PROVO, Utah — Aunque sus misiones puedan ser difíciles, eso no es algo malo, porque está sucediendo algo poderoso, dijo la Presidenta General de la Primaria, Rosemary K. Chibota, a los misioneros del Centro de Capacitación Misional de Provo durante un devocional el martes 18 de agosto.
Por medio de sus misiones, los misioneros están llegando a ser aquello que el Señor desea que lleguen a ser.
“Esos momentos difíciles por los que pasarán los refinarán hasta convertirlos en instrumentos que el Señor podrá utilizar para llevar a cabo Su obra de manera eficaz”, dijo.
La presidenta Chibota fue sostenida en la conferencia general de abril de 2026 y comenzó a servir como Presidenta General de la Primaria de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días el 1 de agosto. Ella y su esposo, el hermano Joel B. Chibota, regresaron hace un año de presidir la Misión Alabama Birmingham, y ella dijo que extrañan estar rodeados de misioneros, por lo que fue conmovedor ver a tantos llenar el auditorio el martes por la noche.
En sus palabras, el hermano Chibota contó a los misioneros cómo se unió a la Iglesia en Zimbabue cuando era joven y decidió servir en una misión.
“Esa experiencia especial cambió mi vida”, dijo sobre su servicio en Inglaterra. Dijo a los misioneros que habían recibido un llamamiento sagrado del Señor y un don que debían atesorar y magnificar.
“Su llamamiento misional no es un accidente; es una invitación divina a participar en Su santa obra”, dijo el hermano Chibota.
Al llevar a cabo esa obra, los misioneros deben permanecer conectados con la fuente de poder, que es Jesucristo, dijo la presidenta Chibota. Las cuatro maneras clave de mantenerse conectados con Jesucristo todos los días son:
- El Espíritu Santo
- La oración
- El estudio de las Escrituras
- La Santa Cena y guardar los convenios
El maestro alfarero
La presidenta Chibota dijo que el Señor no está simplemente interesado en lo que los misioneros logren durante su servicio; “Él está profundamente interesado en quiénes llegan a ser durante su misión”.
Dijo que cuando los misioneros comienzan a buscar y enseñar a personas en sus misiones, quizá sientan que nadie está progresando, que no están viendo resultados o que sus esfuerzos no están marcando una diferencia. Pero se está produciendo crecimiento: las raíces se están formando y ningún esfuerzo es en vano. Y los propios misioneros están cambiando.
Los misioneros leyeron juntos Alma 32:41, que dice: “Pero si cultiváis la palabra, sí, y nutrís el árbol mientras empiece a crecer, mediante vuestra fe, con gran diligencia y con paciencia, mirando hacia adelante a su fruto, echará raíz; y he aquí, será un árbol que brotará para vida sempiterna”.
Mediante un ejemplo en video, la presidenta Chibota mostró a los misioneros cómo un alfarero ve aquello en lo que puede convertirse un trozo de barro. Dijo que el Maestro Alfarero —el Salvador Jesucristo— presiona, da forma y refina el barro hasta convertirlo en lo que Él había previsto desde el principio.
Aquellos discípulos de Jesucristo que abren el corazón y se someten a Su voluntad llegan a ser enseñables, capaces de cambiar y de alcanzar todo su potencial, dijo. Leyó Efesios 2:10, que dice: “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras”.
La fuente de poder
Aunque la obra misional requiere trabajo y puede ser difícil, la presidenta Chibota enseñó a los misioneros a sintonizarse con la fuente del verdadero poder espiritual para realizar la obra; esto significa mantenerse sintonizados con Jesucristo todos los días.
Aunque la obra misional requiere trabajo y puede ser difícil, la presidenta Chibota enseñó a los misioneros a sintonizarse con la fuente del verdadero poder espiritual para realizar la obra; esto significa mantenerse sintonizados con Jesucristo todos los días.
Recuerden el consejo de Helamán 5:12 de que “es sobre la roca de nuestro Redentor, el cual es Cristo, el Hijo de Dios, donde debéis establecer vuestro fundamento”, dijo.
La primera y más esencial fuente de poder es el Espíritu Santo, dijo la presidenta Chibota, explicando que Predicad Mi Evangelio enseña: “El Espíritu los edificará […] iluminará su mente […] y los guiará a hacer lo bueno”.
Mientras tanto, la oración es una conexión directa con Dios.
“Cuando oran con fe, invitan poder a su vida; alinean su voluntad con la de Él; reciben fortaleza más allá de la suya propia. La oración no es una rutina; es poder”, dijo la presidenta Chibota.
Luego, las Escrituras son la manera en que Dios habla a Sus hijos, recordó la presidenta Chibota a los misioneros.
Finalmente, la Santa Cena es su recarga espiritual semanal. Es allí donde renovarán sus convenios, recibirán perdón y volverán a ser llenos del Espíritu, dijo.
Les testificó que su poder proviene del nombre que llevan en su placa misional: el nombre de Jesucristo.
“Por favor, hagan la obra necesaria para mantener el Espíritu con ustedes”, dijo. “Manténganse sintonizados con el Espíritu Santo mediante la oración sincera, mediante el estudio diario de Predicad Mi Evangelio y de las Escrituras. Manténganse sintonizados al participar dignamente de la Santa Cena y guardar sus convenios”.
Si los misioneros hacen esto, dijo, se sentirán guiados, serán fortalecidos, verán milagros y, lo más importante, llegarán a ser quienes el Señor necesita que lleguen a ser.
