A continuación, se encuentra el texto de la oración que ofreció el élder Ronald A. Rasband del Cuórum de los Doce Apóstoles para dedicar el Templo de Abiyán, Costa de Marfil el domingo, 26 de mayo de 2025.
Oh Dios, nuestro Padre Eterno, gran Elohim, nos llena de gozo reunirnos como Tus hijos en esta, Tu santa casa, el Templo de Abiyán, Costa de Marfil. Que se yerga como un centinela que refleje Tu presencia, Tu amor y Tu plan de Felicidad.
Te amamos, Padre Celestial, y amamos a Tu Hijo, Jesucristo. Él es nuestro Salvador, Redentor y Amigo. Su Expiación da sentido y paz a nuestra vida. Amamos al evangelio que fue restaurado a través del profeta José Smith, y seguimos a nuestro profeta viviente, el presidente Russell M. Nelson, quien lleva adelante Tu obra. Hoy, celebramos esta bendecida dedicación bajo su dirección, y reconocemos que él tiene las preciosas llaves del sacerdocio que habilitan la realización de las ordenanzas en el templo.
Oramos para que esta casa sea un lugar sagrado para todos quienes crucen estas puertas para adorar, hacer convenios sagrados y sellar su compromiso Contigo. Que el Espíritu Santo llene el corazón y el alma de todos quienes se presenten ante Ti en esta, Tu casa.
Ahora, querido Padre, como un apóstol ordenado del Señor Jesucristo, y por el poder del sacerdocio de Melquisedec, dedicamos este, el Templo de Abiyán, Costa de Marfil de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Que esta santa casa sea consagrada para bendición de los Santos y el cumplimiento de Tus propósitos. Que todos quienes adoren aquí se conviertan en santos, así como Tú eres santo.
Estas son personas fieles que, en los últimos 30 años, se han unido a la Iglesia en números sin precedentes. Con el espíritu de Elías en su corazón, fielmente han buscado y encontrado los nombres de sus antepasados que se encuentran al otro lado del velo, y se prepararon para hacer convenios en su representación en el templo. Que continúen recibiendo revelación e inspiración para llevar a cabo esta obra esencial de reunir a Tus hijos e hijas. Que los jóvenes que asistan al templo sean bendecidos para resistir las tentaciones del mundo y crear un hábito de adoración en el templo para toda la vida.
Dedicamos los terrenos del templo; la estructura desde los cimientos más profundos, las puertas, muros y ventanas hasta la aguja coronada con la noble estatua del antiguo Profeta Moroni. Dedicamos las salas, entre ellas el bautisterio, los salones de iniciatorias y de investiduras, el glorioso salón celestial y las salas de sellamiento con su sagrado altar. Dedicamos la entrada, las oficinas y vestíbulos para recibir a todos quienes vengan a servir. Dedicamos el edificio auxiliar y rogamos que lo protejas de todo daño y las inclemencias del tiempo.
Oramos por la presidencia, la directora de obreras y sus asistentes, y por todos quienes sirvan como obreros, para que tengan consigo un espíritu de amor y consagración, y reciban a todos los que pasen por Tus puertas.
Te suplicamos protección, reverencia y respeto para este templo. Que se alce como símbolo de la bondad y la gloria que acompañan Tu obra en el reino de Dios sobre la Tierra.
Te pedimos que el templo ayude a calmar el conflicto y la inestabilidad que han afligido a esta nación en el pasado. Que este país se fortalezca y sea una influencia para el bien de sus vecinos africanos. Que las comunidades que lo rodean sientan la sagrada presencia de un templo de Dios y sean bendecidos por su belleza y gracia.
Bendice a los líderes de esta nación para que protejan la propiedad, los privilegios y los derechos de los ciudadanos, especialmente su la libertad religiosa. Y, bendice a esta tierra para que en ella reine un espíritu de cooperación, dignidad para cada persona y amor a Dios.
Ahora, nuestro amado Padre, una vez más, te agradecemos por la bendición que es, esta, Tu santa casa. Al dedicar este templo, también dedicamos nuestra vida a Ti. Que la luz, el conocimiento, el poder y la paz que se reciben en el templo refleje nuestro amor por Ti y nuestro deseo de ser Tus discípulos. Que seamos dignos de Tus abundantes bendiciones, Tu guía constante y Tu vigilante Cuidado. Que pensemos de manera celestial, permitamos que Tu Espíritu prevalezca en nuestra vida y nos esforcemos por ser pacificadores siempre.
En el nombre de Jesucristo, amén.
