PROVO, Utah — Al contemplar el mar de misioneros en el auditorio del Centro de Capacitación Misional de Provo, el presidente Dieter F. Uchtdorf vio rostros que reflejaban sacrificio, disposición y fe.
“Todos ustedes tienen algo enorme y decisivo a su favor: eligieron servir en una misión”, dijo el Presidente en Funciones del Cuórum de los Doce Apóstoles. Luego, haciendo referencia a Isaías 6:8, añadió: “En el acto sagrado de ejercer el albedrío, le dijeron al Señor: ‘Heme aquí; envíame a mí’”.
Y, parafraseando una frase de la serie de libros de “Harry Potter”, agregó: “Son sus decisiones, no solo sus habilidades, las que demuestran quiénes son en realidad”.
Para los misioneros, esas decisiones incluyen:
- Comprender la singular importancia de invitar.
- Tener fe en el albedrío, las metas y los planes.
- Y “no os canséis de hacer lo bueno”.
El presidente Uchtdorf estuvo acompañado por su esposa, la hermana Harriet Uchtdorf, y sus palabras ante más de 2800 personas durante el devocional del martes 8 de septiembre por la noche en Provo, Utah, se transmitieron a otros CCM de todo el mundo.
El propósito de un misionero: Invitar
Recitó el propósito misional de “Predicad Mi Evangelio”, destacando la primera palabra: “invitar”.
Invitar a otras personas a venir y ver, venir y ayudar, y venir y pertenecer forma parte del principio general de amar, compartir e invitar, dijo el presidente Uchtdorf. Añadió que invitar no consiste en vender, exagerar ni recurrir a artimañas sutiles, trucos o tácticas ingeniosas.
“Simplemente sacan la verdad ‘de la obscuridad y de las tinieblas’ (Doctrina y Convenios 1:30). Sostienen en alto la luz, la luz del Salvador, y dejan que brille intensamente. Ayudan a las personas a ver cómo el evangelio del Salvador y Su Iglesia podrían bendecir su vida y su familia, ahora y por la eternidad”.
Albedrío, metas, planes y fe
El presidente Uchtdorf hizo hincapié en la importancia de respetar el albedrío de los demás, tener metas y hacer planes. “Las metas dan vida a sus planes”, dijo, “y los planes dan fuerza a sus metas”.
Advirtió sobre el dolor que se siente cuando se rechazan invitaciones sinceras. “Sentirán dolor cuando las personas rechacen sus amorosas invitaciones. Pero es un dolor puro, santo y divino. Y va acompañado de la tranquila satisfacción de saber que hicieron su parte y que Dios está complacido con sus esfuerzos”.
Recordó a quienes lo escuchaban que serán responsables de sus propias decisiones, no de las decisiones de los demás. “Si han hecho todo lo posible y han ejercido su propio albedrío con rectitud, pueden descansar en paz al final de cada día y luego despertarse al día siguiente, listos para volver a dar lo mejor de ustedes”.
También dijo a los misioneros que su fe no puede anular el albedrío de otra persona. “Ni siquiera Dios mismo hará eso. Dios llama, invita y extiende la mano incansablemente, con amor y ánimo. Pero nunca obliga a nadie a obedecer; eso violaría Su gran plan para el crecimiento eterno de Sus hijos”, dijo.
Si un milagro que esperaban no ocurre, eso no significa que hayan fracasado en su fe, dijo. “El propósito de la fe no es hacer que las cosas sucedan como ustedes quieren. Es darles poder para actuar como Dios quiere que actúen.
“La fe es confianza”, continuó. “Y, a veces, la expresión más poderosa de la fe consiste en seguir confiando en el Señor, incluso cuando el milagro no ocurre”.
‘No os canséis de hacer lo bueno’
El presidente Uchtdorf reconoció que una de las partes más difíciles de servir en una misión es cuando los esfuerzos diligentes no parecen marcar una diferencia. Ofreció Doctrina y Convenios 64:32–34 como “un procedimiento de recalibración de emergencia”.
El pasaje dice: “Mas todas las cosas tienen que acontecer en su hora. Por tanto, no os canséis de hacer lo bueno, porque estáis poniendo los cimientos de una gran obra. Y de las cosas pequeñas proceden las grandes. He aquí, el Señor requiere el corazón y una mente bien dispuesta; y los de buena voluntad y los obedientes comerán de la abundancia de la tierra de Sion en estos postreros días”.
Al reconocer que servir en una misión es difícil, el presidente Uchtdorf dijo: “Para recibir el gozo de la obra misional, tienen que elegir intencionalmente servir a pesar de los momentos de prueba y dificultad”.
Lo mismo se aplica a los amigos a quienes enseñan los misioneros. “Unirse a esta Iglesia requiere sacrificio. Muy a menudo, aceptar el Evangelio restaurado requiere dejar atrás relaciones, hábitos o estilos de vida. No será fácil. Si lo fuera, no sería tan gozoso ni tan sagrado”.
Conclusión
El presidente Uchtdorf concluyó testificando de Cristo, de Su causa y de Su profeta viviente, el presidente Dallin H. Oaks.
“Jesucristo los ama. Él se complace en su disposición de aceptar Su llamado a servir y seguirlo. Se complace en ustedes porque dieron un paso al frente y dijeron: ‘Heme aquí; envíame a mí’”.
Lo que dijeron los misioneros
Después del devocional, los misioneros hablaron con Church News sobre lo que aprendieron por medio del Espíritu mientras escuchaban al presidente Uchtdorf.
“Aprendí que el tipo de fe más poderoso es confiar en Dios en los momentos difíciles, porque es fácil confiar en Él cuando todo va bien”, dijo el élder Collin Taylor, de Riverton, Utah, llamado a la Misión Filipinas Laoag. “Pero cuando las cosas son difíciles, es más difícil verlo en nuestra vida”.
El élder Jeddy Haag, de Ankeny, Iowa, asignado a la misma misión, añadió: “Hay una llama de deseo justo y necesitamos alimentar esa llama, y eso incluye todo lo que deben hacer como misioneros”.
Tres hermanas misioneras llamadas a la Misión Filipinas Antipolo compartieron cada una un aprendizaje clave que habían anotado durante el devocional.
La hermana Chloe Thorpe, de Gilbert, Arizona, dijo que lo que aprendió fue “creer en lo que estamos edificando, que es importante, que conocemos la importancia de la obra maravillosa que estamos llevando a cabo”.
La hermana Isabel Adamson, de Draper, Utah, reiteró el énfasis en la palabra “invitar”. Dijo: “Ese es el único verbo del propósito misional que está bajo nuestro control, sin importar nuestras circunstancias. Los discípulos compasivos y valientes extienden una invitación lo antes posible”.
Y la hermana Leah Tovey, de Cedar Hills, Utah, dijo: “Jesús se complace en nuestra disposición de dar un paso al frente y cuando decimos: ‘Heme aquí; envíame a mí’. Además, Jesús nos responde de maneras que nunca esperamos”.
