas”.
La espuma utilizada en estas carrozas suele ser costosa y difícil de trabajar. Mientras observaba bloques de espuma para comprar, el esposo de Shaw pidió ayuda a un empleado de la tienda. Cuando el empleado supo para qué se utilizaría la espuma, ocurrió algo inesperado.
“Fue a la parte de atrás y nos dio todo esto gratis”, dijo Shaw mientras señalaba la gran roca. “Pudimos hacer más con el dinero que habríamos gastado”.
Los Shaw presenciaron muchos otros milagros, entre ellos la reconciliación de familiares. Un voluntario de la carroza envió una fotografía del sistema de agua en funcionamiento a uno de sus hijos y pudo mantener con él una conversación significativa, la primera que tenían en años.
En otra ocasión, una madre y su hija ayudaron a acomodar las distintas flores y plantas que rodeaban la piscina inferior. En lugar de colaborar únicamente durante las dos horas para las que se habían ofrecido como voluntarias, regresaron día tras día, en ocasiones durante hasta 12 horas, para ayudar a preparar la carroza.
Al otro lado del pasillo, frente a la carroza de la Estaca Glenmoor, otra carroza se alzaba por encima de las demás. Esta, creada por la Estaca Herriman Sur, Utah, está cubierta con 324 muñecas de madera talladas a mano. Cada una representa a un pionero antepasado real de alguien perteneciente a la estaca.
“Creamos un sitio web para que los miembros de nuestra estaca pudieran subir las historias de sus antepasados”, dijo Amy Morris, integrante del comité de la carroza.
Después de crear cientos de muñecas de madera, el comité decidió que todos pudieran participar en la elaboración de la carroza.

“Organizamos actividades en nuestro centro de reuniones para que los miembros de la estaca pudieran venir y vestir, pintar o recrear a su antepasado como quisieran”, dijo Morris.
La Estaca Herriman Sur, Utah, también cuenta con un barrio polinesio, que representó con orgullo su herencia cultural en la carroza mediante muñecas de bailarines de fuego polinesios, equipadas con mecanismos animados que permiten que los bailarines hagan girar sus bastones.
Jeremy Moser, copresidente del comité de la carroza, explicó que, a medida que se subían más nombres e historias al sitio web de la estaca (en inglés), se dio cuenta de que la carroza no tendría espacio suficiente para llevar tantas muñecas.
Pero, al igual que ocurrió con la carroza de milagros de la Estaca Glenmoor, Moser pronto recibió la inspiración que necesitaba para honrar a todos los antepasados pioneros que fuera posible.
“Una noche estaba acostado en la cama... y me vino el pensamiento: ‘Hagamos un cofre del tesoro y honrémoslos invitando a todos a escribir nombres adicionales y ponerlos en el cofre del tesoro’”, dijo Moser.

Así, en la parte posterior de la carroza, entre una gran cantidad de muñecas, hay un cofre del tesoro lleno de pequeños papeles. En cada uno hay nombres escritos que honran a los antepasados pioneros que no tuvieron una muñeca hecha en su representación.
Y como si el cofre del tesoro no fuera suficiente, Moser también escribió una canción sobre la herencia pionera de la estaca, que sonaba suavemente por los altavoces mientras los visitantes recorrían la carroza.
En el pasillo contiguo a la carroza de la Estaca Herriman Sur, Utah, se encuentra la carroza de la Estaca West Jordan Wasatch Meadows, Utah (de habla hispana). En la parte delantera de la carroza aparece una familia leyendo 3 Nefi 11 en el Libro de Mormón. Detrás de la familia, se representa la escena descrita en ese pasaje de las Escrituras.
Un imponente templo de estilo maya, con escalones de apariencia pétrea y una escalinata dorada en la parte frontal de la estructura, ocupa la mitad posterior de la carroza. Al pie del templo, personajes que representan a los nefitas contemplan el templo con la mirada elevada. En la parte superior, haces de luz se iluminan periódicamente para representar la venida del Jesucristo resucitado.

Esta representación de un relato de las Escrituras antiguas se utiliza para representar a un grupo diferente de pioneros. La Estaca West Jordan Wasatch Meadows, Utah, es la primera estaca de habla hispana de Utah.
“Nosotros también venimos de pioneros”, dijo Daniel Hernández, voluntario de la Estaca Wasatch Meadows. “Nuestros padres se bautizaron cuando eran jóvenes, o nuestras abuelas cuando eran jóvenes. Así que también queríamos compartir nuestra historia con ellos”.
Para Hernández, la carroza no solo representa a un grupo diferente de pioneros, sino también la libertad religiosa que sus antepasados inmigrantes han podido disfrutar en Utah.
“Gracias a lo que hicieron los pioneros, podemos adorar a Cristo, aunque llegamos a esta tierra como inmigrantes”, dijo.
Eso, dice Hernández, es un milagro.
