Durante el devocional de apertura del semestre de otoño 2025 de BYU–Idaho, el presidente Alvin F. Meredith III y su esposa, la hermana Jennifer Meredith, mencionaron dos acontecimientos importantes de esta temporada.
“Por segundo año consecutivo, recibimos a la generación más numerosa de nuevos estudiantes en la historia de BYU–Idaho”, dijo la hermana Meredith.

“Y, como si esta no fuera una razón suficiente para celebrar”, continuó el presidente Meredith, “este año también conmemoramos 25 años desde que el presidente Gordon B. Hinckley, el profeta en aquel entonces, anunciara que el Ricks College se convertiría en BYU–Idaho.”
Al hablar juntos desde el estrado del BYU-Idaho Center durante un devocional el martes 16 de septiembre, el presidente y la hermana Meredith hablaron sobre lo que estos momentos significan para la institución y la función que cumple el “Espíritu de Ricks” en la universidad.

Ricks y su espíritu
Cuando el presidente Hinckley anunció que la institución universitaria que ofrecía cursos de dos años se convertiría en una universidad que impartiría cursos de cuatro años, expresó que, aunque ya no se llamaría “Ricks”, “el legado de Thomas E. Ricks será recordado y homenajeado como corresponde, y perdurará para siempre”.
El presidente Meredith explicó que Ricks “era un hombre de extraordinaria resiliencia y de una fe inquebrantable. Un pionero, un misionero y un líder de la Iglesia; soportó grandes dificultades en su juventud y estaba decidido a apoyar a sus hermanos Santos en la migración hacia el oeste. Sin embargo, a pesar de todas las pruebas que se le presentaron, se mantuvo firmemente comprometido con la edificación del reino de Dios”.
A pedido de John Taylor, el presidente de la Iglesia en 1883, Ricks condujo a los colonos Santos de los Últimos Días hasta el valle Upper Snake River Valley y fundó el poblado que más adelante se convertiría en Rexburg, Idaho. Cinco años más tarde, en 1888, fundó la Academia Bannock Stake para enseñar a los niños y jóvenes de la primera estaca de la zona.
“Esa pequeña escuela, fruto de la fe y el sacrificio, fue creciendo hasta convertirse en Ricks College y, después, en BYU–Idaho”, dijo la hermana Meredith.
Entonces, el presidente Meredith añadió: “El legado de Thomas E. Ricks, y de los primeros pioneros y de los líderes posteriores perdura no solo en los nombres de nuestros edificios, sino en la propia cultura y el carácter de ese campus”.

Entonces, ¿qué es el “Espíritu de Ricks”?
El élder David A. Bednar del Cuórum de los Doce Apóstoles —que fuera el primer presidente de BYU–Idaho— definió el “Espíritu de Ricks” como “el Espíritu Santo y los dones espirituales que le acompañan”.
Además, explicó: “El “Espíritu de Ricks” se refleja en la espiritualidad; en el anhelo de obedecer; en el cariño y la calidez en el trato; en la humildad y la modestia; en la amabilidad y el genuino interés por los demás; en las sonrisas luminosas y en los saludos alegres; y en tantos otros aspectos que hacen de esta universidad un lugar especialmente acogedor, solidario y edificante”.
Tomando como base la explicación del élder Bednar, el presidente y la hermana Meredith describieron algunos rasgos de cómo se siente y se manifiesta el “Espíritu de Ricks”.

La espiritualidad
El desarrollo espiritual es el núcleo de la misión de BYU–Idaho, dijo la hermana Meredith. “Como personas que seguimos al Profeta y asistimos al templo, sabemos que vivir el evangelio de Jesucristo es la senda más segura hacia el gozo profundo y duradero”.
La universidad demuestra su compromiso con el desarrollo espiritual al comenzar cada clase con una oración; a través de los devocionales de los martes por la mañana y la participación frecuente en la adoración y el servicio en el templo.
El presidente Meredith dijo: “Agradecemos y reconocemos el talento de talla mundial de nuestro cuerpo docente, pero también recordamos que el mejor maestro en el salón de clases, en un devocional, en el templo, o en cualquier otro lugar, es el Espíritu Santo”.

La obediencia
“En nuestro esfuerzo por ser mejores discípulos de Jesucristo, llegamos a comprender que la obediencia es una de las formas más claras de mostrar nuestro amor a Dios”, explicó el presidente Meredith.
En BYU–Idaho, los estudiantes y el personal se comprometen a obedecer tanto las leyes eternas de Dios cono las normas temporales establecidas por el Código de Honor”, dijo la hermana Meredith. “Aunque las normas temporales como las de vestimenta y aseo personal (Dress and Grooming Expectations) tal vez no sean leyes eternas, al respetarlas mostramos integridad, humildad y el deseo de vivir guiados por la fe”, afirmó.
“El objetivo del Código de Honor es fortalecernos”, añadió el presidente Meredith. “Vivir el Código de Honor es más que simplemente cumplir con normas; es una oportunidad de fortalecer nuestro espíritu al elegir vivirlo con integridad en las pequeñas decisiones cotidianas”.

El cariño y la calidez en el trato
El cariño y la calidez en el trato de los que habló el élder Bednar provienen del amor puro de Cristo, es decir, la caridad, explicó la hermana Meredith. “Cuando realmente tenemos caridad los unos por los otros, nos vemos como hermanos y hermanas, hijos del mismo Padre Celestial”, dijo.
“Cuando hay caridad, nuestras palabas son más amables, nuestra capacidad para incluir a los demás se hace más sólida, y somos más pacientes”, dijo el presidente Meredith.
La amabilidad y el genuino interés por los demás
La amabilidad no es simplemente una cortesía, continuó el presidente Meredith; “es una prueba del discipulado centrado en Cristo y de que el Espíritu Santo se encuentra entre nosotros. …
“Un saludo y una sonrisa pueden ser algo sencillo, pero son una forma poderosa de compartir el “Espíritu de Ricks” cuando nos cruzamos unos con otros en este ajetreado campus”.

En BYU–Idaho, la colaboración es más importante que la competencia, dijo la hermana Meredith.
“El ‘Espíritu de Ricks’ se siente cuando alentamos a los demás, cuando los elevamos de manera silenciosa y cuando hallamos gozo no solo en nuestro propio progreso sino, sobre todo, en el progreso de quienes nos rodean”.
Al finalizar, el presidente Meredith invitó a los estudiantes a mantener vivo y vibrante el “Espíritu de Ricks”. Este espíritu, “no solo nos conecta con nuestros orígenes, también nos indica lo que estamos llamados a ser”.

