Al comienzo de Su ministerio terrenal, Jesús caminaba por las orillas del mar de Galilea y llamó a dos pescadores —Pedro y Andrés— diciendo: “Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres. Y ellos, dejando al instante las redes, le siguieron” (Mateo 4:18–20).
“Mis amigos, esta misma invitación se extiende a ustedes y a mí”, dijo el élder Peter M. Johnson, Setenta Autoridad General de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, a los graduados de BYU–Hawái durante la ceremonia de graduación el viernes 17 de abril. “‘Venid en pos de mí’, declaró Cristo. Que seamos como Pedro y Andrés, y dejemos atrás las redes de distracción, las redes de engaño y las redes de desobediencia que limitan nuestro compromiso con los convenios de seguir de inmediato a Jesucristo”.
Aproximadamente 500 graduados, junto con sus familiares y amigos llenaron el Cannon Activities Center en el campus de Laie, Hawái, para la ceremonia del viernes. El presidente interino de BYU–Hawái, R. Kelly Haws, señaló que los graduados representaban a 36 países y que el 70% provenía de fuera de los Estados Unidos.
Ser elegido como orador de la ceremonia de graduación de invierno de 2026 de BYU–Hawái fue algo profundamente personal para el élder Johnson, quien asistió a la institución hace unos 40 años.

Un joven élder Johnson llegó a la universidad propiedad de la Iglesia a los 17 años con una beca parcial de baloncesto, como un devoto musulmán de Queens, en la ciudad de Nueva York, que tenía mucho que aprender sobre su deporte y sobre Jesucristo, Su doctrina y Su ministerio.
Sin embargo, el joven atleta pronto tuvo a muchas personas —incluidos su entrenador, compañeros de equipo y maestros— que lo ministraron, enseñaron y guiaron en el Evangelio de Jesucristo. Fue bautizado como miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en 1986 y, un año después, recibió su investidura en el Templo de Laie Hawái.
“Mi trayectoria en la senda de los convenios del discipulado comenzó en este campus”, recordó el élder Johnson. “Mi trayectoria en el desarrollo de mi sagrada relación con Dios y con Cristo, y de mi testimonio del poder de ministrar a uno por uno, comenzó en este campus. Mi trayectoria para comprender la importancia de lograr la excelencia académica y de retribuir también comenzó en este campus. … Mi trayectoria de bondad, de amor y de comprender el papel de mi Salvador comenzó en este campus”.
Como muchos exalumnos de BYU–Hawái, dijo el élder Johnson, él fue el primero de su familia en graduarse de una universidad.
Al reflexionar sobre su tiempo en BYU–Hawái, ahora llamado como testigo especial de Jesucristo, el élder Johnson expresó: “Estoy eternamente agradecido. No encuentro palabras para expresar adecuadamente cuán profundamente siento por la Universidad Brigham Young–Hawái. Cualquier palabra para describir estos sentimientos más profundos de mi corazón es insuficiente”.

Vivir la doctrina de Cristo
La capacidad de las personas para responder al llamado de Cristo de llegar a ser pescadores de hombres y mujeres se fortalece al vivir la doctrina de Cristo, enseñó el élder Johnson. “Vivir la doctrina de Cristo puede producir el ciclo virtuoso más poderoso, generando ímpetu espiritual en nuestra vida”, dijo el élder Johnson, citando al fallecido presidente Russell M. Nelson (“Vencer al mundo y hallar descanso”, conferencia general de octubre de 2022).
La doctrina de Cristo consta de cuatro elementos interconectados: la fe en el Señor Jesucristo, el arrepentimiento, recibir las ordenanzas y honrar los convenios para que el discípulo pueda ser santificado por el Espíritu Santo, y perseverar hasta el fin, enseñó el élder Johnson.
“La fe en el Señor Jesucristo es un principio de acción y de poder divino. El arrepentimiento es el ejercicio de la fe en Cristo al volver nuestro corazón y nuestra alma hacia Él. El arrepentimiento no es castigo. El arrepentimiento es poderoso porque permite que el poder de Dios entre en nuestra vida”.

“Quienes verdaderamente comprenden el principio del arrepentimiento correrían hacia él”, dijo el élder Johnson.
“Recibir las ordenanzas y honrar los convenios hechos con Dios y con Cristo brinda a las personas mayor acceso a Su poder y a Su amor, y les permite ser santificadas por el Espíritu Santo”, continuó.
“Y perseverar hasta el fin, oh, mis amigos, no es simplemente resistir, apretar los dientes y esperar a morir. No. Es vivir cada elemento de la doctrina de Cristo de manera repetida y continua, para que podamos ser transformados y bendecidos con el don de la caridad”, dijo el élder Johnson.

Quienes sigan a Jesucristo “recordarán todo lo que hemos sentido en esta sagrada institución, y continuaremos nuestro camino para llegar a ser discípulos de Jesucristo de por vida y llenos de gozo”, prometió.
La ceremonia del viernes también incluyó palabras del presidente Haws y de Timothy Putra Samad, un graduado de Indonesia.
El presidente Haws invitó a los graduados a “comenzar a la manera del Señor” al invocar Su nombre cada día y ser pacificadores. “Al terminar hoy, también están comenzando mañana. Por favor, elijan ahora comenzar a la manera del Señor”, dijo.




