La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días ha reiterado sus principios sobre la inmigración —principios de amor, ley y unidad familiar— y ha comunicado pautas a los líderes locales en los Estados Unidos.
La Iglesia emitió una declaración oficial el jueves 30 de enero, en ChurchofJesusChrist.org, indicando que la guía sigue de cerca a las declaraciones hechas anteriormente sobre inmigración.
La declaración señaló que los principios que guían el enfoque de la Iglesia en temas relacionados con la inmigración incluyen:
- “La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días cumple con la ley”.
- “Seguimos a Jesucristo al amar a nuestro prójimo. El Salvador enseñó que el significado de “prójimo” incluye a todos los hijos de Dios”.
- “Según nuestra capacidad lo permita, procuramos proporcionar alimentos básicos y vestimenta a los necesitados, independientemente de su estatus migratorio. Nos centramos en mantener unidas a las familias”.
La Oficina de Asesoramiento Legal (OGC, por sus siglas en inglés) de la Iglesia ha creado y proporcionado pautas para ayudar a los líderes locales a cumplir con las leyes federales en casos donde podrían resultar cargos penales por albergar, transportar o alentar a inmigrantes indocumentados a permanecer en los Estados Unidos, indicó el comunicado.
Además, OGC da seguimiento a los acontecimientos legales para asegurar que el alcance local y las actividades y los proyectos humanitarios iniciados por el área sean apropiados.
Se alienta a los líderes locales a comunicarse con la Oficina de Asesoramiento Legal para obtener información adicional.
De amor y ley
Los líderes de la Iglesia se han referido a menudo a las Escrituras para citar las enseñanzas de Jesucristo sobre amar a los demás, comenzando con el Mateo 22:37-39, que detalla los dos grandes mandamientos de Dios:
“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma y con toda tu mente.
“Este es el primero y grande mandamiento.
“Y el segundo es semejante a este: Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.
Además, Juan 13:34-35 dice: “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis los unos a los otros.
“En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tenéis amor los unos por los otros”.
En un discurso de la conferencia general de octubre de 2019 titulado “El segundo gran mandamiento“, el presidente Russell M. Nelson enseñó que los Santos de los Últimos Días, así como otros seguidores de Jesucristo, siempre están buscando maneras de ayudar, elevar y amar a los demás.
Quienes están dispuestos a ser llamados el pueblo del Señor “est[án] dispuestos a llevar las cargas los unos de los otros[;] […] a llorar con los que lloran; […] y a consolar a los que necesitan de consuelo”, dijo él, haciendo referencia a Mosíah 8:9.
El presidente Nelson continuó: “Verdaderamente procuran vivir el primer gran mandamiento y el segundo. Cuando amamos a Dios con todo el corazón, Él nos vuelve el corazón hacia el bienestar de otras personas en un bello círculo virtuoso”.
El Artículo de Fe 12 declara: “Creemos en estar sujetos a los reyes, presidentes, gobernantes y magistrados; en obedecer, honrar y sostener la ley”.
Lo que dice el Manual General de Instrucciones
El Manual General de Instrucciones de la Iglesia — disponible al público en ChurchofJesusChrist.org — proporciona información y directrices a los Santos de los Últimos Días con respecto a la inmigración, los refugiados y el respeto a la ley en el capítulo 38, “Normas y pautas de la Iglesia”.
La sección 38.8.9 — titulada “La inmigración” — declara que los Santos de los Últimos Días que permanecen en sus países de origen a menudo tienen oportunidades de edificar y fortalecer la Iglesia allí. “No obstante, la emigración a otro país es una decisión personal”, dice, y agrega: “Los miembros que se mudan a otro país deben obedecer todas las leyes pertinentes (véase Doctrina y Convenios 58:21)“.
Además, la Iglesia no patrocina la inmigración por medio del empleo de la Iglesia, y los misioneros, así como sus padres, parientes u otras personas, no deben ofrecer patrocinio ni se les debe pedir que patrocinen la inmigración de otras personas.
La sección también indica: “Los miembros de la Iglesia ofrecen su tiempo, sus talentos y su amistad para acoger como miembros de sus comunidades a los inmigrantes y los refugiados(véase Mateo 25:35; véase también 38.8.35 en este manual)”.
Esa sección — 38.835, titulada “Los refugiados”— reconoce que muchas personas han huido de sus hogares en busca de alivio de la violencia, la guerra, la persecución religiosa y situaciones que ponen en peligro su vida. “Como parte de su responsabilidad de cuidar de los necesitados (véase Mosíah 4:26), los miembros de la Iglesia ofrecen su tiempo, sus talentos y su amistad para acoger a los refugiados como miembros de sus comunidades”.
Y una sección anterior en el mismo capítulo — 38.8.22, “Las leyes del país” — dice “Los miembros de la Iglesia deben obedecer, honrar y sostener las leyes de cualquier país donde residan o al que viajen (véanse Doctrina y Convenios 58:21–22; Artículos de Fe 1:12)”.
El versículo 21 dice: “Ninguno quebrante las leyes del país, porque quien guarda las leyes de Dios no tiene necesidad de infringir las leyes del país”.
Declaraciones anteriores, información adicional
Una página temática del portal de noticias titulada “Inmigración” en ChurchofJesusChrist.org describe “principios amplios y fundamentales que tienen aplicación mundial” en información y lenguaje similar a la declaración más reciente.
Con respecto a honrar la ley, dice: “Reconocemos que cada nación tiene el derecho de hacer cumplir sus leyes y asegurar sus fronteras. Todas las personas sujetas a las leyes de una nación son responsables de sus actos en relación con ellas”.
Y sobre las familias, agrega: “Reconocemos la necesidad constante de fortalecer a las familias. Las familias están destinadas a estar juntas. La separación forzada de los padres que trabajan de sus hijos debilita a las familias y daña a la sociedad”.
Una declaración en 2011 — emitida durante un período de debate sobre la reforma migratoria — indicó que “La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días apoya una propuesta equilibrada y civil a este problema desafiante, que sea completamente consistente con su tradición de compasión, su reverencia hacia la familia y su compromiso de obediencia a las leyes”.
Incluyó una reiteración de su política de desaconsejar a los miembros entrar a cualquier país sin la documentación legal y de sobrepasar deliberadamente la vigencia de visas de viaje.
La declaración de 2011 añadió, considerando el desafío de los 12 millones de inmigrantes indocumentados que residían en ese entonces en los Estados Unidos, que “el asunto fundamental y moral para La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es cómo nos tratamos los unos a los otros como hijos de Dios”.
Y la Iglesia emitió una declaración el 18 de junio de 2018 con respecto a la separación de familias en la frontera entre Estados Unidos y México, recordando su postura de que la reforma migratoria debe fortalecer a las familias y mantenerlas unidas. “Mientras que reconocemos el derecho de todas las naciones a hacer cumplir sus leyes y asegurar sus fronteras, alentamos a nuestros líderes nacionales a tomar medidas rápidas para corregir esta situación y buscar soluciones racionales y compasivas”.
