PROVO, Utah — A la familia de la hermana Amy A. Wright le encanta armar rompecabezas (puzles) juntos. La hermana Wright, primera consejera de la presidencia general de la Primaria, dijo que un rompecabezas es “una sutil invitación” a todos a reunirse, sentarse, conversar, reír, compartir y crear.
Sin embargo, es casi imposible entender la función de una pieza del rompecabezas cuando se la considera en forma aislada, dijo; necesita el contexto que proveen las otras piezas. Por eso, su familia comienza armando los bordes —“los lados fundamentales”— y poco a poco van formando el interior del rompecabezas. Si encuentran una pieza que parece no encajar, la reservan hasta que tengan una mejor perspectiva de la figura.
Este proceso de armar un rompecabezas, dijo la hermana Wright, también se puede aplicar para entender el consejo profético y divinamente inspirado que se encuentra en “La Familia: Una Proclamación para el Mundo”.
“Este texto revelador subraya la importancia fundamental del matrimonio y de los hijos, y en particular, cómo el matrimonio y los hijos son fundamentales para el plan de salvación —el plan de felicidad de Dios”, dijo la hermana Wright.
Ella explicó la analogía del rompecabezas en su discurso, el jueves 25 de septiembre, durante la conferencia en la Universidad Brigham Young celebrada con motivo del 30.o aniversario de la proclamación.
El tema de la conferencia que se llevó a cabo el 25 y 26 de septiembre (en inglés), fue “Sentir a Jesucristo a través de la Proclamación sobre la Familia” y contó con varios discursantes, entre ellos profesores de BYU e investigadores del Wheatley Institute (ambos en inglés).
4 verdades fundamentales
Durante su discurso, la hermana Wright analizó las “cuatro verdades fundamentales”:
- El matrimonio entre un hombre y una mujer es ordenado por Dios.
- La familia es fundamental en el plan del Creador.
- Todos los seres humanos, hombres y mujeres, son creados a la imagen de Dios.
- El ser hombre o el ser mujer es una característica esencial de la identidad y del propósito premortales, mortales y eternos de la persona.
Con respecto a la primera verdad — “El matrimonio entre un hombre y una mujer es ordenado por Dios”, —la hermana Wright dijo que Jesucristo y Su Expiación infinita ha hecho posible que las familias sean eternas.
En el Antiguo Testamento, el profeta Elías tenía las llaves para sellar antes del nacimiento del Salvador, continuó la hermana Wright, y el ángel Elías, más tarde, restauró esas mismas llaves selladoras a José Smith y a Oliverio Cowdery en el Templo de Kirtland Temple el 3 de abril de 1836.
Con respecto a la segunda verdad —“La familia es fundamental en el plan del Creador”— la hermana Wright dijo que criar y enseñar a los niños tiene como propósito ser “una experiencia divina y santa” que brinda una comprensión más profunda de Dios a medida que se participa de manera más íntima en Su obra consagrada”
“Si queremos amar a nuestra familia de la manera que describe Jacob [en Jacob 3:7], en primer lugar, debemos estar llenos del amor que proviene de Jesucristo”, dijo la hermana Wright.
Con respecto a la tercera verdad — “Todos los seres humanos, hombres y mujeres, son creados a la imagen de Dios”, — la hermana Wright dijo que el ciclo de la vida humana es posible solamente porque los hombres y las mujeres fueron creados de manera divina y única, distintos y diferentes”
Diferente no algo malo, dijo la hermana Wright; simplemente es diferente. Y hay poder, propósito y un inmenso potencial en esas diferencias.
“El milagro de todo esto, si es que lo elegimos, es que podemos participar por igual en el 100 % de exactamente las mismas bendiciones, siendo la mayor de todas la vida eterna y la exaltación”, dijo la hermana Wright.
Con respecto a la cuarta verdad —“El ser hombre o el ser mujer es una característica esencial de la identidad y del propósito premortales, mortales y eternos de la persona”— la hermana Wright citó al élder David A. Bednar del Cuórum de los Doce Apóstoles: “el ser hombre o mujer, en gran medida eso define quiénes somos, por qué estamos aquí en la tierra, y qué debemos hacer y llegar a ser”, (véase Liahona de junio de 2006, “El matrimonio es esencial para Su plan eterno”).
La hermana Wright dijo que el Padre Celestial quiere que las personas se necesiten unas a otras. “Los hombres necesitan a las mujeres, y las mujeres necesitan a los hombres, física, emocional y espiritualmente”, dijo. “Y, tanto los consejos proféticos como la investigación secular, confirman que los niños necesitan, desesperadamente, a los dos”.
Un llamado a la acción
“En última instancia, “La Familia: Una Proclamación para el Mundo” termina con un llamado a la acción, expresó la hermana Wright, una invitación a caminar, amar, servir y perdonar como lo hizo el Salvador. La senda del discipulado no es fácil, pero porque Dios fue el primero en recorrerla, nadie tiene que recorrerlo solo.
“Cuando elegimos a Dios el Padre y a Su Hijo Unigénito … también elegimos ser parte de una familia eterna con la capacidad de aumentar eternamente”, dijo la hermana Wright. “Estamos eligiendo conservar los apreciados títulos de esposo, esposa, padre, madre, hijo, hija, por toda la eternidad…
“Todo esto es posible gracias a Jesucristo, Aquel, que cuando mundos sin número estaban en juego, no retrocedió”.
