Menú
EN LAS NOTICIAS
  • Registrarse
  • Iniciar sesión

Hermano John G. Bytheway: La norma, el principio y la doctrina — enseñar a los jóvenes a entender los principios

‘Las conversaciones sobre las normas del evangelio, las pautas que el Señor ha dado para nuestro comportamiento, deben empezar siempre desde la base — desde las raíces’  

El audio del artículo solo está disponible en inglés.

Supongamos que trabajan en una empresa de jardinería y les encargan la tala de un árbol. Además, supongamos que al cabo de algunas horas lo único que hicieron fue llevarle al supervisor una bolsa llena de hojas. El supervisor podría decir que no entendieron la tarea. La mayor parte del árbol todavía está allí; los árboles son mucho más que solo hojas. 

Es más, imaginemos que tratan de describir un árbol a alguien que nunca ha visto uno. Si solamente le hablasen de las hojas, estarían omitiendo la mayor parte del árbol, ¿verdad?  

Las normas son como las hojas. No flotan en el aire, simplemente; están unidas a las ramas que, a su vez, se apoyan en un tronco fuerte y en raíces robustas.

Las normas son como las hojas, las ramas como los principios y el tronco y las raíces, como las doctrinas.   | John G. Bytheway

Por ejemplo, el élder Jeffrey R. Holland (en inglés) del Cuórum de los Doce Apóstoles, sugirió una vez que, siempre que fuera posible, los hombres jóvenes del sacerdocio Aarónico vistieran una camisa blanca cuando preparaban y repartían el sacramento. ¿Hay un principio y una doctrina detrás de esa simple sugerencia? Sí. El élder Holland continuó explicando que uno de los principios en el cual se basa la sugerencia de vestir de blanco, es la reverencia. Honramos al Señor cuando mostramos reverencia por las cosas sagradas, como el sacramento. Nos vestimos de blanco cuando nos bautizamos y cuando estamos en el templo. Como el blanco es un símbolo de pureza, mostramos reverencia por el sacramento cuando nos vestimos de blanco, y nuestra reverencia en el modo de vestir puede ayudar a recordar a los demás los convenios que hicieron al bautizarse y cuando fueron al templo. (Véase “Haced esto en memoria de mí, conferencia general de octubre de 1995).

La doctrina en la cual se apoya el sacramento puede compararse con el tronco y las raíces que donde se apoya la norma. El sacramento nos recuerda el sacrificio que hizo Jesús por cada uno de nosotros y nos da la oportunidad de renovar nuestros convenios que, a su vez, nos llena de reverencia. Si cada hombre joven del sacerdocio Aarónico, se centra en la doctrina de la Expiación de Jesucristo y en el principio de la reverencia por las cosas sagradas, no tendrá ningún problema con la norma.

Las enseñanzas de Jesucristo son mucho más que una larga lista de lo que se debe y no se debe hacer, igual que un árbol es más que una bolsa de hojas. Cuánto más estudiemos y reflexionemos, empezaremos a reconocer más claramente el plan de un Padre Celestial amoroso detrás de todas las normas. Él nos ama tanto que a veces dice “no”. Otras veces dice “todavía no”. ¿Por qué? ¿Para limitar nuestra libertad? No. ¿Para hacernos miserables? No. Lo hace para protegernos de las consecuencias — para ayudarnos a ser santos como Él y conducirnos a la máxima felicidad.    

HISTORIA RELACIONADA
How the new ‘For the Strength of Youth’ guide focuses on Jesus Christ, personal revelation

Preguntar ¿por qué? puede guiarnos hacia a los principios

Muchas de las normas de las que hablamos tienen que ver con los medios de comunicación y la tecnología modernos. Vivimos en una época increíble, en la cual muchos de nosotros llevamos en el bolsillo un teléfono móvil — que as su vez es una cámara fotográfica, una cámara de video, un teléfono celular, un dispositivo de comunicación, una computadora y un portal de acceso a la base de datos con información sobre todo en el mundo. Como nuestras pantallas o dispositivos son herramientas tan poderosas, también pueden utilizarse como armas contra nosotros, por lo que necesitamos reglas y límites.   

La norma: “No participes en nada que entorpezca tu juicio o adormezca tu sensibilidad hacia el Espíritu, como la violencia, el alcohol y las drogas dañinas. Ten el valor de apagar un video o un juego, salir del lugar donde veas una película o de una fiesta, cambiar la música que escuchas o alejarte de cualquier cosa que no sea compatible con el Espíritu”, (“Para la Fortaleza de la Juventud, Camina en la luz de Dios”).  

La Iglesia anuncia la guía revisada “Para la Fortaleza de la Juventud” basada en principios y albedrío

Así que esta es la pregunta — ¿por qué no debería ver películas que no sean edificantes? ¿Está bien preguntar, “por qué?” Probablemente se nos ocurrirían muchas respuestas: Porque es malo; porque al verlas estamos participando en un mal comportamiento; porque nos han pedido que no lo hagamos; porque estamos apoyando a los que hacen cosas malas.  

Todas esas respuestas son acertadas, pero más importante que lo que ocurre en lo externo, es lo que ocurre en nuestros corazones.  

Busquemos el principio, o la rama que sostiene la hoja, en “Para la Fortaleza de la Juventud”:

El principio: “Busca lo que edifica, inspira e invita al Espíritu. Al tomar decisiones sobre qué ver, leer, escuchar o en qué participar, piensa en cómo te hace sentir. ¿Te invita a tener buenos pensamientos? (guía PFJ “Camina en la luz de Dios”).

Ahora, creo que vamos progresando. Todo lo que hacen tiene una consecuencia. Todo lo que ven surte algún tipo de efecto en ustedes. Entonces, sigan leyendo y descubriremos la doctrina.

La doctrina: “El Señor [los] bendice con la oportunidad de tener el Espíritu Santo como [su] compañero constante; es uno de Sus mayores dones para [ustedes]” (guía PFJ “Camina en la luz de Dios”).

Esta es la doctrina. Un buen ambiente de entretenimiento les permite conservar el Espíritu Santo. Cada semana, al tomar el sacramento, hacemos un convenio de que guardaremos los mandamientos que Dios nos ha dado, para poder tener siempre su Espíritu con nosotros.

HISTORIA RELACIONADA
Hermano Bradley R. Wilcox: ¿Cómo ayudamos a los jóvenes a tomar buenas decisiones basadas en los principios?

Alguien quiere que ‘entreguen su espada’

A medida que leemos más detenidamente la guía de PFJ, no solo reconoceremos las hojas y las ramas, esto es, no solo las normas y los principios, sino también veremos las raíces — las doctrinas que son el fundamento de cada norma. La doctrina que encontrarán a lo largo de la guía está relacionada con un don que muchos de nosotros recibimos alrededor de nuestro octavo cumpleaños. Ese don invisible es tan poderoso y tan valioso que el Señor lo llamó una vez el “el inefable don del Espíritu Santo” (Doctrina y Convenios 121:26). El Espíritu Santo es una guía y una protección. De hecho, es incluso un arma para ayudarlos en esta prueba de supervivencia llamada vida.       

El hermano John G. Bytheway, miembro del consejo asesor general de los Hombres Jóvenes | La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

¿Qué? ¿El Espíritu Santo es un arma? Sí. Recuerden cómo el apóstol Pablo describió la armadura de Dios — el escudo de la fe, la coraza de la rectitud, el yelmo de la salvación, los lomos ceñidos con la verdad y los pies calzados con el evangelio de la paz (Efesios 6, Doctrina y convenios 27).  

Ahora, si se imaginan al guerrero descrito anteriormente, se darán cuenta de que falta algo en la descripción de Pablo. ¿Qué falta? El Guerrero solamente tiene una armadura defensiva, sin embargo, si le agregamos una espada, es decir, un arma, ese guerrero puede ir al mundo y defenderse, incluso luchar. ¿Dónde consigue el guerrero una espada? Dios no nos enviaría al mundo desarmados, ¿verdad? No. Él nos dio un don. Nos dio un arma. Nos dio la “espada del Espíritu” (Efesios 6:17). Sí, el Espíritu Santo es una espada, un arma poderosa que les ayudará a luchar cuando las tentaciones y las ideas falsas del mundo los rodeen.     

El élder Holland explicó: “¿Debemos estar solo a la defensiva? ¿Debemos simplemente protegernos de los golpes, aguantarlos y nunca ser capaces, espiritualmente hablando, de asestar uno? No. Se supone que debemos progresar en esto y ganar una batalla que comenzó en el cielo hace mucho tiempo. … El arma que se menciona, lo que nos permite realmente librar la batalla contra las ‘tinieblas del mundo’, para usar la frase de Pablo, es la ‘espada del Espíritu, que es la palabra de Dios’ (“Por lo tanto, ¿qué?”, discurso pronunciado en la Conferencia del Nuevo Testamento 2000, Universidad Brigham Young, 8 de agosto de 2000, en inglés).   

Nuestras posibilidades de obtener el mayor gozo y felicidad en la vida provienen de disfrutar de la compañía del Espíritu Santo, la doctrina y la meta detrás de las normas. Los árboles no crecen a partir de las hojas, sino desde las raíces. De la misma forma, las conversaciones sobre las normas del evangelio, las pautas que el Señor nos ha dado para nuestro comportamiento, deben empezar siempre desde la base — desde las raíces.  

HISTORIA RELACIONADA
3 cosas que dijo el élder Uchtdorf sobre la nueva guía ‘Para la Fortaleza de la Juventud’
BOLETÍN
Reciba los aspectos destacados de Church News gratis en su bandeja de entrada semanalmente. Escriba su dirección de correo electrónico a continuación.