PROVO, Utah — En el Seminario para Nuevos Líderes de Misión 2025, el sábado, 21 de junio, el élder Gary E. Stevenson, del Cuórum de los Doce Apóstoles, demostró cómo los misioneros pueden edificar un cimiento sólido de conversión mediante su objetivo misional y estableciendo metas y planes con oración.
El élder Stevenson usó bloques en el escenario para formar una pirámide sólida, que representa la conversión para toda la vida.
Primero, se colocó la piedra angular. Según el élder Stevenson, la piedra angular es la piedra fundamental más importante de la pirámide. Su ubicación determina la posición, la orientación y la alineación de todo el edificio sobre el que se asienta.
“Reverenciamos a Jesucristo como la piedra angular de la Iglesia”, dijo el élder Stevenson. “Él es el fundamento esencial para la salvación, la inmortalidad y la vida eterna. Él es el punto de referencia que alinea, orienta y posiciona la obra, Su obra”.
El élder Stevenson también dijo que La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días está “edificad[a] sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo” (véase Efesios 2:20).
“La obra misional sigue este modelo”, dijo. “Bajo la dirección de la Primera Presidencia, el Cuórum de los Doce forma el comité misional de la Iglesia”.
El objetivo misional es fundamental
Luego demostró cómo el objetivo misional es el fundamento de la conversión.
“Representa los primeros principios y ordenanzas del Evangelio. Jesucristo está en su centro, la Piedra Angular”, dijo.
El objetivo misional, como se afirma en “Predicad Mi Evangelio”, es “Invitar a las personas a venir a Cristo al ayudarlas a que reciban el Evangelio restaurado mediante la fe en Jesucristo y Su Expiación, el arrepentimiento, el bautismo, la recepción del don del Espíritu Santo y el perseverar hasta el fin”.
El élder Stevenson dijo: “Hemos observado que cuando las misiones enfatizan continuamente el objetivo misional, tienen mucho más éxito en encontrar, enseñar y bautizar conversos”.

Cumplir la obra mediante metas y planes
El capítulo 8 de “Predicad Mi Evangelio” dice: “Permita que el objetivo misional guíe sus metas y planes”. También describe cómo los misioneros pueden alcanzar sus metas mediante indicadores clave.
Esos indicadores clave — incluyendo las personas nuevas a las que se está enseñando, las lecciones con un miembro presente, las personas a las que se está enseñando que asisten a la reunión sacramental, las personas con fecha bautismal, las personas que son bautizadas y confirmadas, y los miembros nuevos que asisten a la reunión sacramental — son otro pilar fundamental para la conversión.
El élder Stevenson dijo que los misioneros pueden, con oración y reflexión, incorporar sus metas y planes en los indicadores clave estandarizados para la conversión. También advirtió a los líderes de misión sobre la importancia del equilibrio.
“Por favor, procuren lograr ese equilibrio”, dijo. “Por un lado, los misioneros deben sentir su entusiasmo y enfoque en los indicadores clave para la conversión. Por otro lado, eviten la presión, la coerción, las cuotas o las recompensas externas asociadas con ellos. Los indicadores clave deben inspirar y alinear a los misioneros con su objetivo”.

Historia de éxito
El élder Stevenson compartió la historia de dos misioneros que se prepararon para milagros trabajando para alcanzar una meta.
Después de la última lección del día, los misioneros notaron que habían hablado con más personas que nunca en un día, pero que aún les faltaba la meta que se habían propuesto esa mañana.
Calcularon que si regresaban a su apartamento, llegarían 15 minutos antes de la hora programada, así que decidieron pasar por la estación de tren y hablar con algunas personas más para lograr su meta diaria.
En la estación, sin que ellos lo supieran, un hombre se sobresaltó al oír una voz que le dijo: “Son hombres de Dios con un mensaje importante. Vayan a hablarles”.
El élder Stevenson dijo que este encuentro milagroso desencadenó una serie de acontecimientos que cambiaron su vida, culminando con el bautismo y la confirmación del hombre.
“Después del bautismo, escuché a los misioneros y a su amigo reflexionar sobre el encuentro milagroso en la estación de tren esa noche”, dijo. Cada uno se preguntaba qué habría sido de no haber establecido una meta esa mañana y haber sido responsable de ella hasta el último momento del día.
También advirtió que los indicadores clave de la conversión no son el objetivo final.
“Más bien, representan el progreso espiritual potencial de una persona hacia el bautismo. Son un medio para un fin, no el fin. Ayudan a los amigos a entrar y a permanecer en la senda de los convenios”.
Continuó: “El bautismo y la confirmación no son un destino final. Más bien, estas ordenanzas son la puerta por la que los hijos de Dios entran en la senda de los convenios. Esta senda conduce a las ordenanzas, los convenios y las gozosas bendiciones del templo, y finalmente, a la conversión para toda la vida y a la vida eterna”.
