Autoridades de la Iglesia, entre ellas el élder Joaquín E. Costa, Setenta Autoridad General y presidente del Área Sudamérica Sur de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, se reunieron con el presidente electo de Chile, José Antonio Kast, el 20 de febrero de 2026, para dialogar sobre el diálogo interreligioso, la libertad religiosa y el servicio público en una conversación que concluyó con una oración ofrecida por el élder Costa.
En el período previo a la toma de posesión del presidente electo José Antonio Kast en marzo, el élder Costa sostuvo la reunión para comunicar la disposición de la Iglesia de continuar trabajando con las autoridades gubernamentales en proyectos humanitarios, educativos y similares para el bienestar de las comunidades, según la Sala de Prensa de la Iglesia en Chile.

“Uno de los propósitos principales de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es servir a nuestros semejantes, tal como lo hizo nuestro Salvador”, dijo.
El élder Costa destacó específicamente el servicio voluntario actual de más de 500 misioneros chilenos y los beneficios que brindan a la comunidad.
Al tender puentes entre la labor proselitista y el servicio comunitario, el élder Gabriel Campos, Setenta de Área, señaló que la obra misional ayuda a los jóvenes adultos a “madurar en todos los aspectos de la vida y llegar a ser mejores discípulos de Jesucristo”.
Kast manifestó interés en el programa misional de la Iglesia y en cómo podría contribuir al desarrollo social y comunitario en Chile.

La conversación también abordó la importancia de la libertad religiosa y los beneficios que dicha convivencia democrática aporta a la sociedad.
Se entregó al presidente electo un ejemplar del Libro de Mormón como símbolo de la fe en Jesucristo que inspira la obra de la Iglesia en todo el mundo.
Para concluir la reunión, Kast pidió al élder Costa que ofreciera una oración. En ella, el élder Costa pidió bendiciones para las familias y los líderes de Chile, así como paz, sabiduría y unidad para la nación.
Esta reunión forma parte del esfuerzo mundial de la Iglesia por fortalecer las relaciones entre las comunidades de fe y los gobiernos.

