La guía de estudio “Ven, sígueme” de esta semana cubre Jacob 5-7, que incluye la alegoría del olivo y el encuentro de Jacob con Sherem.
A continuación, les ofrecemos algunas citas de líderes de la Iglesia, actuales y del pasado, sobre estos capítulos.
Jacob 5
“En la exquisita alegoría de Jacob 5, el Señor de la viña plantó un buen árbol en tierra buena, pero este se corrompió con el tiempo y dio fruto silvestre. El Señor de la viña dice ocho veces: ‘Me aflige que tenga que perder este árbol’.
“El siervo le dice al Señor de la viña: ‘Déjala un poco más. Y dijo el Señor: Sí, la dejaré un poco más’ (Jacob 5:50-51).
“Entonces llegan instrucciones que se pueden aplicar a todos los que estamos intentando cavar y encontrar buen fruto en nuestras propias pequeñas viñas: ‘… quitarás lo malo a medida que crezca lo bueno’ (Jacob 5:66).
“La unidad no llega por arte de magia; requiere esfuerzo. Es complicada, a veces incómoda, y ocurre gradualmente cuando eliminamos lo malo tan pronto como crezca lo bueno.
“Nunca estamos solos en nuestros esfuerzos por crear unidad. Jacob 5 continúa: ‘… los siervos fueron y trabajaron con todas sus fuerzas; y el Señor de la viña también trabajó con ellos’ (Jacob 5:72).
Cada uno de nosotros va a tener experiencias profundamente hirientes; cosas que nunca deberían suceder. Asimismo, cada uno de nosotros, en diferentes momentos, permitirá que el orgullo y la altivez corrompan el fruto que damos. Pero Jesucristo es nuestro Salvador en todas las cosas. Su poder llega hasta lo más profundo y está allí para nosotros cuando lo invocamos. Todos suplicamos misericordia por nuestros pecados y fracasos. Él la da sin límite. Y nos pide que nos demos esa misma misericordia y comprensión los unos a los otros.
— Hermana Sharon Eubank, en aquel entonces la primera consejera de la presidencia general de la Sociedad de Socorro, conferencia general de octubre de 2020, “Por la unidad de sentimientos, obtenemos poder con Dios”
“En el Libro de Mormón, Jacob, al citar a Zenós, habló de nuestra tarea actual en la alegoría del olivo cultivado y el olivo silvestre:
“’Ve, pues, y llama siervos para que trabajemos diligentemente con todo nuestro empeño en la viña, a fin de que podamos preparar el camino para que yo produzca otra vez el fruto natural, el cual es bueno y más precioso que cualquier otro fruto.
“’Por tanto, vayamos y trabajemos con nuestra fuerza esta última vez; porque he aquí, se acerca el fin, y ésta es la última vez que podaré mi viña’ (Jacob 5: 61–62).
“El llamado del Salvador es para ustedes, los de la nueva generación. Él pide hombres y mujeres jóvenes dignos, preparados y fieles que presten atención a la voz del profeta, que estén a la altura del desafío y digan, como el Salvador mismo dijo: ‘Heme aquí; envíame’ (Abraham 3:27). La necesidad nunca ha sido más grande, el campo nunca ha estado más blanco; se les ha llamado a salir ‘esta última vez’ (Jacob 5:62). No hay obra más sublime ni llamamiento más importante que el de ‘hacer discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo’ (Mateo 28:19).
— Élder Brent H. Nielson, conferencia general de octubre de 2009, “Un llamado a la nueva generación”
“[Hay un] momento intenso de la alegoría del olivo en el Libro de Mormón, cuando, después de cavar y abonar, de regar y de quitar la maleza, de podar, de trasplantar e injertar, el gran Señor de la viña deja de lado la pala y las podaderas y llora, implorando al que desee escucharlo: ‘¿Qué más pude haber hecho por mi viña?’ (Jacob 5:41).
“¡Qué imagen tan indeleble de la participación de Dios en nuestra vida! ¡Qué angustia del Padre cuando Sus hijos no lo escogen ni a Él ni al Evangelio de Dios que Él envió! ¡Qué fácil amar a Quien tanto nos ama!”
— El entonces élder Jeffrey R. Holland, conferencia general de octubre de 2003, “La grandiosidad de Dios”

“En el angustioso proceso del arrepentimiento, acaso pensemos a veces que Dios nos ha desamparado; la verdad es que nuestro comportamiento nos ha apartado de Él. Por eso, cuando estamos abandonando el mal pero todavía no nos hemos vuelto totalmente hacia Dios, somos muy vulnerables. No obstante, no debemos darnos por vencidos, sino tratar de alcanzar ‘su brazo de misericordia’ que se extiende hacia nosotros ‘todo el día’ (Jacob 5:47). A diferencia de lo que nosotros hacemos, Dios no tiene horas de oficina.
— Élder Neal A. Maxwell, conferencia general de octubre de 1991, “El arrepentimiento”
“Hay una lección, una profunda lección, en el Libro de Mormón. En la parábola de Jacob del olivo, el señor de la viña lloró porque había trabajado arduamente, sin embargo, los árboles produjeron fruto silvestre. ‘Qué más pude yo haber hecho?’ pregunta. ‘¿He relajado mi mano de modo que no la he nutrido? ¿[No] he cavado alrededor; la he podado y abonado; y he extendido la mano casi todo el día?’ ‘¿Qué más pude yo haber hecho en mi viña?’, (Jacob 5:47)
“¿Cuántos obispos que han obtenido resultados decepcionantes han tenido el sentimiento de decir esas mismas palabras en sus almas? ‘¿Qué más pude haber hecho yo por mi barrio? ¿Por qué obtenemos fruto silvestre después de todo nuestro trabajo?’
“Fue el siervo — siempre es el siervo — quien dijo, ‘¿No será la altura de tu viña? ¿No habrán sobrepujado sus ramas a las raíces que son buenas? Y a causa de que las ramas han sobrepujado a sus raíces, he aquí que aquellas crecieron más aprisa que la fuerza de las raíces, tomando fuerza para sí mismas.’ (Jacob 5:48).
“’No obstante’, dijo el señor de la viña, ‘sé que las raíces son buenas’ (Jacob 5:36). Entonces trajo ramas de los árboles que había plantado en terrenos poco fértiles, ya que las encontró fuertes; y las injertó para que ‘la raíz y la copa tengan igual fuerza’ (Jacob 5:66).
“La parábola de Jacob entraña un gran significado para la Iglesia de nuestra generación.
“Las reuniones y actividades pueden multiplicarse hasta tomar ‘fuerza para sí mismas’ a expensas del evangelio —la verdadera adoración. …
“Las actividades de la Iglesia deben reemplazarse por actividades familiares. Así como se nos ha enseñado sobre los asuntos temporales, el espíritu de independencia, el ahorro y la autosuficiencia, estos volverán a convertirse en los principios rectores de los hogares Santos de los Últimos Días”.
— El entonces élder Boyd K. Packer, conferencia general de abril de 1990, “Enséñenles principios correctos”
“Estáis creciendo en un período de la historia del mundo que los grandes profetas de todas las épocas han esperado ansiosamente. Es un período final de preparación antes de que la tierra y sus habitantes sufran una extraordinaria transformación. …Es el período durante el cual el Señor y sus siervos harán un gran esfuerzo final por llevar el mensaje de la verdad a todas las naciones y por reclamar para sí a los descendientes del antiguo Israel que han olvidado su verdadera identidad.
“El profeta Zenós, a quien cita Jacob en el Libro de Mormón, compara este esfuerzo con la labor de los jornaleros que podan y nutren la viña, y recogen su fruto por última vez. Zenós compara al Salvador con el amo de la viña que dice a sus siervos: ‘Por tanto, vayamos y trabajemos con nuestra fuerza esta última vez; porque he aquí, se acerca el fin, y esta es la última vez que podaré mi viña’ (Jacob 5:62).
“Vosotros habéis venido a la tierra cuando ya se han colocado los cimientos para esta gran obra. El evangelio ha sido restaurado por última vez, y la Iglesia se ha establecido ya en casi todo el mundo. El escenario está listo para que se desarrollen las últimas escenas dramáticas, y vosotros seréis los actores principales. Sois parte de los últimos siervos que trabajarán en la viña. Ese es el yugo que se ha colocado sobre vuestros hombros; ese es el servicio para el cual habéis sido elegidos”.
— Élder Dean L. Larsen, conferencia general de abril de 1983, “Una generación real” (en inglés)

Jacob 6
“El Evangelio restaurado de Jesucristo es, ante todo y por siempre, la fuente de felicidad duradera, paz verdadera y gozo para todas las personas en estos últimos días. Las bendiciones que fluyen del Evangelio y de la benevolencia ilimitada de Cristo nunca han sido solo para unos pocos elegidos, ni en la antigüedad ni en la época moderna.
“No importa cuán inadecuados nos sintamos y a pesar de los pecados que puedan distanciarnos de Él por un tiempo, nuestro Salvador nos asegura que “[nos] extiende sus manos todo el día” (Jacob 6:4) para invitarnos a todos a venir a Él y a sentir Su amor”.
— Presidente Jeffrey R. Holland en un artículo de la revista Liahona de marzo de 2024, “The Savior of All, a Gospel for All”
“Al considerar la invitación del profeta de aprender a escuchar la voz de Dios, ¿tenemos determinación en el corazón o está endurecido? Recordemos el consejo que se da en Jacob 6:6: “Sí, hoy mismo, si queréis oír su voz, no endurezcáis vuestros corazones; pues, ¿por qué queréis morir?”. Tengamos la determinación de permitir que Dios prevalezca en nuestra vida..”
— Élder Chi Hong (Sam) Wong, conferencia general de abril de 2021, “Ellos no pueden prevalecer y nosotros no podemos caer”
“La tierna angustia del alma de Jacob es evidente ya que le preocupaba enormemente que su pueblo ‘[rechazara] las palabras de los profetas’ en cuanto a Cristo y ‘[negara]… el poder de Dios y el don del Espíritu Santo… [e hiciera] irrisión del gran plan de redención’ (Jacob 6:8).
“Y entonces, justo antes de despedirse, pronuncia siete sencillas palabras que constituyen el texto básico de mi mensaje de esta mañana. La súplica de Jacob fue: ‘¡Oh, sed prudentes! ¿Qué más puedo decir?’ (Jacob 6:12).
“Ustedes que son padres y abuelos entienden cómo debió sentirse Jacob en aquel entonces. Él amaba a su pueblo porque, además, también era su familia. Les había enseñado tan claramente como había podido y con toda la energía de su alma. Les advirtió inequívocamente lo que podía suceder si elegían no ‘[entrar] por la puerta estrecha, y [continuar] en el camino que es angosto’ (Jacob 6:11). No sabía qué más decir para advertir, instar, inspirar y motivar; así que, de manera sencilla y profunda, dijo: ‘¡Oh, sed prudentes! ¿Qué más puedo decir?’. …
“La actualidad se asemeja mucho a la época de Jacob. Mi consejo es como el de él: ‘que os arrepintáis y vengáis con íntegro propósito de corazón, y os alleguéis a Dios como él se allega a vosotros’ (Jacob 6:5). Hermanos y hermanas, sean prudentes con sus familias, sean prudentes al cumplir con sus llamamientos en la Iglesia, sean prudentes con su tiempo y al equilibrar todas sus responsabilidades. ¡Oh sean prudentes, mis amados hermanos y hermanas! ¿Qué más puedo decir?
— El entonces élder M. Russell Ballard, conferencia general de octubre de 2006, “¡Oh, sed prudentes!”

Jacob 7
“Después de concluir apropiadamente su registro en el Libro de Mormón, el profeta Jacob escribe una posdata profética. Relata su experiencia con un hombre llamado Sherem, que intenta en vano de ‘desprender[lo] de la fe’ (Jacob 7:5) utilizando varias tácticas. Comprender la influencia destructiva de quien intenta sacudir nuestros cimientos en Jesucristo es fundamental hoy en día, cuando la información es omnipresente pero la sabiduría es escasa. using several tactics.
Understanding the eroding influence of one who tries to shake our foundation in Jesus Christ is critical today, when information is ubiquitous but wisdom is scarce. …
“Because Sherem ‘had been deceived by the power of the devil’ (Jacob 7:18), he thought he was doing good by correcting a prophet. We can avoid being similarly deceived by today’s Sherems — or becoming like them ourselves — if we appeal to the same three things Jacob appealed to: the Spirit, the scriptures, and the prophets (see Jacob 7:8, 10, 11), especially living ones. This triangle of faith can give us stability and strengthen our spiritual defense as we build our testimony on Jesus Christ and the strength of His words.”
— Benjamin Hyrum White, profesor adjunto de escrituras antiguas en la Universidad Brigham Young, en un artículo de la revista Ensign de abril de 2020, “Sherem’s Skepticism: The Tactics of a Faith Shaker”
“Well over half of the counterfeiters in the Book of Mormon use flattering speech and a charismatic personality to achieve their goals. For example, Sherem ‘had a perfect knowledge of the language of the people; wherefore, he could use much flattery, and much power of speech, according to the power of the devil’ (Jacob 7:4). …
“When the world presents us with an idea, philosophy, or opinion that seems to appeal solely to our vanity or pride or that simply sounds too good to be true, that ought to be a warning to us immediately. Treat those ideas as counterfeit. Compare them against the truths taught by the Lord’s prophets. Look for differences, not similarities, and the counterfeit ideas will become obvious.”
— Dennis C. Gaunt in the 2018 YA Weekly article, “Recognizing Satan’s Counterfeits”
“Todas las escrituras son una en el sentido de que testifican de Jesús. Jacob, un profeta del Libro de Mormón, nos dice: ‘… ninguno de los profetas ha escrito ni profetizado sin que haya hablado concerniente a este Cristo’ (Jacob 7:11)”.
— El entonces élder James E. Faust, conferencia general de octubre de 1983, “La clave de nuestra religión”


