Entre las declaraciones del Salvador acerca de “Yo soy”, el élder Ulisses Soares dijo que “una de las enseñanzas más solemnes y tiernas de Su ministerio” fue Juan 15:1, 5: “Yo soy la vid verdadera, ... vosotros sois los sarmientos. El que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer”.
“El Salvador enseña que Él es la fuente verdadera, confiable y esencial de alimento espiritual para nuestras almas”, dijo el élder Soares del Cuórum de los Doce Apóstoles. “Por medio de Él, recibimos fortaleza más allá de la nuestra no solo para sobrellevar los desafíos de la vida, sino para crecer y prosperar.”
Permanecer conectados a la Vid Verdadera no es solo deseable, dijo el élder Soares; es esencial para la supervivencia espiritual.
“Necesitamos recibir nuestro alimento espiritual directamente de la Vid Verdadera, porque Él es la fuente de toda luz y verdad”, dijo el Apóstol. “Solo entonces crecen en nuestra alma los preciosos frutos del evangelio, y solo entonces hallamos la luz, la vida y la esperanza verdaderas que fluyen de Él.”
El élder Soares fue uno de varios líderes de la Iglesia que hablaron sobre los diversos títulos del Salvador durante la conferencia general de abril de 2026.
Redentor y Restaurador
Al hablar en la sesión del sábado por la mañana, el élder Clark G. Gilbert, del Cuórum de los Doce Apóstoles, dijo: “Hoy testificaré específicamente de los nombres del Redentor y del Restaurador, al centrarme en la invitación de Cristo para que todos regresemos al hogar”.
Estos títulos de Cristo se mencionan en Isaías 58:12, que en parte dice: “Y te llamarán reparador de portillos, restaurador de calzadas para habitar.”
El élder Gilbert dio ejemplos de personas que “encuentran su camino a casa” al volver a anclarse en el Reparador. Aquellos que luchan con dudas o sienten que no pertenecen, por ejemplo, pueden saber que son amados y tomar sus propias decisiones para regresar a casa.
“Testifico que Cristo es nuestro Redentor”, dijo el élder Gilbert. “Cuando no alcanzamos la medida, Él repara las grietas en nuestra vida. El Salvador nos ama a todos y nos está llamando tiernamente, a ti y a mí, para que regresemos a casa”.
Autor y Consumador de la fe

El élder Eduardo F. Ortega, Setenta Autoridad General, testificó de Cristo como “el autor y consumador de [nuestra] fe” (Moroni 6:4) en la sesión del sábado por la tarde.
El verdadero discipulado es un proceso que siempre comienza con una decisión personal, dijo él, y es la suma de múltiples acontecimientos personales y espirituales diarios.
“Debemos elegir el camino firme y seguro, aunque a veces sea el más largo y exigente”, dijo el élder Ortega. “Jesucristo y Su evangelio restaurado constituyen ese camino seguro que nos conduce a la verdadera cima.”
El Camino

Cristo es “el camino, la verdad y la vida” (Juan 14:6), dijo el Élder Brian J. Holmes durante la sesión del sábado por la tarde.
“En esa sencilla declaración”, explicó el Setenta de Área, “el Salvador enseñó que Él no solo es nuestro guía, sino también el camino. Su senda es el único camino que conduce a la vida eterna”.
El élder Holmes añadió una invitación a seguir a Cristo mediante los convenios y al seguir al profeta. “Al vincularnos a Él mediante el convenio y seguir a Su profeta viviente, caminamos por el único sendero que nos lleva a casa con seguridad”.
Guía personal y Maestro Sanador

El élder Edward B. Rowe, una Autoridad General de los Setenta, dijo en la sesión del domingo por la mañana que Jesucristo no solo es un guía perfecto y personal, sino también el Redentor resucitado y el Maestro Sanador.
Si bien la Expiación del Salvador es infinita, “Su invitación es individual”. Él nos invita a ti y a mí a aceptarlo como nuestro guía personal.
Como el Maestro Sanador, Cristo extiende Su mano misericordiosa sin importar cuán herido, imperfecto o inadecuado alguien se sienta, dijo el élder Rowe. “Cuando luchemos o nos desviemos, volvamos a Él para que Él nos sane, para que Él te sane”.
‘Hoy me glorío en nuestro Redentor’

El élder Aaron T. Hall, Setenta Autoridad General, citó al profeta Nefi del Libro de Mormón, quien escribió: “Me glorío en mi Jesús, porque ha redimido mi alma” (2 Nefi 33:6).
“Hoy me glorío en nuestro Redentor”, agregó el élder Hall en la sesión del domingo por la tarde. Fue uno de los seis títulos del Salvador en los que se glorió:
- “Me glorío en nuestro Redentor” (véase Doctrina y Convenios 18:11).
- “Me glorío en nuestro Buen Pastor” (véase Juan 10:11).
- “Me glorío en nuestro Sanador” (véase Lucas 4:18).
- “Me glorío en nuestro Abogado” (véase Doctrina y Convenios 45:3).
- “Me glorío en nuestro Legislador” (véase Isaías 33:22).
- “Me glorío en nuestro Libertador” (véase Romanos 11:26).
Invitó el élder Hall: “Reflexionen sobre el significado de Sus nombres divinos” y dejen que Él restaure la paz en su alma.
