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‘Ven, sígueme’ del 22 al 28 de abril: ¿Qué han dicho los líderes de la Iglesia acerca de Mosíah 1 a 3?

La guía de estudio “Ven, sígueme” de esta semana cubre Mosíah 1-3, que incluye el comienzo del discurso del rey Benjamín a su pueblo

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La guía de estudio “Ven, sígueme” de esta semana cubre Mosíah 1-3, que incluye el comienzo del discurso del rey Benjamín a su pueblo.

A continuación, les ofrecemos algunas citas de líderes de la Iglesia, actuales y del pasado, sobre estos capítulos.

Mosíah 1

“En el Antiguo Testamento, los líderes espirituales eran profetas, a quienes se describe con tres funciones distintas. Algunos eran hombres santos que desempeñaban una función profética para su posteridad, como Abraham. Otros eran líderes que ejercían poder político y también sacerdotal, como Moisés y Josué. La mayoría desempeñaba su función profética independientemente de un cargo patriarcal o político, como Samuel e Isaías. El Libro de Mormón hace referencia a esos tres mismos cargos de profetas, tales como Lehi (patriarca), el rey Benjamín (líder político) y Alma, hijo (después de que renunció a su cargo de juez superior) (véanse 1 Nefi 1–2Mosíah 1–6Alma 4–5). Sin embargo, es evidente que todos los profetas que precedieron a Jesucristo llamaron a la gente al arrepentimiento y, sobre todo, profetizaron de la venida del Mesías”.

— El presidente Dallin H. Oaks en el artículo de la Liahona de marzo de 2020, “El Señor dirige Su Iglesia por medio de profetas y apóstoles

“Todos tenemos tradiciones en nuestra familia; algunas son materiales y otras encierran gran significado. Las más importantes se relacionan con la manera en que vivimos y perdurarán al influir y moldear la vida de nuestros hijos. En el Libro de Mormón leemos sobre los lamanitas, en quienes tuvieron una gran influencia las tradiciones de sus padres. El rey Benjamín dijo que era un pueblo que no sabía nada de los principios del Evangelio, ‘y ni siquiera [los] creen cuando se [los] enseñan, a causa de las tradiciones de sus padres, las cuales no son correctas’ (Mosíah 1:5).

“Y nosotros, ¿qué clase de tradiciones tenemos? Algunas tal vez provengan de nuestros padres, y ahora las transmitimos a nuestros hijos. ¿Son las tradiciones que deseamos? ¿Se basan en hechos de rectitud y de fe? ¿Son, en su mayor parte, de naturaleza material o son eternas? ¿Nos esforzamos de verdad por crear tradiciones rectas o la vida simplemente nos está pasando de largo? ¿Creamos nuestras tradiciones en respuesta a las voces estridentes del mundo o en base a la influencia de la voz dulce y apacible del Espíritu? De acuerdo con las tradiciones que estamos creando en nuestra familia, ¿será más fácil para nuestros hijos seguir a los profetas vivientes o será difícil hacerlo?”

— Hermana Cheryl C. Lant, entonces presidenta general de la Primaria, conferencia general de abril de 2008, “Tradiciones rectas

“En el Libro de Mormón, el rey Benjamín dio un maravilloso ejemplo de cómo los padres deben enseñar a sus hijos a partir de las Escrituras, como se encuentra en Mosíah 1, comenzando con el versículo 3. Noten cuántas veces usa la palabra ‘recordar’.

“’Hijos míos, quisiera que recordaseis que si no fuera por estas aplanchas, que contienen estos anales y estos mandamientos, habríamos padecido en la ignorancia, aun ahora mismo, no conociendo los misterios de Dios.

“Porque no habría sido posible que nuestro padre Lehi hubiese recordado todas estas cosas para haberlas enseñado a sus hijos… para que así estos los enseñaran a sus hijos, y de este modo cumplieran los mandamientos de Dios, aun hasta el tiempo actual.

“’Os digo, hijos míos, que si no fuera por estas cosas, las cuales se han guardado y preservado por la mano de Dios para que nosotros pudiéramos leer y entender acerca de sus misterios, y siempre tener sus mandamientos ante nuestros ojos... aun nuestros padres habrían degenerado en la incredulidad. …

“’¡Oh hijos míos, quisiera que recordaseis que estas palabras son verdaderas, y también que estos anales son verdaderos!’. …

“‘Y ahora bien, hijos míos, quisiera que os acordaseis de escudriñarlas diligentemente, para que en esto os beneficiéis; y quisiera que guardaseis los mandamientos de Dios’” (Mosíah 1:3–7).

“¡Doy testimonio de que mantener las Escrituras ‘siempre ante nuestros ojos’ da resultado! Hemos encontrado la dulce influencia del Espíritu en nuestro hogar, tal como lo hemos aprendido diariamente de las Escrituras con nuestros hijos, comenzando cuando los niños eran muy pequeños. Algunas mañanas significaba poner ‘la mente sobre el colchón’ cuando nos levantábamos temprano para reunirnos como familia para estudiar las Escrituras, pero ‘por sacrificios se dan bendiciones’ (‘Loor al Profeta’, Himnos, 1985, nro. 15)”.

— Hermana Joanne B. Doxey, en aquel entonces segunda consejera de la presidencia general de la Sociedad de Socorro, conferencia general de octubre de 1989, “Recordarlo” (en inglés)

King Benjamin greets his people in this picture from the Book of Mormon Videos.
El rey Benjamín saluda a su pueblo en esta imagen de los videos del Libro de Mormón. | The Church of Jesus Christ of Latter-day Saints

Mosíah 2

“Nos dimos cuenta de que estábamos esforzándonos sinceramente por prestar servicio a esa familia y a nuestro obispo, pero teníamos que preguntarnos si realmente estábamos sirviendo por amor al Señor. El rey Benjamín aclaró esta diferencia cuando dijo: ‘He aquí, os digo que por haberos dicho que había empleado mi vida en vuestro servicio, no deseo yo jactarme, pues solamente he estado al servicio de Dios’ (Mosíah 2:16).

“De modo que, en realidad, ¿a quién prestaba servicio el rey Benjamín? Al Padre Celestial y al Salvador. Saber el quién y el porqué de nuestro servicio a los demás nos ayuda a entender que la manifestación más elevada de amor es la devoción a Dios”.

— Hermana Joy D. Jones, entonces presidenta general de la Primaria, conferencia general de octubre de 2018, “Por Él

“El rey Benjamín declaró con inspiración divina: ‘...cuando os halláis al servicio de vuestros semejantes, sólo estáis al servicio de vuestro Dios’ (Mosíah 2:17). Los que prestan servicio tendrán un mayor entendimiento de la personalidad y de los atributos de Dios.

Los que prestan servicio con devoción, aún cuando las cosas no resulten como ellos desean, difícilmente experimentarán desánimo, cansancio o frustración, ya que la promesa de una conciencia tranquila y de la compañía del Santo Espíritu nunca los abandonará”.

— Élder Carlos H. Amado, conferencia general de abril de 2008, “Prestar servicio: una cualidad divina

“¡Hay tanto que agradecer! Lo primero y más importante, estamos agradecidos por nuestro Salvador, Jesucristo. Bajo el plan del Padre, Él creó el mundo; por medio de Sus profetas, reveló el plan de salvación con sus mandamientos y ordenanzas. Vino como ser mortal para enseñarnos y mostrarnos el camino; sufrió y pagó el precio de nuestros pecados si nos arrepentimos. Dio Su vida y conquistó la muerte, y se levantó de la tumba para que todos vivamos de nuevo. Él es la Luz y la Vida del mundo. Como el rey Benjamín enseñó: si diéramos ‘todas las gracias y alabanza que [nuestra] alma entera es capaz de poseer, a ese Dios que [nos] ha creado, y [nos] ha guardado y preservado, y… lo [sirviéramos] con toda [nuestra] alma, todavía [seríamos] servidores inútiles’ (Mosíah 2:20–21)”.

— El entonces élder Dallin H. Oaks, conferencia general de abril de 2003, “Damos las gracias en todas las cosas

“El arrepentimiento implica el reconocer que hemos actuado mal y que debemos arrepentirnos, el confesar nuestros pecados a la debida autoridad del sacerdocio, el restaurar todo aquello que se pueda restaurar y el resolver obedecer al Señor. El arrepentimiento trae aparejada la curación espiritual del alma. En un discurso que pronunció a los de su pueblo, el rey Benjamín dijo, ‘De manera que si ese hombre no se arrepiente, y permanece y muere enemigo de Dios, las demandas de la divina justicia despiertan en su alma inmortal un vivo sentimiento de su propia culpa que lo hace retroceder de la presencia del Señor, y le llena el pecho de culpa, dolor y angustia, que es como un fuego inextinguible, cuya llama asciende para siempre jamás’” (Mosíah 2:38)”.

— Élder Robert D. Hales, conferencia general de octubre de 1998, “La curación del alma y del cuerpo

Nephites listen as King Benjamin teaches in this picture from the Book of Mormon Videos.
Los nefitas escuchan las enseñanzas del rey Benjamín en esta imagen de los videos del Libro de Mormón. | The Church of Jesus Christ of Latter-day Saints

“El Rey Benjamín comenzó su poderoso discurso con estas palabras: ‘… vosotros que podéis oír las palabras que os declararé hoy; porque no os he mandado subir hasta aquí para tratar livianamente las palabras que os hable, sino para que me escuchéis, y abráis vuestros oídos para que podáis oír, y vuestros corazones para que podáis entender, y vuestras mentes para que los misterios de Dios sean desplegados a vuestra vista’ (Mosíah 2:9).

“Esta exhortación de abrir nuestros oídos para poder oír no siempre es atendida en la misma forma. Mientras algunas personas manifiestan una disposición a escuchar con atención y ser obedientes a las palabras del Señor, otras parecen cerrar sus oídos no queriendo escuchar ni obedecer. Existen también otros que son lentos en oír, pero finalmente lo hacen y llegan a ser obedientes. Para todas estas personas, el resultado de su actitud hacia la voz del Señor traerá a sus vidas consecuencias que, en muchas ocasiones, pueden ser de carácter eterno”.

— Élder Francisco J. Viñas, conferencia general de octubre de 1996, “Escuchando la voz del Señor

“Me encanta ver el dibujo del rey Benjamin, de pie en la torre, con los brazos abiertos para abrazar a su pueblo. Este amoroso rey, que pasó toda su vida en el servicio a los demás, demostró gran humildad cuando voluntariamente admitió sus debilidades e imperfecciones, y aun así declaró lleno de convicción que su llamamiento venia de Dios.

“’No os he mandado venir … para que me temáis, ni para que penséis que yo de mí mismo sea más que un ser mortal.

“‘Sino que soy como vosotros, sujeto a toda clase de enfermedades de cuerpo y mente … y la mano del Señor permitió que yo fuese director y rey de este pueblo … para serviros con todo el poder, inteligencia y fuerza que el Señor me ha concedido’” (Mosíah 2:10 11).

“Cuando me siento incapaz y abrumada por mis debilidades, pienso en el rey Benjamín y continuo adelante”.

— Hermana Ruth B. Wright, entonces segunda consejera de la presidencia general de la Primaria, conferencia general de octubre de 1990, “Obtengamos fortaleza del Libro de Mormón

A Nephite child prays in this picture from the Book of Mormon Videos.
Un niño nefita ora en esta imagen de los videos del Libro de Mormón. | The Church of Jesus Christ of Latter-day Saints

Mosíah 3

“La vida mortal es un don esencial en nuestro trayecto para llegar a ser como nuestro Padre Celestial. Por necesidad, incluye pruebas y dificultades que nos brindan oportunidades de cambiar y crecer. El rey Benjamín enseñó que ‘el hombre natural es enemigo de Dios… y lo será para siempre jamás, a menos que se someta al influjo del Santo Espíritu, y se despoje del hombre natural, y se haga santo por la expiación de Cristo el Señor’ (Mosíah 3:19). Participar de la ordenanza de la Santa Cena nos da la oportunidad de entregar más plenamente nuestro corazón y nuestra alma a Dios.

“En nuestra preparación, nuestro corazón se quebranta a medida que expresamos agradecimiento por la expiación de Cristo, nos arrepentirnos de nuestros errores y nuestras flaquezas, y pedimos la ayuda del Padre en nuestro trayecto continuo para llegar a ser más semejantes a Él. Entonces podemos esperar con anhelo la oportunidad que brinda la Santa Cena de recordar Su sacrificio y renovar nuestro compromiso con todos los convenios que hemos hecho”.

— Élder Peter F. Meurs, conferencia general de octubre de 2016, “La Santa Cena puede ayudarnos a llegar a ser santos

“El Señor, por medio de Sus siervos, nos llama a prestar servicio en diversos llamamientos, los cuales aceptamos con un compromiso total. Cuando se extiende el relevo y se nos llama a una asignación diferente, lo aceptamos gozosos sabiendo, como lo hicieron nuestros antepasados, que ‘en el servicio al Señor, no interesa dónde sirvamos sino cómo lo hagamos’ (J. Reuben Clark Jr., en Reporte de la Conferencia, abril de 1951, pág. 154).

Por lo tanto, cuando se releva a un presidente de estaca o a un obispo, él acepta con gozo su relevo, y cuando se le extiende un llamamiento para servir en cualquier forma que el Señor, por medio de Sus siervos, ‘juzgue conveniente’ (Mosíah 3:19), no se siente disminuido por causa de su experiencia previa, ni mira hacia atrás y piensa que ha prestado suficiente servicio”.

— Élder Edward Dube, conferencia general de octubre de 2013, “Miren hacia adelante y crean

“Los antiguos profetas previeron el día ‘en que el conocimiento de un Salvador se [esparciría] por toda nación, tribu, lengua y pueblo’ (Mosíah 3:20). Ese día ha llegado y ahora es nuestro turno de meter nuestra hoz y ayudar en la siega. El que estemos aquí ahora no es accidente. Durante eones de tiempo nuestro Padre nos observaba y sabía que podía confiar en nosotros cuando habría tanto en peligro. Se nos ha reservado para esta mismísima hora. Debemos comprender no sólo quiénes somos, sino quiénes hemos sido siempre. Porque somos mujeres de Dios y la obra de las mujeres de Dios ha sido siempre ayudar a edificar el reino de Dios”.

— Hermana Sheri L. Dew, entonces segunda consejera de la presidencia general de la Sociedad de Socorro, conferencia general de octubre de 2000, “Mantengámonos erguidas y permanezcamos unidas

“Para alcanzar metas eternas, debemos conciliar nuestra cultura terrenal con la doctrina del Evangelio sempiterno. Ese proceso requiere adoptar todo lo que sea espiritualmente edificante de las tradiciones de nuestra familia y de nuestra sociedad, y descartar todo aquello que sea una barrera para nuestra perspectiva y nuestros logros eternos. Debemos despojarnos del hombre y de la mujer ‘natural’ que describió el rey Benjamín, y hacernos santos al someternos ‘al influjo del Santo Espíritu’ (véase Mosíah 3:19)”.

— Élder Donald L. Hallstrom, conferencia general de octubre de 2000, “El cultivar tradiciones rectas

King Benjamin teaches his people in this picture from the Book of Mormon Videos.
El rey Benjamín enseña a su pueblo en esta imagen de los videos del Libro de Mormón. | The Church of Jesus Christ of Latter-day Saints
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