El arrepentimiento, el perdón y la reconciliación son parte del caminar diario de un discípulo con el Señor y el camino hacia el gozo y la santidad, enseñó el élder Gerrit W. Gong en la conferencia general de octubre de 2024, el sábado, 5 de octubre.
El élder Gong contó la historia de una joven que durante sus años de escuela secundaria se encontraba en un lugar oscuro. “Tenía la impresión de que Dios no se acordaba de mí”, dijo.
Una amiga le preguntó en un mensaje de texto si alguna vez había leído el capítulo 36 de Alma, donde el profeta Alma del Libro de Mormón describe su experiencia personal de pasar de ser un vil pecador a un devoto miembro de la Iglesia.
Mientras la joven leía el relato de las Escrituras, se sintió “llena de paz y amor”.
“Sentí que me daban un gran abrazo”, dijo. “Supe que el Padre Celestial me veía y sabía exactamente cómo me sentía”.
Más adelante en su mensaje, el élder Gong habló de una hija que tenía dificultades en su relación con su padre. Su esposa/madre actuó como enlace entre ellos hasta que ella murió. Un día, la hija sintió que el Espíritu Santo le decía que invitara a su padre a asistir al templo. Ese fue el comienzo de una cita dos veces al mes para padre e hija en la casa del Señor que reconcilió su relación.
“Pasar tiempo en la Casa del Señor nos ha curado”, dijo la hija. “Mi madre no pudo ayudarnos en la tierra. Tuvo que estar al otro lado del velo para ayudarnos a reparar lo que estaba roto”.
“El nuestro es un Evangelio de gozo y santidad en la vida cotidiana”, dijo el élder Gong. “Para ayudarnos a llegar a ser santos, el Señor nos invita a andar con Él”.
El élder Gong fue uno de varios líderes de la Iglesia cuyos mensajes compartieron temas de arrepentimiento y perdón durante el primer día de la conferencia general de octubre de 2024.
En la sesión del sábado por la tarde, el élder D. Martin Goury, Setenta Autoridad General, enseñó que el arrepentimiento es un principio fundamental del Evangelio, esencial para el desarrollo espiritual de una persona.
“Mediante el arrepentimiento, se quita la carga de nuestras culpas y se reemplaza con un sentimiento de paz y tranquilidad”, dijo. “Al arrepentirnos fervientemente, somos santificados mediante la sangre del Salvador, incrementando así nuestra sensibilidad a los susurros y a la influencia del Espíritu Santo”.
En la sesión del sábado por la noche, la hermana Kristen M. Yee, segunda consejera de la presidencia general de la Sociedad de Socorro, dijo que “arrepentirnos nos permite sentir el amor de Dios, y conocerlo y amarlo de maneras que de otro modo jamás conoceríamos”.
La hermana Yee relató una experiencia de hace una década, cuando sintió la impresión de pintar un retrato del Salvador. Después de mucho trabajo y esfuerzo, accidentalmente aplicó barniz demasiado pronto mientras la pintura aún estaba húmeda y sintió que había destruido la pintura. Oró y suplicó ayuda, y pintó durante toda la noche para reparar el daño. A la mañana siguiente, el cuadro se veía mejor que antes. La experiencia le enseñó acerca del amor y el poder del Señor para redimir de errores, debilidades y pecados.
“Así como aumentó la magnitud de mi agradecimiento por el Salvador cuando Él me ayudó a reparar el cuadro ‘irreparable’, así han aumentado mi amor y gratitud personal por mi Salvador conforme he procurado trabajar con Él en mis debilidades y para ser perdonada de mis errores”, dijo. “Estaré eternamente agradecida a mi Salvador por poder cambiar y ser purificada”.
El élder Kyle S. Mckay, Setenta Autoridad General que sirve como historiador y registrador de la Iglesia, dijo que la experiencia de la Primera Visión de José Smith en la Arboleda Sagrada le dio la confianza para pedir perdón y guía para el resto de su vida.
“La vida de arrepentimiento continuo de José me da confianza a mí para ‘acer[carme], pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia’”, dijo. “He aprendido que Jesucristo está en verdad ‘dispuesto a perdonar‘. No es ni Su misión ni está en Su naturaleza condenar; Él vino a salvar”.
El élder Jorge M. Alvarado, también Setenta Autoridad General, tituló sus palabras: “Aceptar el don del Señor del arrepentimiento”. Él compartió el relato verdadero de un ladrón que robó el bolso de una mujer que contenía un ejemplar del Libro de Mormón. Unos días después, el ladrón le pidió perdón a la mujer. Mediante el arrepentimiento sincero y el poder del Salvador, cambió su vida.
“Testifico del amor de Dios el Padre Eterno y del poder infinito de la Expiación de Su Hijo”, dijo. “Podemos sentirlo profundamente si nos arrepentimos con sinceridad y de todo corazón”.
