En 1963, el élder Quentin L. Cook, del Cuórum de los Doce Apóstoles, se encontraba en la biblioteca de derecho de la Universidad de Stanford, en el área de la Bahía de San Francisco, California, cuando se enteró de que el presidente de los Estados Unidos, John F. Kennedy, había sido asesinado.
En los años siguientes, se produjeron los asesinatos del líder de los derechos civiles Martin Luther King Jr. y del senador estadounidense Robert F. Kennedy. Los disturbios, especialmente los relacionados con la guerra de Vietnam, se extendieron, y la cultura de las drogas se propagó por todo el mundo.
El élder Cook y su esposa, la hermana Mary Cook, tenían poco más de veinte años cuando fueron testigos de esta turbulencia, ira y agitación social – conflictos que, en cierto modo, reflejan las tensiones actuales. Y, al igual que los jóvenes adultos de hoy, el élder y la hermana Cook tuvieron que tomar decisiones sobre cómo dejar que su luz brillara en medio de la oscuridad.
El élder Cook compartió esta experiencia durante una transmisión devocional mundial para jóvenes adultos desde BYU–Hawái, en Laie, Hawái, el domingo 1 de noviembre. Estuvo acompañado por la hermana Cook; por el élder James R. Rasband, Setenta Autoridad General y comisionado de Educación de la Iglesia y su esposa, la hermana Mary Rasband. También estuvieron presentes el presidente de BYU–Hawái, John S.K. Kauwe III, y su esposa, la hermana Monica Kauwe.

El élder Cook citó el Sermón del Monte del Salvador, que se encuentra en Mateo 5: “Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una vela y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mateo 5:14-16).
El élder Cook también compartió un consejo dado por el fallecido presidente Harold B. Lee, quien en aquel entonces era apóstol y más tarde llegó a ser presidente de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, durante la convulsa década de 1960:
- “Edifiquen Sion en el corazón y en el hogar”.
- “Sean una luz sobre el monte y un ejemplo en la comunidad”.
- “Centren su visión y sus metas en las ordenanzas y los principios que se enseñan en el templo”.
“A mi parecer, estos principios son tan relevantes hoy como lo fueron hace más de 50 años”, dijo el élder Cook. “Se aplican no solo a San Francisco, sino a todos los países y ciudades del mundo donde viven ustedes, quienes me escuchan. Si siguen estos principios, pueden edificar Sion dondequiera que vivan”.
Convertirse en una luz
El discurso del élder Cook se centró, en gran medida, en el segundo principio del presidente Lee: “Sean una luz y un ejemplo en su comunidad”.
Relató una experiencia de cuando era un misionero relativamente nuevo en 1960, mientras servía en la Misión Británica. Durante una reunión, una misionera mostró una bandeja con 12 vasos colocados boca abajo y vertió agua sobre ellos. Naturalmente, el agua salpicó por todas partes; pero, cuando la misionera dio la vuelta a los vasos, estos se llenaron fácilmente de agua.
El agua, explicó la misionera, representa las bendiciones, la guía y la inspiración que el Señor derrama sobre Su pueblo. Y los vasos colocados boca abajo representan aquellos momentos en los que una persona no está espiritualmente preparada para recibir esas bendiciones, a pesar de que el agua fluye continuamente.
El élder Cook expresó su deseo de que “cada uno de nosotros permanezca abierto y preparado para recibir impresiones espirituales aquí hoy. Ante la ira, la contención y la división que existen en nuestros días, nunca debemos olvidar las bendiciones que están a nuestro alcance”.
El élder Cook invitó a los jóvenes adultos a reflexionar sobre lo que significa ser una luz para el mundo.
El Salvador dejó claro que parte de ser una luz consiste en permitir que los demás “vean vuestras buenas obras” (Mateo 5:16); sin embargo, señaló el élder Cook, a veces, en nuestro afán por ser humildes, “no damos a conocer de manera adecuada que somos miembros de la Iglesia del Señor y que seguimos Sus enseñanzas”.

Existen muchas maneras en las que las personas pueden demostrar que son Santos de los Últimos Días, continuó el élder Cook. Tal como enseñó durante la conferencia general de octubre de 2026, llevar una vida de integridad y virtud es lo más importante para ese esfuerzo.
También animó a los jóvenes adultos a servir a sus comunidades, además de servir a los demás miembros de la Iglesia. Al ser ejemplos de discípulos comprometidos de Jesucristo, los jóvenes adultos pueden ayudar a otros a ver su propio potencial en un mundo donde podrían sentirse solos, invisibles o espiritualmente desorientados.
“La luz es más poderosa cuando es constante y confiable, como un faro o una vela en una habitación oscura”, dijo el élder Cook.
Sin embargo, los Santos de los Últimos Días no son, en sí mismos, la fuente de la luz, continuó el élder Cook; más bien, los miembros de la Iglesia esperan reflejar la luz del Salvador, no brillar por sí mismos.
No importa si una persona siente que su luz es pequeña — recuerden que “de las cosas pequeñas proceden las grandes” (véase Doctrina y Convenios 64:33; Alma 37:6). Recuerden que la luz no solo ilumina, sino que también brinda calor y consuelo.
“Al ser una luz en la colina —al hablar de manera normal y natural sobre el Evangelio y la Iglesia— pueden ayudar a recoger a Israel”, dijo el élder Cook.
Evitar el camuflaje espiritual

Al aconsejar que seamos una luz, el élder Cook dijo que también se nos invita a actuar con carácter e integridad. Una de las razones de la contención en el mundo es que muchas personas pueden camuflarse fácilmente de formas que antes no existían, como mediante el uso de identidades falsas a través de la tecnología e Internet. Y, dado que en línea es posible mantener el anonimato, las personas a menudo dicen y hacen cosas que jamás harían si su verdadera identidad fuera conocida.
“Si hemos de ser una luz, nunca debemos tratar de disminuir la luz de los demás”, dijoel élder Cook. “Esconderse en la oscuridad del anonimato para decir cosas desagradables o crueles sobre otra persona es incompatible con ser una luz. Es lo opuesto a dejar que su luz brille. Es, en cierto sentido, ocultar su luz. …
“No dañen ni menosprecien a nadie, ya sea física o espiritualmente, ni afecten su reputación. No apaguen su luz”.

El élder Cook dijo que una de las mejores protecciones contra la toma de malas decisiones es no utilizar la máscara del anonimato. Y si alguien llega a sentir el deseo de hacerlo, “por favor sepa que es una señal de peligro grave y una de las herramientas que utiliza el adversario para llevarle a hacer algo que no debería hacer”.
Por el contrario, cuando una persona se muestra abierta respecto a quién es, queda menos expuesta a las tentaciones. Una de las razones por las que los misioneros visten de forma recatada y llevan placas misionales, dijo el élder Cook, “es para que no haya ninguna duda sobre quiénes son y cómo deben comportarse”.
El élder Cook también expresó su deseo de que cada joven adulto se convierta en “un faro de luz” — alguien que brinde guía e inspiración en momentos de oscuridad, dificultad o incertidumbre. Las luces de los faros se utilizan a menudo en las costas”, dijo, lo que permite a los barcos, en condiciones meteorológicas peligrosas, encontrar un puerto seguro.
“Muchas personas están experimentando todo tipo de tormentas en sus vidas”, dijo el élder Cook. “Ustedes, los jóvenes, pueden ser un faro de luz para ellas mediante su ejemplo. Es importante que no se oculten bajo un camuflaje”.
Principios para fomentar la paz

A continuación, el élder Cook aconsejó a los jóvenes adultos que fueran pacificadores. Destacó cinco enseñanzas del discurso que el presidente de la Iglesia, Dallin H. Oaks, pronunció sobre este tema en la conferencia general de abril de 2026:
- “Los pacificadores aman a sus adversarios”.
- “Los pacificadores evitan el uso de palabras duras e hirientes en todas sus Comunicaciones”.
- “Los pacificadores participan en proyectos de servicio y otros actos de bondad”.
- “Compartir el evangelio de paz es una forma de fomentar la paz”.
- “Ser un pacificador no significa renunciar a nuestros valores”.
“No podemos llevar el mensaje de la Restauración a todo el mundo —no podemos ser la luz que el Señor desea que seamos— si no somos pacificadores”, dijo el élder Cook. “Parte de ser una luz consiste en ser un pacificador y buscar la unidad. Vivimos en una época marcada por divisiones especialmente intensas. Sin embargo, los millones de personas que han aceptado el evangelio de Jesucristo se han comprometido a alcanzar tanto la rectitud como la unidad”.
El camino más seguro para ser una luz, continuó el élder Cook, es aprender acerca de Jesucristo y esforzarse por llegar a ser como Él.
“Mi consejo para ustedes es que se centren en Jesucristo, el Salvador del mundo”, dijo el élder Cook. “Él es la “luz del mundo” (Juan 8:12), la verdadera fuente de luz y paz. Él ha declarado: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo” (Juan 14:27).




