En todo Uruguay, un número cada vez mayor de mujeres se esfuerza al máximo para llevar consuelo a niños que reciben cuidados paliativos.
Los cuidados paliativos son un tipo de atención médica que busca optimizar la calidad de vida o aliviar el sufrimiento de pacientes con enfermedades graves, complejas o terminales.
“Las Liebres, Tejiendo Vínculos” es un grupo que se dedica voluntariamente a ayudar a las familias necesitadas cuyos hijos están en el hospital, proporcionándoles cosas básicas como mantas o alimentos.
El grupo fue creado por Gabriela Vega del Barrio San José de Carrasco de la Estaca De La Costa Uruguay de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.
Vega explicó que no se espera que muchos de los niños en cuidados paliativos sobrevivan, pero, aun así, merecen consuelo y atención. “Aunque tenga una enfermedad, un niño sigue siendo un niño”.
De este modo, Vega forma parte de la iniciativa mundial de la Sociedad de Socorro para mujeres y niños, al procurar ayudar a quienes se encuentran en su propio entorno.
“Nuestro deseo es brindar apoyo, amor y consuelo de la manera como lo haría el Salvador, en estos momentos dolorosos y difíciles tanto para los niños como para sus familias”, dijo Vega.

En memoria de Thiago
Los esfuerzos de Vega en realidad comenzaron con su primer nieto, Thiago, quien nació con un trastorno genético llamado Trisomía 13 o síndrome de Patau. Necesitaba cuidados y atención especializada, por esa razón la familia pasó mucho tiempo en el hospital, incluso en los Estados Unidos.
Thiago sufría de convulsiones y nunca llegó a hablar o caminar, pero vivió “durante 13 maravillosos años” antes de fallecer hace tres años, relató Vega. El esposo de Vega falleció a causa de una enfermedad neurológica 10 años atrás.
“Si después de pasar por estas experiencias no logramos aprender ni ayudar a los demás, creo que la vida no tiene sentido. Por eso, siempre he tenido en mente poder brindar ayuda en los cuidados paliativos pediátricos”.
En julio de 2024, mientras Vega servía en la Primaria de su barrio, los niños construyeron un modelo a escala del Templo de Montevideo, Uruguay. Diez mujeres de la Sociedad de Socorro les ayudaron tejiendo al crochet muñecos que representaban a los obreros y obreras del Templo y también a quienes venían a adorar.
Después de eso, las mujeres se sintieron motivadas a continuar sirviendo, así que, en diciembre de 2024, como parte de la iniciativa “Ilumina el Mundo” de la Iglesia, las mujeres confeccionaron bolsas para los niños en cuidados paliativos del Hospital Pereira Rossell.

Las bolsas contenían una almohada rectangular para las rodillas, otra en forma de U para estabilizar la cabeza en su posición, un cubo sensorial tejido al crochet, un libro de cuentos que Vega escribió sobre Thiago, un par de medias y algunos alimentos.
“La gratitud de las familias fue el mejor regalo de Navidad”, dijo Vega.
Crecimiento a través del servicio
En enero de 2025, el grupo había crecido hasta contar con 35 mujeres.
“Propusimos el nombre de ‘Las Liebres’ debido a la rapidez con que tejen las hermanas, y le agregamos ‘Tejiendo Vínculos’, por los lazos afectivos que nos unieron unas a otras, al equipo médico y a las familias a quienes ayudamos”, cuenta Vega.
En los meses que transcurrieron desde entonces, más mujeres han oído hablar del grupo y se han unido a él desde distintas partes del país. Según Vega, el grupo ya cuenta con más de 150 integrantes y está dividido en zonas y cada una de ellas cuenta con una líder. Algunas son miembros de la Iglesia, mientras que otras “son nuestras hermanas de otras religiones, con quienes compartimos el deseo de servir y mostrar amor a los que sufren”.

A medida que sirven juntas, las mujeres que no son Santos de los Últimos Días han aprendido más sobre la Iglesia y sus enseñanzas. Hasta se regocijaron con los miembros cuando el presidente Russell M. Nelson anunció el Templo Rivera, Uruguay (en inglés) en la conferencia de abril de 2025.
Este año se conmemoran los 100 años de la predicación del evangelio restaurado en Sudamérica, y muchos Santos de los Últimos Días del Área Sudamérica Sur de la Iglesia han decidido celebrar este aniversario sirviendo a los demás.
Para conmemorar estos 100 años, las mujeres de “Las Liebres” se propusieron confeccionar 100 mantas para niños en cuidados paliativos que usan silla de ruedas. A medida que más mujeres se sumaron al grupo, duplicaron su meta a 200 mantas. Ahora, ya han confeccionado 500.
“[Aunque] con ellas no podemos cubrir todas las necesidades del país, continuaremos trabajando”, afirmó Vega.

Reutilizar y reciclar materiales para tener lo necesario
Como las mujeres tejen al crochet y a dos agujas con tanta rapidez, pronto comenzaron a tener dificultades para conseguir lana suficiente y a un precio que fuera accesible. Así que comenzaron a reutilizar y reciclar materiales que ya tenían para seguir confeccionando las mantas para los niños.
Por ejemplo, toman los suéteres que ya no usan, los deshacen, lavan la lana, la pasan por vapor y la secan, para después enrollarla en un ovillo y volver a utilizarla.
Entre tanto, las mujeres de zonas rurales han donado lana de sus ovejas, la cual se puede procesar y después convertir en hilo de lana utilizando una rueca tradicional. “Estamos aprendiendo esta nueva técnica de enrollado del hilo”, dijo Vega.

El grupo también recibe donaciones de lana y materiales que les ayuden a cubrir las necesidades de los niños en cuidados paliativos en todo el país, pero la mayor parte del tiempo, las integrantes del grupo usan sus propios materiales y dinero.
“Las mujeres suelen decir: ‘Hicimos un convenio de dedicar nuestro tiempo, nuestros talentos y todas nuestras cosas para ayudar a los hijos de Dios’”, explicó Vega. “Testifico que son mujeres de fe, siempre dicen: ‘El Señor proveerá y nos ayudará cuando sirvamos de corazón’”.
Cuando no tienen lo suficiente, de repente, aparecen nuevas madejas de lana, más material o una donación monetaria: “Las ventanas de los cielos siempre se han abierto cuando las hemos necesitados”.

Ser las manos del Salvador
El grupo se propuso realizar tres grandes proyectos este año. De enero a mayo han estado confeccionando mantas para niños, pero también han estado pensando en quienes cuidan de esos niños, especialmente en sus madres. “Cuidemos también a quienes cuidan”, dijo Vega.
Los hospitales públicos en Uruguay no tienen calefacción ni hay camas para los acompañantes en las habitaciones de los pacientes, así que las mujeres de “Las Liebres” han estado confeccionando mantas, bufandas, zapatos y chales para mantener abrigadas y cómodas a esas madres.
De junio a agosto, además de confeccionar mantas y almohadas para brindarles comodidad, las mujeres trabajarán en la elaboración de juguetes para niños que reciben cuidados paliativos.
Ellas saben que muchos fallecerán; ya lo han visto. Pero estas mujeres desean que el tiempo que estos niños pasen aquí en la Tierra sea lo más llevadero y agradable posible.
De agosto a diciembre, las mujeres planean continuar llevando mantas, juguetes y alimentos a las familias necesitadas de los hospitales públicos de todo el país.
“Sabemos que el amor del Salvador se manifiesta en los detalles más pequeños. Hoy tenemos el privilegio de ser Sus manos”, dijo Vega.








