El artista Santo de los Últimos Días, Michael Malm (en inglés), estaba trabajando en una pintura de Jesucristo cuando le llegó el pensamiento: “¿Y si nada de esto es cierto?”.
Había estado pasando por una época oscura, luchando con su fe y con varias ideas sobre el Libro de Mormón. Y ese día, mientras estaba parado en una escalera pintando el rostro del Salvador, se preguntó si algo de lo que creía era real.
Luchó con esa oscuridad y pesadez durante varios días, dijo Malm. Pero después de orar por sus temores y dudas, se dio cuenta de dos cosas: sabía que el Libro de Mormón era verdadero y sabía que el Salvador era real.
“Fue un gran contraste con esa oscuridad. ... Simplemente sentí ese gozo de que [Jesucristo] es real”, dijo.
Malm contó la historia durante un foro en una Noche en el Museo organizado por el Museo de Historia de la Iglesia el jueves, 28 de marzo. Durante el evento, compartió su trayectoria artística, incluyendo cómo pintar al Salvador para una variedad de proyectos ha fortalecido su testimonio a lo largo de los años.
Si los Santos de los Últimos Días no conocen el nombre de Malm, es casi seguro que conocen sus pinturas: él es el artista detrás del mural “Come Unto Jesus” [Venid a Jesús] que se extiende sobre una pared del segundo piso del Centro de Conferencias en Salt Lake City, informó LDS Living. Una versión más pequeña de este mural cuelga en el Templo de Orem, Utah. También contribuyó a las pinturas del Centro de bienvenida de la Arboleda Sagrada (los tres en inglés).

“Para mí, no se trata de cómo se ve [Jesús] físicamente [en mis pinturas], sino de cómo se siente. ¿Se siente bien?” dijo Malm. Experiencias como la que compartió acerca de cuestionar su fe mientras pintaba “realmente han fortalecido mi testimonio”.
‘Vas por el camino correcto’
Malm estudió arte con Del Parson en lo que entonces era Dixie College, ahora Utah Tech University, y con Perry Steward en la Universidad Southern Utah antes de obtener una maestría en bellas artes de la Universidad Estatal de Utah.
En el camino, conoció y se casó con su esposa, Juanita, y criaron a cuatro hijos mientras él se ganaba la vida como artista.
No fue fácil, especialmente al principio: Malm dijo que hubo momentos en que él y Juanita no sabían cómo llegarían a fin de mes y se preguntó si estaba en el camino correcto.
Pero el Señor siempre ayudó a su familia, dijo Malm. Una vez, un periódico escribió sobre una galería en la que se encontraba su trabajo y destacó fotografías de sus pinturas. “Sentí el mensaje del Señor: ‘Mike, vas por el camino correcto. Vas por el [camino] que yo quiero que vayas’”.
Otras veces, las bendiciones fueron más inesperadas pero no menos valiosas, como cuando un camión que transportaba algunas de las obras no vendidas de Malm se incendió y la galería que había estado devolviendo las pinturas a Malm lo compensó a través de su póliza de seguro.
“Les aseguro que lo necesitábamos”, dijo Malm.

Actualmente, Malm y su familia viven en Cache Valley, Utah. Malm bromeó diciendo que los miembros de su familia son “blancos fáciles” para los modelos, razón por la cual aparecen con tanta frecuencia en su trabajo.
Aunque tiene mucho de qué enorgullecerse, “lo mejor que he hecho en mi vida es convencer a esta hermosa mujer sentada aquí, mi esposa Juanita, de que se casara conmigo y se uniera a mí en este viaje por la vida. ... Estoy muy agradecido por ella”.
Inspirado en el arte religioso
Entre los miembros de la audiencia del evento se encontraba el élder Hugo E. Martínez, Setenta Autoridad General, y su esposa, la hermana Nuria Álvarez de Martínez.
El élder Martínez dijo que él y la hermana Martínez admiran el mural “Come Unto Jesus” de Malm en el Centro de Conferencias y han pasado “bastante tiempo” mirándolo.
El élder Martínez señaló que el mural muestra una variedad de personas que colectivamente representan a la humanidad, pero también enfatiza en los individual que es la relación de cada persona con el Salvador.
“Cada [persona] camina directamente hacia Él y se reúne con Él en el centro”, dijo el élder Martínez.
Si bien los enfoques de los artistas hacia los temas religiosos varían ampliamente, la belleza del arte espiritual es su capacidad de inspirar al espectador, añadió.
“Nos hace pensar en... [el] compromiso que tenemos de acercarnos realmente al Salvador”, dijo el élder Martínez. “Eso es lo que estoy descubriendo aquí”.


