En una recepción de despedida celebrada el 18 de marzo de 2026 en honor al presidente Marcelo Rebelo de Sousa, expresidente de Portugal, delegados de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y de otras tradiciones religiosas rindieron homenaje al presidente por sus esfuerzos interreligiosos y comunitarios, según un comunicado de la Sala de Prensa de la Iglesia en Lisboa.
Celebrado en el Palacio de Belém en Lisboa, Portugal, la residencia oficial del presidente, representantes de la Iglesia se unieron a líderes de otras 29 religiones.

Entre los líderes de la Iglesia se encontraban Paulo Adriano, director nacional de comunicaciones, y Joaquim Moreira, especialista de la Iglesia en relaciones gubernamentales e interreligiosas de la Iglesia en Portugal.
Como obsequio al presidente en reconocimiento a sus esfuerzos, Moreira entregó a Rebelo de Sousa un ejemplar poco común del Libro de Mormón en portugués, como símbolo de la gratitud de la Iglesia y de su presencia en el país.
Los esfuerzos por establecer y fortalecer los derechos de libertad religiosa han hecho posible el crecimiento de la Iglesia en la nación, donde dichos derechos son un fenómeno más reciente.
La libertad religiosa se estableció en Portugal en 1974.
Para el año 2000, la concentración de miembros de La Iglesia de Jesucristo en Portugal era superior a la de casi cualquier otro país europeo, contando con cinco estacas y más de 35 000 miembros.
Este año se conmemoran más de 50 años de la presencia de la Iglesia en Portugal donde actualmente hay más de 50 000 miembros.
Adriano dijo que, a lo largo de los años, Portugal se ha convertido en un “modelo de amistad sincera y cooperación entre las comunidades de fe”.
“Estamos profundamente agradecidos con el presidente Marcelo Rebelo de Sousa por su servicio y por el respeto que ha demostrado constantemente hacia la Iglesia. Las sólidas relaciones interreligiosas forjadas durante su presidencia perdurarán”, añadió.

Rebelo de Sousa concluyó su mandato el 9 de marzo y ha sido sucedido por el presidente António José Seguro.
“Esperamos continuar con este espíritu de colaboración con el nuevo presidente ... en los años venideros”, dijo Adriano.
Rebelo de Sousa reconoció el papel de los líderes religiosos en la promoción de valores éticos, la responsabilidad social y la unidad dentro de la sociedad portuguesa.
Otros líderes religiosos expresaron optimismo respecto a la cooperación interreligiosa en Portugal, la cual, según dijeron, contribuirá a su vez a la unidad, la estabilidad y el bienestar de la nación.
Este evento formó parte de los esfuerzos globales de la Iglesia para fortalecer las relaciones entre los líderes comunitarios y religiosos.

