Líderes religiosos, gubernamentales y de la sociedad civil se reunieron en Guanajuato, México, el 28 de agosto para conmemorar el décimo aniversario de Conciencia Nacional por la Libertad Religiosa, una organización que ha dedicado una década a promover el diálogo y la cooperación entre comunidades religiosas en México.
El hito fue conmemorado en el 10° Congreso Nacional sobre Libertad Religiosa, donde el élder Sean Douglas, Setenta Autoridad General y presidente del Área México de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, instó a los participantes a ver la libertad religiosa como algo más que un derecho legal, informó la Sala de Prensa de la Iglesia en español.
“La libertad religiosa dignifica al ser humano, y cuando se respeta y protege, se convierte en una poderosa herramienta para la construcción de la paz“, dijo el élder Douglas.
Leyes y valores

Hablando a líderes religiosos, académicos, defensores de los derechos humanos y funcionarios del gobierno, el élder Douglas recordó a los oyentes que la fuerza de cualquier ley está arraigada en los valores de las personas que la crean.
“En sociedades libres como México, las leyes son creadas por representantes del pueblo, por lo tanto, la calidad de la ley depende de los valores del pueblo. Para el bien de la nación, es vital que se cultiven valores honestos y rectos en las mentes y corazones del pueblo”, dijo.
Cuando se practica con responsabilidad, añadió, la libertad religiosa inspira a las personas a fomentar la paz y a construir comunidad.
Vencer la contención
Citando al presidente Russell M. Nelson, el élder Douglas exhortó a los creyentes a llevar paz a un mundo contencioso.
“El mundo necesita pacificadores. El mundo necesita personas dispuestas a dejar de lado la contención y construir puentes de entendimiento”, dijo.
Alentó la moderación y la unidad, incluso en momentos de diferencia: “Lo mejor está por venir. Este es nuestro tiempo para buscar la moderación y la unidad, y construir la paz juntos”.
Servicio y responsabilidad compartida
El élder Douglas concluyó vinculando la libertad religiosa con el deber moral de servir. “La libertad religiosa y la paz están profundamente entrelazadas”, dijo, invitando a las tradiciones religiosas a unirse en el servicio a los migrantes, víctimas de violencia y aquellos que viven en pobreza o exclusión.
Él reafirmó el compromiso de la Iglesia con el diálogo interreligioso, la educación y el servicio comunitario como medios para fortalecer la paz.
La fe como una fuerza unificadora

La gobernadora de Guanajuato, Libia García Muñoz Ledo, asistió al evento y habló sobre el papel de la fe en la vida pública.
“La fe debe llamarnos hoy a la unidad. La fe debe llamarnos a construir una mejor sociedad”, dijo, señalando el trabajo continuo de su gobierno con el Consejo Interreligioso de Guanajuato.
Creciente colaboración interreligiosa
Cristian Badillo Gutiérrez, director general de Conciencia Nacional por la Libertad Religiosa, describió cómo la última década ha transformado las relaciones interreligiosas en México.

Señaló un cambio del diálogo a la “colaboración efectiva entre comunidades de fe”, junto con una creciente cooperación entre iglesias y gobierno “para el beneficio de las comunidades”.
“El sector religioso es un actor relevante para la vida pública del país — social, cultural, política y económicamente”, dijo.
Voces diversas

El congreso atrajo a participantes de comunidades católicas, evangélicas, musulmanas, ortodoxas, judías y Hare Krishna, junto con académicos y defensores de los derechos humanos.
Entre los que compartieron mensajes estaban Monseñor Ramón Castro Castro, presidente de la Conferencia Episcopal Mexicana; Abdelrahman Sayed, director de asuntos religiosos del Consejo Islámico Mexicano; Madre Yasoda de la Misión Internacional SRI Krishna Chaitanya; y el Pastor Javier Misael Ramírez Pérez de la Iglesia Apostólica de la Fe en Cristo Jesús.

