Brady Tanner del Barrio Wakarusa Valley, de la Estaca Topeka Kansas, se ha destacado no solo en el mundo de los deportes, sino también en su Barrio.
El 7 de junio, Tanner, que tiene un cuarto de ascendencia cheroqui, ingresó al Salón de la Fama del Deporte Indígena de América del Norte, (North American Indigenous Athletic Hall of Fame) cuya sede se encuentra en Red Lake, Minnesota.
Esta organización reconoce a los atletas indígenas por su liderazgo y logros en deportes individuales y de equipo.
Tanner recibió su reconocimiento por su desempeño en el levantamiento de potencia (powerlifting), una disciplina donde se pone a prueba la fuerza máxima del atleta a través de tres pruebas: sentadilla (squat), press de banca (bench press) y peso muerto (deadlift).

Este no fue su primer ingreso en un salón de la fama. Fue el primer atleta de Olimpíadas Especiales en ser incorporado tanto al Salón de la Fama de la Asociación Mundial de Press de Banca y Peso Muerto (World Association of Benchers and Deadlifters Hall of Fame) como al Salón de la Fama del Deporte Indígena de Estados Unidos (American Indian Athletic Hall of Fame).
Durante los casi 40 años que lleva participando en las Olimpíadas Especiales, Tanner, que ahora tiene 45 años, ha competido en bolos, baloncesto, voleibol, softball, fútbol soccer, atletismo, tenis, natación e incluso fue parte de un equipo de animadores (cheerleading). Pero el deporte en el que más se destacó fue el levantamiento de potencia, para el cual comenzó a entrenarse en 2001.
Con su padre, Gary Tanner, como entrenador, durante los siguientes 19 años, Brady Tanner ganó constantemente medallas de oro en este deporte en competencias de Olimpíadas Especiales a nivel nacional e internacional.
Por ejemplo, en los Juegos Mundiales de las Olimpíadas Especiales celebrados en Atenas, Grecia en julio de 2011, regresó a casa con tres medallas de oro y una de plata. Obtuvo el oro en la press de banca (152 kilos -335 libras-) y peso muerto (238 kilos -525 libras-); plata en sentadilla (227 kilos -500 libras-) y oro en el total combinado (617 kilos -1360 libras-).

Después de someterse a su primera operación para recibir una prótesis de cadera en 2020, Tanner tuvo que elegir otro deporte. Tras su recuperación se dedicó al deporte de raquetas de nieve (snowshoe). Su padre, que era uno de los entrenadores del equipo de deportes de invierno de los Juegos Olímpicos Especiales de Kansas, le enseñó a correr con raquetas de nieve.
La tenacidad, el trabajo arduo y el afán de superación de Brady Tanner volvieron a dar sus frutos en este nuevo deporte. En marzo de 2025, fue uno de los 1500 atletas de 103 países que participaron en los Juegos Mundiales de las Olimpíadas Especiales de Invierno celebrados en Torino, Italia.
Alentado por sus padres, Gary y Janie Tanner, y dos hermanas, Jennifer Morris y Jamie Davis, obtuvo el cuarto lugar en las carreras de 50 y 25 metros con raquetas de nieve, logrando sus mejores marcas personales en ambas pruebas.
En honor a los logros de Brady Tanner en Italia, el periódico de su ciudad natal, The Lawrence Journal-World, le dedicó un artículo en primera página el 29 de marzo.
Aunque a Tanner le encantan los deportes y las competencias, también ama a Jesucristo y el servicio.
A Tanner, le diagnosticaron el síndrome de Rubenstein-Taybi, un trastorno que retrasa el desarrollo cognitivo y del lenguaje. No habló hasta los 6 años y aun así, solo sus familiares lograban entenderlo.
Aunque no podía comunicarse verbalmente con los miembros de su Barrio, tenía maestros que le enseñaban individualmente en la iglesia, quienes percibían que entendía lo que le enseñaban.
Su madre, Janie Tanner, dijo: “Cada uno de sus maestros me dijo que el Espíritu estaba en el salón de clase mientras le enseñaban a Brady”.
Brady Tanner ha servido cinco años como asistente del maestro en la guardería de su Barrio, un llamamiento que, según su madre, le encanta. “Aunque Brady no habla mucho, a los niños les encanta tenerlo en el salón con ellos”.
Como maestro en el Sacerdocio Aarónico, también prepara y reparte la Santa Cena cada semana e insiste en que su familia llegue lo suficientemente temprano a la iglesia para que él pueda hacerlo.
En su hogar, a Tanner le encanta leer historias del Libro de Mormón con su madre y mirar los videos animados de la iglesia, a los que llama “las películas de Jesús”.
— Carol Christensen es la directora de Comunicaciones de la Estaca Topeka Kansas

