Durante los últimos cuatro años, mi familia vio cómo la Iglesia construía el Templo de Layton, Utah (en inglés) a tan solo unas cuadras de nuestra casa. La expectativa era palpable entre nuestros amigos y vecinos y llegó a su punto máximo con el comienzo de la jornada de puertas abiertas de esta nueva casa del Señor.
La semana anterior a que abriera sus puertas para recibir a quienes durante tanto tiempo habían esperado para ver lo que había detrás de los muros del templo, los profetas modernos, apóstoles y otros líderes enseñaron sobre los convenios del templo como parte de sus mensajes de la conferencia general de abril de 2024.
“No hay nada más importante que honrar los convenios que han hecho o que puedan hacer en el templo”, dijo el presidente Henry B. Eyring en su mensaje del sábado 6 de abril, y añadió, “Vayan al templo con tanta frecuencia como lo permitan sus circunstancias, hagan convenios sagrados con Dios y cúmplanlos”.
El segundo consejero de la Primera Presidencia, Eyring tuvo que enfrentarse, recientemente, al fallecimiento de su esposa y compañera eterna lo cual hizo con fe y esperanza. Al oírlo hablar sobre las bendiciones que el Padre Celestial ha prometido cuando se honran los convenios hechos en el templo, se renovó mi propia esperanza después de haber sufrido la muerte de mi hermana mayor. Al escuchar sus palabras y sentir el Espíritu mientras hablaba, me entusiasmé más por tener un templo tan cerca de mi hogar.
El día que se publicaron las fotos del interior del templo de Layton, llamé con gritos de entusiasmo a todos los que estaban en la casa para que vinieran a verlas conmigo. Dos de mis hijas se me unieron corriendo, pero otra se negó rotundamente. Sorprendido le pregunté por qué no quería verlas.

“Quiero verlo cuando entremos”, respondió.
Ella había visto fotos de templos antes. También había estado en otros templos para realizar bautismos por los muertos; pero este es su templo y quería verlo en persona, no en la pantalla de una computadora.
Ahora, ella ha recorrido el templo tanto con nuestra familia como con otros jóvenes de nuestra estaca. Cuando todos los jóvenes de la estaca entraron en el salón celestial y se cerraron las puertas, el salón quedó en silencio. Cientos de jóvenes estaban de pie y sentados, pero sin hacer ningún ruido. Miraban a su alrededor; inclinaban la cabeza; se observaban entre ellos; sentían algo especial.
Mirar las fotos del templo fue algo emocionante, sin embargo, entendí lo que mi hija anhelaba. Quería estar allí, y fue. Quería experimentar ese sentimiento, y lo consiguió.
Pasarán algunos años antes de que ella pueda hacer sus propios convenios en el templo. Pero ahora ha tenido ese sentimiento que sabía que necesitaba para darle la orientación sobre cómo conservarlo consigo por toda la eternidad.
Como padres, su madre y yo ansiamos que llegue el momento cuando ella y sus hermanos hagan sus propios convenios en el templo. Esperamos haberles dado un buen ejemplo al honrar los que nosotros también hicimos en la casa del Señor. Y albergamos la esperanza de que ella los cumpla para recibir otra promesa que del presidente Eyring hizo en su mensaje de la conferencia de abril.
“Conforme asistimos al templo y recordamos nuestros convenios, podemos prepararnos para recibir guía personal de parte del Señor”.
Porque somos sus padres, sabemos que “la guía personal de parte del Señor” durará más que nuestros consejos.
El Padre Celestial conoce a todos Sus hijos e hijas y sabe exactamente qué tipo de guía darles, aun cuando los padres mortales no lo sepan. Así que, si ella sintió Su guía cuando recorrió Su casa, eso es lo mejor que podríamos haber pedido. Y eso la pone en la senda para tomar la decisión de ser sellada y tener su propia familia algún día también.
El presidente Eyring enseñó en su mensaje de la conferencia que es mediante ese convenio que podemos estar juntos como familia para siempre.
“Es por medio de los convenios de sellamiento en el templo que podemos recibir la certeza de las conexiones familiares amorosas que continuarán después de la muerte y que durarán por la eternidad”.

