El élder Ronald M. Barcellos, Setenta Autoridad General, comenzó su discurso a los estudiantes de BYU–Hawái el martes 24 de febrero, hablando sobre “la mayor guerra que jamás se haya conocido” — la guerra en los cielos en el mundo premortal.
Cuando las personas piensan en la guerra, por lo general piensan en espadas, flechas, ametralladoras, tanques y aviones de combate, dijo el élder Barcellos.
“Pero esta guerra fue diferente. Fue una guerra de opiniones y creencias. De un lado estaban aquellos que amaban y confiaban en Dios y en Jesucristo y eligieron aceptar el plan de nuestro Padre Celestial; del otro, estaban quienes eligieron confiar y seguir a Lucifer. Pero ¿qué clase de arma utilizamos para ganar esta gran guerra?”, preguntó el élder Barcellos.
El apóstol Juan escribió: “Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra de su testimonio” (Apocalipsis 12:11).
Dijo el élder Barcellos: “Vencimos a Satanás y ganamos la guerra en los cielos mediante el poder de Jesucristo y nuestros testimonios de Él”.
Al dirigirse a los estudiantes, profesores y empleados reunidos en el Centro de Actividades Cannon en el campus de BYU–Hawái en Laie, Hawái, el élder Barcellos animó a los oyentes a fortalecer diligentemente su testimonio. “Como nos enseña la visión de Juan, [un testimonio] es un arma poderosa contra Satanás”. Lo fue en la guerra en los cielos, y lo sigue siendo hoy. Fortalecer su testimonio y seguir a Jesucristo les dará poder para vencer nuevamente a Satanás en este mundo y regresar al Padre Celestial", aseguró el élder Barcellos.
Él estuvo acompañado por su esposa, la hermana Karin S. A. Barcellos, quien también compartió su testimonio durante el devocional.

¿Qué es un testimonio?
El élder Barcellos explicó que un testimonio es una seguridad personal y espiritual de verdades eternas, confirmada por el Espíritu Santo.
“Un testimonio es un don del Padre Celestial y está disponible para todos Sus hijos. Para recibir este don, cada uno de nosotros debe seguir la invitación y la promesa del Salvador dadas en el Sermón del Monte: ‘Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá’ (Mateo 7:7). En otras palabras, debemos actuar”, dijo el élder Barcellos.
Citando al élder David A. Bednar, del Cuórum de los Doce Apóstoles, el élder Barcellos explicó que el testimonio no llega únicamente por el esfuerzo intelectual ni por evidencias físicas. “Llega cuando pedimos, llamamos y buscamos, e invitamos así al Espíritu Santo a nuestra vida y recibimos confirmación espiritual”.

Cuando era un joven misionero en el Centro de Capacitación Misional, el élder Barcellos dijo que se dio cuenta de que, aunque creía que el Libro de Mormón es verdadero, nunca le había preguntado a Dios. Esa noche, hizo una oración sencilla y sincera.
“Apenas había terminado de hablar cuando sentí como si todo mi cuerpo estuviera en llamas. Las lágrimas corrían por mi rostro y sentí un gozo y una paz abrumadores”, recordó el élder Barcellos.
Aunque pueden ocurrir manifestaciones espirituales poderosas y estas son una bendición, no son la manera más común en que el Espíritu Santo confirma la verdad, explicó el élder Barcellos.
Con mayor frecuencia, Él habla por medio de una “voz apacible de perfecta suavidad” (Helamán 5:30) o proporciona pensamientos a la mente, acompañados de sentimientos de paz y seguridad en el corazón.

En cierto modo, los testimonios son como “un rompecabezas celestial”, que crece poco a poco, verdad tras verdad. “Al permanecer fieles a la revelación que ya hemos recibido, el Señor nos recompensa con revelación adicional. Pieza por pieza, el Señor aumenta nuestro conocimiento y entendimiento y fortalece nuestra confianza”, dijo.
El élder Barcellos dijo que ha visto a algunas personas desechar todo el rompecabezas porque no pudieron encajar una de las piezas durante el proceso de armarlo. “Queridos hermanos y hermanas, no permitan que eso les suceda”, declaró. “Es importante que confíen con paciencia en la revelación que ya han recibido, así como en el tiempo de Dios para darles conocimiento adicional, sabiendo que, a su debido tiempo, Él continuará respondiendo sus preguntas y guiándolos”.

Invitó a los oyentes a volver a comprometerse con Jesucristo y Su evangelio. Al hacerlo, el élder Barcellos prometió: “El Señor derramará Su Espíritu sobre ustedes. Recibirán respuestas y confirmaciones de las verdades del evangelio que fortalecerán su testimonio. Tendrán experiencias que les confirmarán que Dios vive, que los conoce personalmente y que responde sus oraciones”.
“A medida que su testimonio crezca, sentirán mayor confianza en ustedes mismos y en el futuro, y mayor capacidad para seguir a Jesucristo. Sentirán gozo y paz, independientemente de las incertidumbres o circunstancias inciertas que los rodeen. Discernirán con mayor claridad las trampas del adversario y serán fortalecidos para tomar decisiones rectas. Serán transformados y llegarán a ser los hijos e hijas divinos que están destinados a llegar a ser”.

