A continuación se presenta el texto de la oración ofrecida por élder Gerrit W. Gong del Cuórum de los Doce Apóstoles para dedicar el Templo de Miraflores Ciudad de Guatemala Guatemala el domingo 11 de octubre de 2026.
Oh Dios, Padre Eterno, venimos hoy a dedicar este Templo de Miraflores de la Ciudad de Guatemala, Guatemala.
En esta tierra de eterna primavera, estamos agradecidos por Jesucristo, quien trae vida eterna. Estamos agradecidos por Su misión divina y Su vida perfecta, incluyendo Su sacrificio expiatorio. Jesucristo nos redime de la muerte física y espiritual. Él pone a nuestro alcance todos los dones y bendiciones buenos para cada uno de nosotros en el tiempo y en la eternidad.
Estamos agradecidos por la restauración de la plenitud del evangelio de Jesucristo en estos últimos días. Estamos agradecidos por la gloriosa Primera Visión al joven Profeta José Smith en el Bosque Sagrado. Estamos agradecidos de que el Libro de Mormón comparta las promesas y bendiciones de los hijos de los profetas, los hijos del convenio.
Sentimos gratitud por la restauración del poder, la autoridad y las llaves del sacerdocio, que bendice a hombres y mujeres en todas partes. Estamos agradecidos por las ordenanzas y convenios disponibles en este templo de Miraflores, que nos bendicen en la tierra y en el cielo.
Amamos el santo templo. El santo templo es Tu casa. Como invitan las escrituras, que Sión se vista con sus hermosos vestiduras, para que Sión encuentre paz, refugio y seguridad de las tormentas de este mundo en Ti y Tu Hijo en Tu santa casa.
Padre Santo, que nos acerquemos cada vez más a Ti y a Tu Hijo a través de las ordenanzas y convenios en esta casa santa. Conforme las escrituras nos invitan, que nos convirtamos en salvadores en el Monte de Sión por nuestros amados miembros de familia. Que regresemos a Tu presencia, a través de Tu casa santa, como familias unidas eternamente.
Estamos agradecidos por Tu Profeta viviente, Presidente Dallin H. Oaks. Lo amamos, y él nos ama. Es por su asignación y autoridad que dedicamos este templo.
Querido Padre Celestial, que podamos venir frecuentemente como miembros y obreras del templo a este lugar sagrado, para recibir la paz, las bendiciones, la protección y la inspiración que se ofrecen aquí.
Por favor, bendice a cada presidente del templo de Miraflores y a sus consejeros, a cada directora de obreras y a sus asistentes, y a cada obrero del templo y patrono del templo. Te suplicamos que bendigas a cada generación que surge, a los convertidos y miembros que regresan, a los novios y novias, a las familias fieles y a cada miembro que vienen a adorar y servir.
Querido Padre, por favor bendice a todos los que vienen con paz y consuelo, inspiración y dirección, esperanza y humildad y la capacidad de perdonar y ser perdonados. Reconocemos la fe y la obediencia de generaciones de miembros y familias fieles. Reconocemos su sacrificio y consagración, sus diezmos y ofrendas, todos aquellos que ayudaron a hacer posible este templo de Miraflores. Por favor bendice a las generaciones a través de las ordenanzas de este templo de Miraflores, ya que estamos unidos por convenio sagrado entre nosotros y contigo.
Nuestro Eterno Padre Celestial, en Tu tiempo y forma, oramos para que Tú y Tu Hijo acepten este Templo de Miraflores, Ciudad de Guatemala, Guatemala. Que este templo sea verdaderamente una casa del Señor y un lugar de santidad para el Señor.
Ahora, Padre Celestial nuestro, en la autoridad del santo Sacerdocio de Melquisedec y en el nombre de Tu Hijo, Jesucristo, dedicamos este Templo de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días ubicado en Miraflores, Ciudad de Guatemala, Guatemala a Ti y a Tu Hijo. Dedicamos este templo desde sus cimientos hasta su aguja para todos sus propósitos sagrados. Dedicamos su infraestructura física y sistemas para que cada uno funcione de manera suave y segura. Dedicamos cada cuarto, y cada parte de cada cuarto, para su función sagrada. Dedicamos sus hermosos terrenos para que sean un lugar de paz, serenidad y reverencia.
Padre, por favor protege este templo, sus terrenos y a quienes vengan a adorar y servir aquí. Por favor resguarda este templo del daño, ya sea por desastre natural o intención o influencia profana.
Oramos para que este templo sea un faro de luz y esperanza; un lugar de bienvenida, donde el tiempo y la eternidad se unen de formas sagradas.
Padre Celestial amado, al dedicar este templo, nos rededicamos a Ti y a Tu Hijo. Que nuestros corazones sean puros; que nuestras manos sean limpias. Que nos acerquemos aún más a Ti y a Tu Hijo, y a nuestras familias y seres queridos, a través de las ordenanzas y convenios de este templo.
Padre Celestial, nos regocijamos en este día en Tu bondad eterna y en la de Tu Hijo. Cantamos y exclamamos: “¡Aleluya! ¡Hosana a Dios y al Cordero!” Ofrecemos esta oración dedicatoria con todo nuestro corazón y en el santo nombre de Jesucristo, amén.
