OREM, Utah — Al dirigirse a los estudiantes y sus amigos que llenaron la capilla y los salones adicionales del Instituto de Religión de Utah Valley, la hermana Kristin M. Yee, Segunda Consejera de la Presidencia General de la Sociedad de Socorro, les dijo que estaban destinados a cambiar el mundo por medio de Jesucristo.
“No hay causa mayor en la que puedan participar”, dijo.
Por medio del poder de sus convenios bautismales y del templo con Jesucristo, y al tener la autoridad de Su sacerdocio en sus llamamientos y asignaciones, tienen poder para hacer Su voluntad y cambiar el mundo de la manera en que Él desea que cambie, dijo.
“No hay causa mayor en la que puedan participar: cambiar el corazón de los seres humanos, ayudarlos a sentir el amor de su Salvador y brindar alivio temporal y espiritual”.
El devocional de la hermana Yee, realizado el domingo 20 de septiembre en el instituto, formó parte de una asignación dada a la Presidencia General de la Sociedad de Socorro y al Obispado Presidente, quienes integran juntos el Comité Ejecutivo de Bienestar y Autosuficiencia de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. En próximos devocionales, cada uno de los demás integrantes de la Presidencia General y del Obispado hablará sobre una de las responsabilidades divinamente señaladas de la Iglesia de cuidar de los necesitados.
Cuidar de los necesitados es una doctrina: mientras estuvo en la tierra, Jesucristo enseñó a todos a amar a Dios y al prójimo, dijo la hermana Yee.
Y agregó: “Ustedes son Sus manos. […] Él nos mostró qué hacer. Sanó y bendijo espiritual y temporalmente en todo el mundo, y nosotros somos Sus discípulos”.
Cómo atender las necesidades locales y mundiales
Los miembros de la Iglesia cuidan de los demás tanto a nivel local como mundial. Para atender las necesidades locales, el Señor ha establecido en Su Iglesia restaurada las organizaciones del cuórum de élderes y de la Sociedad de Socorro para llevar a cabo la salvación y la exaltación del hombre. En esas organizaciones, los hombres y las mujeres reciben asignaciones de ministración para atender las necesidades de las familias y las personas.
“Ustedes tienen la oportunidad de representarlo”, dijo la hermana Yee. “Se les ha dado autoridad del sacerdocio mediante sus asignaciones de ministración, y tienen Su poder por medio de sus convenios para seguir adelante con fe”.
Los miembros de la Iglesia también pueden ayudar en sus comunidades y cuidar de quienes se encuentran lejos. La hermana Yee mostró a los estudiantes de instituto cómo encontrar los informes anuales de la Iglesia sobre el cuidado de los necesitados en la Biblioteca del Evangelio y en caring.ChurchofJesusChrist.org. Invitó a los estudiantes a consultar lo que dice el informe de 2025 y utilizarlo para compartir lo que la Iglesia está haciendo por los demás y junto con ellos.
“Todo lo que ustedes ofrecen tiene un impacto”, dijo.
También habló sobre la iniciativa mundial de la Iglesia Cuidar de las mujeres y los niños, dirigida por la Sociedad de Socorro, que hace hincapié en la atención materna y neonatal, los esfuerzos de nutrición infantil, las vacunaciones y la educación en todo el mundo.
La Iglesia ha podido reunir consorcios de organizaciones no gubernamentales que ahora trabajan en conjunto para mejorar la vida de las mujeres y los niños en varios países.
“Ahora estamos viendo que esos esfuerzos se multiplican de maneras que nunca esperábamos. […] Las matemáticas del Señor son asombrosas”.
El diezmo y las ofrendas de ayuno son otra manera en que los miembros de la Iglesia están marcando una diferencia. Estas son leyes del Padre Celestial, no leyes del hombre, dijo la hermana Yee. Invitó a los estudiantes de instituto a leer Isaías 58 y acerca de las bendiciones que provienen del ayuno.
Brindar y recibir alivio
La hermana Yee testificó a los estudiantes que, cuando brindan a los demás el alivio del Salvador, ellos mismos lo recibirán.
“Al hablar esta noche sobre estos aspectos —el cuidado temporal y espiritual, la ministración, el diezmo y las ofrendas de ayuno—, ruego que puedan ver que Dios nos está ayudando a cuidarnos unos a otros y a amarnos más”, dijo.
Después de las palabras de la hermana Yee, los estudiantes y sus amigos rápidamente apilaron las sillas y luego prepararon 1000 kits de higiene para la organización sin fines de lucro Hearts Knit Together, que presta servicio a víctimas de violencia doméstica y agresión sexual.
Peter Holland, de Littleton, Massachusetts, dijo que fue maravilloso ver cuántos jóvenes adultos asistieron al devocional y participaron en el proyecto de servicio.
“Podemos hacer muchísimo bien con tan solo preparar cada uno un kit”, dijo. “Esto demuestra lo que podemos lograr cuando nos unimos, que es de lo que habla la hermana Yee. Cuando nos unimos, realmente podemos ser las manos del Señor”.
Ella Webb, de Murrieta, California, estuvo de acuerdo.
“Una pequeña gota en el océano realmente marca una diferencia, y creo que algo así es una buena experiencia porque luego puedes aplicarlo a tu propia vida todos los días”, dijo. “Hay pequeñas maneras de prestar servicio todos los días y quizás no parezcan mucho, pero marcan una enorme diferencia”.
