Después de que un terremoto de magnitud 7.8 azotara el sur de Filipinas el lunes 8 de junio, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días está coordinando esfuerzos para brindar ayuda a los afectados en el país.
El terremoto tuvo su epicentro en el mar, cerca de Mindanao, la segunda isla más poblada del archipiélago filipino, y fue el de mayor magnitud registrado en Filipinas este año.
Según informó The Associated Press, el terremoto causó la muerte de al menos 35 personas y dejó más de 200 heridos, en su mayoría debido al colapso de edificios. Varias edificaciones se derrumbaron o sufrieron graves daños en la ciudad de General Santos, una de las más afectadas. También se reportaron daños causados por un tsunami en al menos una aldea costera del sur.
La Iglesia está coordinando con organismos gubernamentales y otras organizaciones para apoyar las labores de respuesta comunitaria, según un comunicado publicado en el sitio web de la Sala de Prensa de la Iglesia en Filipinas.
De acuerdo con el mismo comunicado, todos los misioneros de la Iglesia asignados a la zona afectada están a salvo y han sido localizados.
Los miembros de la Estaca Filipinas General Santos actuaron de inmediato tras el terremoto para ayudar a sus vecinos y amigos.

La estaca preparó y transportó 200 kits de alimentos en una embarcación de doble motor desde la ciudad de General Santos hasta Glan y Alabel, un trayecto de aproximadamente dos horas.
Varias capillas de la Iglesia en las zonas más afectadas han sido abiertas para albergar a personas evacuadas.
Los líderes de la Iglesia informaron que algunas viviendas de miembros sufrieron daños, y la Iglesia está alentando a las familias que necesiten ayuda a comunicarse con su obispo o presidente de rama local.

Ha habido desafíos adicionales para llevar ayuda a las comunidades de Sarangani debido al colapso de un puente y a un deslizamiento de tierra que cubrió una carretera.
Filipinas alberga a más de 905 000 miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.
Recientemente, la Iglesia también brindó ayuda humanitaria después de que varios tifones causaran muertes, inundaciones generalizadas y devastación.
La Iglesia proporciona ayuda en todo el mundo durante desastres naturales, disturbios civiles y otras crisis. Este apoyo incluye ayuda inmediata, así como esfuerzos de recuperación y reconstrucción a largo plazo.




