En 2020, se descontinuaron las presidencias de los Hombres Jóvenes a nivel de barrio, lo que depositó una mayor responsabilidad en los obispados para dirigir y ministrar a la nueva generación.
En una reciente transmisión en vivo por Instagram, compartida en la página mundial Young Men Worldwide de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, la presidencia general de los Hombres Jóvenes abordó una pregunta común que muchos miembros han planteado desde dicho cambio: “¿Cuándo se restablecerá el presidente de los Hombres Jóvenes a nivel de barrio?”.
El presidente general de los Hombres Jóvenes, Timothy L. Farnes, dirigió la conversación y delegó temas específicos a sus consejeros.
El hermano Sean Dixon, segundo consejero de la presidencia general de los Hombres Jóvenes, comentó en el video de la transmisión en vivo que dicha pregunta a menudo refleja una preocupación por los obispos y sus numerosas responsabilidades.
“Tienen una carga tan pesada, tantas cosas que atender, y están consagrando su tiempo de una manera tan extraordinaria”, dijo. “Solo quiero dar las gracias a los obispos y a los obispados de todas partes. Sabemos que esta es una etapa muy ajetreada de la vida”.

Alineación de las llaves del sacerdocio
El hermano Dixon explicó que comprender las llaves del sacerdocio ayuda a responder la pregunta en torno al cambio organizativo.
Hizo referencia a Doctrina y Convenios 107:15, que declara: “El obispado es la presidencia de este sacerdocio, y posee las llaves o autoridad de este”.
La presidencia señaló que la autoridad del sacerdocio sigue ahora una línea directa desde Jesucristo hasta el presidente del cuórum de diáconos, sin que exista una presidencia de los Hombres Jóvenes de barrio de por medio.
“Estamos viendo un gran impulso en la Iglesia en este momento, en todas las áreas”, dijo el presidente general de los Hombres Jóvenes, Timothy L. Farnes. “Y tal vez esto tenga que ver con la sencilla alineación de las llaves. Hay poder en la alineación”.
Fortalecimiento de las relaciones
La presidencia también abordó la inquietud respecto a que los obispos ya tienen una carga exigente que sobrellevar.
El hermano Dixon hizo referencia al Manual General, el cual establece que “la responsabilidad fundamental del obispo es la nueva generación del barrio” (7.1). Explicó que la eliminación de las presidencias de los Hombres Jóvenes de barrio tenía como propósito acercar a los obispos y a sus consejeros a los jóvenes a quienes sirven.
“El objetivo final es ayudar a estos jóvenes a convertirse en discípulos de Jesucristo de por vida”, dijo el hermano Dixon.
Para fortalecer esas relaciones, el hermano David J. Wunderli, primer consejero de la presidencia general de los Hombres Jóvenes, hizo hincapié en la importancia de la delegación. Explicó que los obispos pueden llamar a asesores adicionales para ayudar a apoyar los programas.

“Puede haber mucha más delegación bajo la dirección del obispo”, dijo el hermano Wunderli. “El obispo tiene derecho a recibir inspiración con respecto a estos jóvenes y el programa, y, a medida que reflexiona sobre lo que ellos necesitan, puede llamar a más asesores”.
El hermano Wunderli añadió que muchos miembros del barrio pueden servir en llamamientos que ayuden a apoyar y fortalecer a los jóvenes.
El hermano Dixon dijo que la delegación permite a los obispos centrarse menos en la logística y más en ministrar. El obispo puede convertirse en una guía personal, ministrando a los jóvenes a lo largo de todo el programa.
“Cuando un obispo es capaz de delegar estas responsabilidades específicas, queda libre para asistir a las actividades sin tener que preocuparse por planificar todos los detalles”, dijo el hermano Dixon. “Puede dedicar su tiempo a ministrar a los muchachos”.
La presidencia hizo hincapié en que el propósito es que los obispos se conviertan en ministros personales para los jóvenes a lo largo de toda su experiencia en la Iglesia durante su juventud.
“Esos serán los momentos de impacto que afectarán a los jóvenes, a las mujeres jóvenes y a la generación venidera más que ninguna otra cosa”, dijo el presidente Farnes, “cuando los obispos puedan dejar de lado las preocupaciones de la actividad y simplemente centrarse en quién necesita la ayuda del cielo”.
Revelación mediante entrevistas con el obispo
La presidencia habló sobre el papel sagrado de las entrevistas con el obispo para ayudar a los líderes a conocer y guiar verdaderamente a los jóvenes.
El presidente Farnes reflexionó sobre su experiencia sirviendo como obispo y describió un momento en el que una entrevista rutinaria se convirtió en algo mucho más espiritual.

Durante una entrevista, relató que comenzó a mirar al joven sentado frente a él como si fuera su propio hijo. En ese momento, la entrevista cambió, y sintió que estaba viendo a esa persona joven a través de los ojos de Dios.
“Como obispo, si usted ve a Sus hijos e hijas a través de Sus ojos, su entrevista cambiará y contará con la ayuda del cielo para saber exactamente qué decir”, dijo el presidente Farnes.
A medida que los obispos ayudan a dirigir a los jóvenes hacia el Salvador, la revelación fluye, dijo el presidente Farnes. Pero todo comienza con las relaciones.
La presidencia señaló que esas relaciones personales, de uno a uno, a menudo se fortalecen al máximo mediante las entrevistas con el obispo y los momentos sencillos de ministración fuera de las reuniones habituales de la Iglesia.
“Este es un momento para cultivar una relación personal con cada uno de estos jóvenes, y ahí es donde se produce el cambio”, dijo el hermano Wunderli. “Ahí es donde se siente el amor. Ahí es donde nuestro Salvador puede marcar la diferencia en la vida de los jóvenes. Es una relación personal”.
A lo largo de la conversación, los miembros de la presidencia general de los Hombres Jóvenes hicieron hincapié en que el ajuste organizativo nunca consistió simplemente en cambiar la estructura de liderazgo. Por el contrario, dijeron que, el propósito era ayudar a los obispos a ministrar de manera más directa a la nueva generación, fortalecer las relaciones individuales y ayudar a los jóvenes a venir a Cristo mediante la guía personal y un liderazgo inspirado.


