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Hermano John G. Bytheway: Se necesitan mentores que ayuden a los hombres jóvenes a convertirse en ‘discípulos de Cristo para toda la vida’

El hermano John G. Bytheway dice que nunca se han necesitado tanto, mentores y buenos ejemplos de ‘verdadera hombría’ para guiar a los hombres jóvenes   

Los hombres jóvenes de hoy necesitan mentores y ejemplos de verdadera hombría en sus vidas. Si bien es importante ser un “buen ejemplo”, la orientación o mentoría intencional es aún mucho más vital en un mundo de valores cambiantes y redes sociales que confunden. El Libro de Mormón ofrece varios ejemplos de padres que orientan a sus hijos y de hombres maduros que orientan a los hombres más jóvenes. 

Podemos identificar los principios en que se basa esta orientación al estudiar los consejos de Alma a sus tres hijos; las palabras inspiradoras de Helamán a los jóvenes guerreros antes de la batalla; y las tiernas palabras de Mormón a su hijo Moroni al ser testigo de la decadencia de la civilización nefita. Recordemos que Mormón era tan solo un niño cuando Ammarón se le acercó:

“Y más o menos en la época en que Ammarón ocultó los anales para los fines del Señor, vino a mí...” (Mormón 1:2).

Una pintura del profeta Moroni del Libro de Mormón cuando tenía 10 años. Obra de Scott M. Snow. | La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

“Vino a mí”, es una pequeña frase con mucho poder. Ammarón debe haber sabido sobre el joven Mormón y su progreso en el aprendizaje de la doctrina de Cristo. En algún momento, “[él] vino a” Mormón —noten que Ammarón buscó a Mormón, no sucedió al revés. Los hombres jóvenes no deben buscar a sus mentores, sino que los mentores deben buscar a los hombres jóvenes.

En una ocasión, yo estaba lejos de casa en un viaje de negocios mientras mi hijo participaba en un importante evento deportivo. Qué fantástico fue recibir actualizaciones a través de mensajes de texto y hasta un video que me envió un obispo mentor que le prestó atención a mi hijo, que sabía lo que hacía y que se presentó, allí, donde estaba. Los mentores marcan la diferencia.

“ [Y] me dijo Ammarón: Veo que eres un niño sensato, y presto para observar;;” (Mormón 1:2).

¿Cómo sabía Ammarón tanto sobre Mormón, un niño de 10 años? Tal vez, como Ammarón era un historiador, también era “presto a observar”. Él sabía que, algún día, otra persona tendría que hacerse cargo de la custodia de los registros y completar la historia de los nefitas. Ammarón sabía lo suficiente como para recibir inspiración y revelación sobre un niño de su comunidad que podría llevar a cabo el trabajo.

Ammarón, un adulto respetado, compartió información sobre los dones y talentos de Mormón que probablemente el joven no sabía que los tenía. Al describirle estos rasgos a Mormón, Ammarón también le estaba dando al joven algo a lo que aspirar. El élder Neal A. Maxwell, (en inglés), observó:

“Cada uno de nosotros, de vez en cuando, recibe orientación y tiene la oportunidad de orientar. En mi experiencia, las frases breves, sinceras y bondadosas que surgen en esas relaciones enriquecedoras, ¡tienen una larga vida útil! Probablemente puedan encontrar tres o cuatro ejemplos de personas que les hayan dicho algo —probablemente una frase o una expresión— y aún la recuerdan; todavía les conmueve o emociona. Así sucedió conmigo” (“Jesús, el Mentor Perfecto”, en inglés, Ensign, febrero de 2001).

Un padre conversa con su hijo mientras miran un lago. | La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Mi presidente de misión, otro mentor importante en mi vida, solía decir, “Un buen líder capacita líderes mientras lidera”. Los registros mencionan mucho sobre el vínculo que perduró a lo largo del tiempo entre Ammarón y Mormón, pero se le puede ver como un mentor y capacitador de este último; quien le ayudó a desarrollar, aún más, esas características de ser “sensato” y “presto para observar

“[P]or lo tanto, cuando tengas unos veinticuatro años de edad, quisiera que recordaras las cosas que hayas observado concerniente a este pueblo, y … [vayas] a la tierra de Antum” (Mormón 1:3).

Un buen mentor hace más que solamente decirle a alguien cuáles son las cosas que hace bien. Le muestra el camino, un proyecto y un propósito. Lo desafía para que se convierta en un “hombre de Cristo”, como Mormón mismo lo llamaría más tarde (ver Helamán 3:29).

El lema de los cuórums del Sacerdocio Aarónico menciona tres mojones importantes en la senda del convenio. “Me prepararé para ser un misionero diligente, esposo fiel y padre amoroso”. Los mentores pueden hablar a partir de su experiencia, ya que ellos mismos han recorrido este camino y pueden hacerle saber a un hombre joven las bendiciones, las recompensas y las tentaciones que encontrarán en el futuro. 

Los tres principios que extraemos de la orientación que dio Ammarón, se podrían resumir así:

  • Los mentores adultos inspirados les prestan atención a sus jóvenes, los conocen por su nombre e irán a su encuentro cualesquiera sean sus circunstancias actuales.
  • Los mentores adultos inspirados perciben y les dan a conocer a los jóvenes los rasgos de carácter y talentos que tienen y quizá no hayan descubierto por sí mismos.  
  • Los mentores adultos inspirados alientan a sus jóvenes al darles un camino y un propósito —algo que hacer una razón y la motivación para hacerlo.   

¿Cuál es el objetivo de esta orientación o mentoría? Crear discípulos de Cristo para toda la vida.

Jesucristo enseña a los nefitas sobre el recogimiento de Israel en los últimos días en una escena de los Videos del Libro de Mormón. | La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Tal vez a causa de Ammarón, y por el deseo de Mormón de recibir orientación espiritual, leemos este emocionante testimonio unos versículos más adelante:   

“Y habiendo llegado yo a la edad de quince años, y siendo de carácter algo serio, por tanto, me visitó el Señor, y probé y conocí la bondad de Jesús.” (Mormón 1:15).

Ser un buen ejemplo es siempre algo maravilloso, pero hoy, necesitamos más. Nuestros hombres jóvenes necesitan más. Necesitan mentores inspirados que vean en los jóvenes más de lo que ellos ven en sí mismos. Necesitan hombres de Cristo que, además, conozcan la bondad de Jesús. Ellos los necesitan a ustedes.

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