Cuando tenía 14 años, el élder I. Raymond Egbo asistía a un internado católico en Nigeria, en ese entonces, su hermana de 18 años no dejaba de invitarlo a “venir y ver” de que se trataba La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.
Él solo sabía lo que había encontrado en la enciclopedia sobre los Santos de los Últimos Días y, además, en aquel tiempo era un monaguillo de la Iglesia Católica. Sin embargo, su hermana era persistente. Ella se había bautizado después de que un amigo de su padre le presentara a los misioneros a la familia.
Un domingo, mientras regresaba a su casa, el élder Egbo pasó por el edificio en Calabar, estado de Cross River, donde se congregaba la pequeña rama. Era una reunión de ayuno y testimonio en la cual oyó a su hermana dar su testimonio — inmediatamente después de la reunión sacramental, ella lo llevó a ver un hombre que, según ella, era el maestro de seminario.
“Ella le dijo, ‘Aquí tiene a uno de sus alumnos de seminario’”, recordó el élder Egbo. Antes de que pudiera darse cuenta de lo que sucedía, ya tenía en sus manos un juego de escrituras, una carpeta, un manual, un marcador y otros materiales, a la vez que el maestro le decía: “Nos vemos mañana”.
Así que comenzó a asistir — salía de su escuela por la noche y caminaba hasta la clase de seminarios y después volvía a escondidas a la escuela.

Mientras leía las asignaciones del curso, el élder Egbo llegó a Doctrina y Convenios 135 y al martirio de José Smith.
“Algo me conmovió poderosamente, y supe que el Profeta José Smith fue un profeta de Dios. Supe que fue asesinado por la verdad”, dijo. “Me llegó tan profundamente. Todavía siento ahora lo mismo que sentí aquel día cuando lo leí”.
Su hermana se cercioró de que también leyera el Libro de Mormón, lo cual solidificó su testimonio.
“Creo que el Señor me condujo a través de este proceso”, dijo el élder Egbo. “Una vez que supe que José Smith era un Profeta de Dios, no me resultó difícil aceptar que el Libro de Mormón fue la obra para la cual fue llamado, porque él era un Profeta. Y de ahí en adelante, he tenido un gran respeto por los profetas y he visto lo que hacen, por qué son llamados, y que son llamados con un propósito”.
Después de eso, no tuvo ningún inconveniente en bautizarse en la Iglesia.
Cómo le enseñó a su padre a través de las cartas que le envió desde la misión
La hermana del élder Egbo aún no había dado por terminada la influencia que tenía en su vida para bien. Más tarde, mientras él iba a la universidad, ella le animó a servir una misión de tiempo completo; así que fue llamado a la Misión Nigeria Lagos.
Su padre se enojó con él por dejar los estudios. Sin embargo, el élder Egbo le enviaba cartas con regularidad desde su misión, en las cuales le describía todo, desde el presidente de su misión hasta sus compañeros, pasando por lo que enseñaba y cómo estaba. Además, daba su testimonio en las cartas.
Aunque su madre y hermanas le contestaban, su padre nunca lo hizo.

Sin embargo, casi al final de la misión del élder Egbo, su presidente de misión lo llamó a la oficina y le mostró un paquete de gran tamaño. Adentro había un pequeño sobre con una carta que el presidente de misión comenzó a leer en voz alta.
El élder Egbo se dio cuenta que la carta era de su padre y en la cual decía que, gracias a su hijo, había decidido investigar más sobre la Iglesia y ahora se había bautizado.
El paquete estaba lleno de las respuestas que su padre daba a las cartas que él le había enviado y, además, contenía una nota que decía: “Por favor, entréguele esto en mi nombre y dígale que lo estaré esperando cuando termine su misión”.
El élder Egbo estaba desbordado por la emoción.
“Más que nada, yo quería que mi padre se bautizara. … Yo estaba a kilómetros de distancia, pero el Señor estaba haciendo con él lo que yo hacía por otra persona en el campo misional, y Él conmovió su corazón”.
Los mejores amigos se casan
Durante su misión, el élder Egbo también le escribía con frecuencia a otra persona — una joven que se había convertido en una buena amiga cuando su familia se trasladó a la rama a la cual él asistía en Calabar, Nigeria, en 1994.
Comfort Ese se había reunido con los misioneros — pero solo para complacer a su tía, con quien vivía en esa época. Entonces, oyó cuando uno de los misioneros dijo que era “demasiado obstinada” y no estaba progresando.
Sin embargo, el otro misionero dijo: “Es bueno enseñar a este tipo de jóvenes obstinadas porque resultan ser muy buenas miembros de la Iglesia y serán muy, muy devotas. Nunca se sabe lo que puede llegar a ser [cuando se convierta a] esta Iglesia. Así que, sigamos enseñándole.”, dijo la hermana Egbo riéndose.
Después de eso, leyó el Libro de Mormón con verdadera intención y obtuvo su testimonio. La hermana mayor del élder Egbo y ese misionero se casarían años más tarde después de su misión.
Cuando el élder Egbo regresó de su misión, él y la hermana Egbo continuaron con una estrecha amistad durante unos años mientras estaban en sus veintes.
“Entonces, un día, me dijo que no hacía falta que saliéramos juntos porque él ya había hecho eso durante todos estos años. Solo qu[ería] que nos cas[ára]mos”, cuenta la hermana Egbo con una sonrisa. “Y me di cuenta de que era mi mejor amigo quien se suponía que iba a ser mi esposo. Así que eso fue todo”.
‘Atrapado por el seminario’
Al igual que el élder Egbo, la hermana Egbo tiene un gran aprecio por el programa de seminarios de la Iglesia. Ambos comprenden las bendiciones que se reciben como resultado del estudio de las escrituras porque lo experimentaron en su propia conversión.
Por eso, cuando al élder Egbo se le presentó la oportunidad de trabajar para Seminarios e Institutos de Religión, la aceptó inmediatamente.
“Me ha encantado. Ha sido mi vida. Entré en seminario desde el primer día como miembro de la Iglesia. El primer día que pisé la Iglesia quedé atrapado por el seminario”, dijo.
Ha ocupado varios puestos, entre ellos director de institutos, coordinador, director nacional y director de área — este último requirió que la familia se trasladara a Accra, Ghana, donde se encuentran las oficinas del Área África Oeste.
La hermana Egbo dijo: “Estamos muy agradecidos al Señor por los muchos privilegios que hemos disfrutados [al ser parte] de seminarios e institutos, porque debes vivir lo que enseñas. Te ganas la vida estudiando las escrituras”.
Cuando el élder Egbo fue llamado como presidente de misión, la familia dejó Ghana para trasladarse de regreso a Calabar, Nigeria, entonces los pensamientos del élder Egbo se dirigieron a su maestro de seminario.
“Me comuniqué con él y lo invité para que fuera mi secretario en la misión. Ese es el milagro de la Iglesia: un joven que fuera un estudiante de seminario, años más tarde llama a su maestro para ser su secretario en la misión. Fue una experiencia que nunca olvidaré”.
Al principio los Egbo no estaban seguros de cómo se sentirían al regresar a Calabar para su asignación misional, después de haberse ido a vivir a Accra. Pero la hermana Egbo dijo que pronto se sintieron muy agradecidos al Señor.
“No pudo haber existido un mejor lugar para nosotros que regresar a nuestra gente y servir entre ellos — la gente que amamos”, expresó ella.
Han visto un enorme crecimiento en la Iglesia. De tres ramas en la ciudad de Calabar y sus alrededores, ahora hay cuatro estacas y se ha anunciado un templo (en inglés).
Compartió su testimonio con sus hijos después de haber recibido su llamamiento
El élder Egbo ya servía como Setenta de Área en el Área África Oeste, pero cuando fue sostendido como Setenta Autoridad General en la conferencia general de abril de 2024, se sintió abrumado por pensamientos de incapacidad.
Mientras estudiaba las escrituras, se encontró con Doctrina y Convenios 26, donde el Señor le manda al profeta José Smith estudiar las escrituras y predicar.
El élder Egbo sintió una influencia poderosa y serena — no solo un sentimiento, sino también una voz — en su mente y su corazón.
“En ese momento, sentí la seguridad de que el Señor no había cometido un error; esto era lo correcto, y no tenía que preocuparme por cómo me enfrentaría a la gente”.
Dijo que estaba seguro de que sus hijos — que están en los últimos años de su adolescencia — se cayeron de sus asientos cuando escucharon su nombre en la sesión del sábado por la mañana. Y supo que debía hablarles sobre su testimonio de Jesucristo.
“Lo primero que hice cuando se mostró el video, antes de explicarles nada, fue decirles: ‘Quiero darles mi testimonio de Jesucristo’. Y después les dije, ‘Nunca olviden que di testimonio de Cristo ante ustedes la primera vez que les hablé después de haber sido sostenido en la conferencia general’”.
ÉLDER I. RAYMOND EGBO
Familia: Idyo Ryamon Egbo nació el 25 de junio de 1974, en Port Harcourt, estado de Rivers, Nigeria; se casó con Comfort Ikip Ese el 15 de mayo de 2003, en Calabar, Nigeria. Tienen tres hijos.
Empleo: Trabajó en varios puestos en Seminarios e Institutos de Religión desde 2002, entre ellos, director de instituto, coordinador, director nacional y director de área.
Educación: Diploma en educación de la Universidad Cross River State College of Education en 1998; licenciatura, en geografía y ordenamiento territorial de la Universidad de Calabar en 2002, y una maestría en administración de empresas de la Universidad de Cumbria in 2022.
Servicio en la Iglesia: Setenta de Área en el Área África Oeste, presidente de la Misión Nigeria Calabar (2009-2012), consejero de la presidencia de la Misión Nigeria Lagos, consejero de la presidencia de estaca, sumo consejero, secretario de rama, líder misional de rama, misionero de tiempo completo en la Misión Nigeria Lagos.
