En mayo estuve en Antananarivo, Madagascar, donde vi una casa que solía ser un centro de reuniones para los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.
Allí, el élder D. Todd Christofferson del Cuórum de los Doce Apóstoles y su esposa, la hermana Kathy Christofferson, se reunieron con un miembro pionero de la Iglesia.
Uno de sus parientes, que se encontraba presente en su casa esa noche, le dijo al élder Christofferson que iba a regresar a la Iglesia después de “tomarse un tiempo para componerse”.
En ese momento, el élder Christofferson se apartó del intérprete, miró al hombre a los ojos, sonrió y le dijo en tono de broma, “Me alegra que ya no estés roto”.
No pude dejar de pensar en las palabras “romper” y “roto”. Pensé en cómo durante el día de reposo comemos el pan partido, como símbolo del cuerpo de Jesucristo, que fue herido, roto y desgarrado por causa de nosotros.

Entonces recordé la escritura de Helamán 5:12: “…recordad que es sobre la roca de nuestro Redentor, el cual es Cristo, el Hijo de Dios, donde debéis establecer vuestro fundamento…”
Edificar en lugar de romper
El versículo continúa, “…para que cuando el diablo lance sus impetuosos vientos … no tenga poder para arrasaros… a causa de la roca sobre la cual estáis edificados, que es un fundamento seguro, un fundamento sobre el cual, si los hombres edifican, no caerán”.
Otra palabra que me viene a la mente es “unir”.
Cuando nos unimos al Señor a través de los convenios y nos ceñimos al yugo con Él, nuestro poder aumenta. El presidente Russell M. Nelson enseñó sobre un tipo especial de amor misericordioso que Dios siente y brinda a aquellos que han hecho convenios con Él. A esto se le llama “hesed” en hebreo.
“Debido a que Dios tiene hesed por quienes han hecho convenio con Él, los amará”, dijo el presidente Nelson. “seguirá obrando con ellos y ofreciéndoles oportunidades de cambiar; los perdonará cuando se arrepientan; y si se descarrían, los ayudará a encontrar el camino de regreso a Él”.
Las cosas rotas se pueden reparar y sanar. El Salvador es el Maestro Sanador. “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar”, dijo Él en Mateo 11:28.
Aquella noche, el hombre habló sobre su regreso a la Iglesia — sobre su retorno. Durante un devocional en el Centro de Capacitación Misional de Provo en octubre de 2023 (en inglés), la presidenta general de las Mujeres Jóvenes, Emily Belle Freeman les pidió a los misioneros que estaban aprendiendo el lenguaje de señas norteamericano (ASL) que hicieran la seña que significa “arrepentimiento”. Ellos mostraron la manera en que los dedos forman la letra “r” y luego giraron las manos, una alrededor de la otra.
“Esto es lo que significa el arrepentimiento, volverse de nuevo a Cristo”, dijo la presidenta Freeman. “El Señor nos da la bienvenida cada vez que nos arrepentimos — cada vez que nos volvemos de nuevo a Él”.

En 2023, escribí sobre una familia que había regresado a la senda del convenio. Cuando se le pregunté al padre, por qué había regresado dijo, “Porque quiero estar cerca de Dios otra vez”. Un estudio de la Universidad Brigham Young publicado publicado en Pastoral Psychology descubrió que las personas recuperan su fe cuando reestablecen su relación con Dios.
En contraste, en Alma 31 se describe a los zoramitas como personas que “no se esforzaban por guardar los mandamientos de Dios … Ni tampoco observaban las prácticas de la Iglesia” (versículos 9-10). En la versión en inglés hay una nota al pie de la palabra “prácticas” que nos dirige a la palabra “ordenanzas” en Ayudas para el estudio. Las ordenanzas son actos sagrados dados por el Señor que se efectúan por medio de la autoridad del Sacerdocio.
El élder David A. Bednar del Cuórum de los Doce Apóstoles, dijo en la conferencia general de abril de 2022 que “Los convenios y las ordenanzas nos dan indicaciones y nos ayudan a recordar siempre nuestra conexión con el Señor Jesucristo a medida que avanzamos por la senda de los convenios”.
El Salvador sufrió, murió y resucitó por nosotros y, por lo tanto, podemos ser sanados. Arrepentirnos y regresar nos completa. Las llaves del sacerdocio, las ordenanzas y los convenios de Su evangelio restaurado son lo que nos permite tener la vida eterna junto a nuestros seres queridos.
El élder Christofferson no le preguntó al hombre de Madagascar, en primer lugar, por qué razón se había alejado de la actividad en la Iglesia; no lo avergonzó ni le hizo otras preguntas —simplemente le dio la bienvenida con las palabras “me alegra”. Tal alegría y gozo se encuentran en Jesucristo y, si edificamos sobre este fundamento, no podemos caer.
— Mary Richards es una periodista de Church News.

