La sanación, el arrepentimiento y la reconciliación con Dios fueron temas recurrentes durante la conferencia general de octubre de 2025.
Durante la sesión del sábado por la noche el 4 de octubre, el élder Neil L. Andersen, del Cuórum de los Doce Apóstoles, dijo que la sanación y el perdón se encuentran en su plenitud en el amor expiatorio de Jesucristo.
“La poderosa compasión del Salvador al perdonar el pecado y sanar las heridas causadas por los pecados de otros es la manifestación más milagrosa del amor de Dios”, dijo.
Arrepentirse de un pecado grave incluye reconocerlo ante un líder del sacerdocio, pero el perdón completo viene por medio del Salvador, continuó el élder Andersen. Para quienes han cometido un pecado grave y desean el perdón, sepan que ese milagro los espera. El Salvador continuamente invita: ‘Venid a mí’”.
Además, para quienes sufren por los pecados graves de otra persona, el gozo y la luz volverán por medio de Jesucristo, dijo el élder Andersen. El amor expiatorio del Salvador se puede encontrar en las situaciones más difíciles.
“Les aseguro con toda certeza que el Salvador los conoce y los ama”, dijo el élder Andersen. “Acudan a Él. Es su consuelo y fortaleza; enviará a Sus ángeles para sostenerlos… Él tiene el poder extraer belleza de las cenizas del sufrimiento”.
Nuevos comienzos
El élder Patrick Kearon, del Cuórum de los Doce Apóstoles, también habló durante la sesión del sábado por la noche, y prometió que toda persona puede tener nuevos comienzos por medio de Jesucristo.
Algunos piensan que un nuevo comienzo solo ocurre una vez, en el bautismo. Sin embargo, Jesús nos da todos los nuevos comienzos que necesitemos, dijo el élder Kearon.
Continuó diciendo que Cristo mostró compasión a quienes tenían una gran fe, a quienes tenían una fe vacilante y a quienes no lo habían buscado en absoluto. “A todas esas personas de las Escrituras, y a todo el que escuchaba y respondía, Él les dio un nuevo comienzo, ya fuera una nueva vida con el perdón de los pecados o con sanación de la enfermedad, o una nueva vida levantada de la muerte”, dijo el élder Kearon.
Y mediante la bondad y la gracia del Salvador, las personas pueden cambiar aspectos de sí mismas que las han estado agotándolos durante años.
“A quienes estén lidiando con el mismo pecado o el mismo tropiezo una y otra vez… No tienen que ser quienes han sido antes”, dijo el élder Kearon. “Aprovechen su nuevo comienzo, esa segunda, tercera, cuarta —o centésima— oportunidad que se les ofrece por medio de la sangre expiatoria de Jesucristo”.
Reconciliación con Dios
El élder Kelly R. Johnson, Setenta Autoridad General, habló durante la sesión del sábado por la mañana sobre la reconciliación con Dios, es decir, llegar a la armonía con Él o restaurar una relación con Él que se había visto afectada o rota por el pecado u otras acciones.
La reconciliación depende de la misericordia de Jesucristo y es posible gracias a Su Expiación, dijo el élder Johnson. Así como alguien decide distanciarse de Dios, también debe iniciar el esfuerzo de reconciliarse.
La reconciliación brinda alivio de la culpa y paz consigo mismo y con los demás, continuó el élder Johnson. Sana las relaciones, ablanda los corazones y fortalece el discipulado. Aumenta la confianza ante Dios.
El deseo de arrepentirse es una parte clave de la reconciliación, dijo el élder Johnson.
“Arrepentirse y experimentar las bendiciones de la expiación de Jesucristo conduce a una fe inquebrantable”, dijo. “Una fe inquebrantable genera el deseo de estar siempre reconciliados con Dios”.
