En mayo de 2021, cuando las obras de renovación y conservación del Templo de Salt Lake estaban en pleno apogeo, el Presidente de la Iglesia Russell M. Nelson se puso un casco y un chaleco amarillo y visitó las obras.
Mientras contemplaba el proyecto, utilizó tres palabras: “enorme”, “asombroso” e “inspirador”.
Tal como explicó cuando anunció el cierre del templo en 2019, se estaban reemplazando “sistemas obsoletos dentro del edificio” y se estaban abordando las preocupaciones sísmicas y de seguridad.
“No estamos escatimando esfuerzos para darle a este venerable templo, que se ha vuelto cada vez más vulnerable, de unos cimientos que resistan las fuerzas de la naturaleza hasta el Milenio”, dijo en conferencia general unos meses después de visitar las obras del templo.
Durante su visita, caminó sobre los andamios para inspeccionar el techo del templo y las vigas de acero que se habían instalado a ambos lados de las vigas originales.
Escuchó mientras los expertos detallaban la tecnología de ingeniería sísmica y el sistema de aislamiento de la base que, en caso de un terremoto, aislaría el movimiento de la Tierra del templo de arriba.
Inspeccionó los cimientos originales del templo, donde notó “los efectos de la erosión y los huecos en la mampostería original”, y comentó sobre las varillas de acero que se estaban colocando en los cimientos para agregar resistencia.
También entró en un túnel que se estaba construyendo para conectar el templo con el Centro de Conferencias y miró hacia atrás, a un muro de apuntalamiento, hecho de pilares de concreto entrelazados instalados alrededor del exterior del templo para mantener el suelo contenido y estable mientras los trabajadores excavaban por debajo del nivel del cimiento original.
Nada parecía pasarle desapercibido. Calificó de emocionante ver el trabajo de los artesanos que estaban haciendo que el templo fuera fuerte y firme preservando al mismo tiempo su historia.
Luego se detuvo en el salón celestial del templo y compartió un pensamiento profundo:
“Ver que realmente podemos prolongar la vida de lo que Brigham Young y sus colegas hicieron en el siglo XIX — bueno, ha sido emocionante de principio a fin”, dijo el presidente Nelson.
Pero, añadió, “es más fácil construir un templo que edificar un pueblo digno del templo. Las ordenanzas y convenios que se hacen en el edificio son las cosas que realmente importan”.

No podía sacarme esa frase de la cabeza.
El proyecto del que hablaba es una renovación técnica, extensa, de vanguardia y de varios años de duración que no sólo restaurará la artesanía pionera sino que también la preservará y protegerá de “las fuerzas de la naturaleza hasta el Milenio”.
Y eso es más fácil que edificar un “pueblo digno del templo”.
Han pasado tres años desde el día en que el presidente Nelson caminó por el templo. Pero su enfoque sigue siendo el templo.
Durante sus casi seis años como Presidente de la Iglesia, el presidente Nelson ha anunciado 153 templos nuevos — o el 46% del total de 335 templos de la Iglesia. También se ha comprometido a construir varios templos en grandes áreas metropolitanas seleccionadas, como la Ciudad de México, México, “donde el tiempo de viaje hasta un templo existente es un gran desafío”. Y ha hecho posible la renovación de templos históricos — incluyendo el Templo de St. George, Utah, y el Templo de Manti, Utah.
Pero tal como enfatizó el presidente Nelson en el salón celestial del Templo de Salt Lake mientras inspeccionaba los esfuerzos de renovación y preservación allí, no son los edificios, sino las “ordenanzas y convenios en el edificio las cosas que realmente importan”.
En la conferencia general de octubre de 2022, el presidente Nelson pidió a los Santos de los Últimos Días que se concentraran en el templo “como nunca antes lo habían hecho”.
El Señor también está haciendo que sea más fácil para cada uno de nosotros llegar a ser más refinados espiritualmente, dijo. “Prometo que pasar más tiempo en el templo bendecirá su vida de una manera que ninguna otra cosa puede hacerlo”.
No recuerdo muchos discursos pronunciados por el presidente Nelson durante su mandato como Presidente de la Iglesia en los que no haya mencionado las ordenanzas y convenios del templo o el recogimiento de Israel.
Incluso su primer mensaje (en inglés) como Presidente de la Iglesia lo pronunció desde el anexo del Templo de Salt Lake — con la intención de “comenzar con el fin en mente”.
“El fin por el que cada uno de nosotros se esfuerza es ser investido de un poder en una casa del Señor, sellados como familias, fieles a los convenios hechos en un templo que nos califica para el don más grande de Dios, el de la vida eterna”, él dijo.
Desde entonces, ha reiterado una y otra vez la invitación a centrarse en el templo y las bendiciones que vendrán como resultado.
Los primeros pioneros se sacrificaron para construir el Templo de Salt Lake porque sabían que las ordenanzas y los convenios bendecirían sus vidas. La Iglesia restaura esos templos y construye otros hoy, por la misma razón.
“Consideramos que un templo es la estructura más sagrada de la Iglesia”, dijo el presidente Nelson en la conferencia general de abril de 2019, después de anunciar planes para renovar el Templo de Salt Lake. “Al hablar de nuestros templos antiguos y modernos, que cada uno de nosotros muestre con nuestras acciones que somos verdaderos discípulos del Señor Jesucristo. Que podamos renovar nuestras vidas a través de nuestra fe y confianza en Él”.
— Sarah Jane Weaver es la editora ejecutiva de Church News.


