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En un nuevo video, el presidente Russell M. Nelson alienta a perdonar en el Domingo de Ramos

Compartiendo su propia historia de buscar el perdón y ser perdonado, el presidente Nelson aconseja eliminar del alma el veneno producido por la falta de perdón

Después de la sesión de clausura de la conferencia general de abril de 2023 el domingo, el presidente Russell M. Nelson publicó un video especial para marcar el comienzo de la Semana Santa. En el video, habla del perdón que el Salvador ofreció mientras aún estaba en la cruz.

“¿Cómo fue posible que en Su momento de intensa agonía Jesucristo pidiera a su Padre que perdonara a quienes lo atormentaban?” preguntó el presidente Nelson.

Al pedir perdón por los que lo crucificaron, el Salvador “nos enseñó a amar a nuestros enemigos, a hacer el bien a los que nos aborrecen, e incluso a orar por aquellos que nos ultrajan”, dijo el profeta.

El presidente Nelson compartió su propia historia de buscar el perdón de una familia cuyas dos hijas fallecieron después de que el presidente Nelson las operara hace muchos años. Él dijo que le tomó casi 60 años tener la oportunidad de reunirse en persona con esa familia, los Hatfield, y pedirles perdón en persona.

“El Espíritu del Señor prevaleció. Me perdonaron. Y resultó ser un punto de inflexión en su vida y en la mía”, dijo sobre la reunión.

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Pero no perdonar a los demás puede ser perjudicial para el alma, explicó.

“No es fácil perdonar a quienes nos han decepcionado, herido, engañado o difundido falsos rumores sobre nosotros. No obstante, no perdonar a los demás es veneno para nosotros. Los rencores son una carga. Los desacuerdos airados nos separan. La animosidad y el odio pueden dividir a las familias”.

Al final del video, el presidente Nelson pide que las personas piensen en alguien en su vida a quien no hayan perdonado.

“No imagino una manera más adecuada de honrar al Señor Jesucristo en esta Pascua de Resurrección. Les prometo que a medida que perdonen, el Salvador los aliviará de la ira, el resentimiento y el dolor. El Príncipe de Paz les brindará paz.

A continuación, lea el texto completo del video del presidente Nelson.

Transcripción del video

Al acercarmos a la Pascua de Resurrección, mis pensamientos han permanecido en uno de los últimos momentos del ministerio terrenal del Salvador. Al ser crucificado en el Calvario, el Redentor de todo el género humano pronunció estas palabras atemporales:

“Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”.

¿Cómo fue posible que en Su momento de intensa agonía Jesucristo pidiera a su Padre que perdonara a quienes lo atormentaban?

Y, sin embargo, en la cruz, Jesús hizo exactamente eso. Practicó lo que había predicado. Nos enseñó a amar a nuestros enemigos, a hacer el bien a los que nos aborrecen, e incluso a orar por aquellos que nos ultrajan.

Sé por experiencia personal que el perdón bendice tanto al que perdona como al que es perdonado.

Tres hijos de Ruth y Jimmy Hatfield padecían de cardiopatía congénita. Buscaron mi ayuda como cardiocirujano para sus dos hijas, Laural Ann y Gay Lynn. Se me partió el corazón cuando ambas niñas fallecieron después de que yo, las operara. Con razón, Ruth y Jimmy quedaron destrozados. Y me culparon a mí.

Durante casi seis décadas, me ha atormentado esa situación. Estuve afligido por los Hatfield y varias veces traté de comunicarme con ellos, pero sin éxito.

Hace unos años, volví a ponerme en contacto con la familia Hatfield. Esta vez para mi alivio, estuvieron dispuestos a reunirse conmigo. Me arrodillé, y derramé mi corazón. El Espíritu del Señor prevaleció. Me perdonaron. Y resultó ser un punto de inflexión en su vida y en la mía. Ahora atesoro la amistad que comparto con los Hatfields.

Piensen en su valor y humildad. Ellos estuvieron dispuestos a dejar de lado viejas heridas. El Espíritu del perdón los liberó de cargas que habían llevado durante casi 60 años.

No es fácil perdonar a quienes nos han decepcionado, herido, engañado o difundido falsos rumores sobre nosotros. No obstante, no perdonar a los demás es veneno para nosotros. Los rencores son una carga. Los desacuerdos airados nos separan. La animosidad y el odio pueden dividir a las familias.

Y, sin embargo, el consejo del Salvador es claro: “Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre Celestial”.

Perdonar a los demás no significa condonar una conducta pecaminosa o delictiva. Y ciertamente no significa permanecer en situaciones de abuso.

Pero, cuando escogemos perdonar a los demás, permitimos que el Señor elimine el veneno de nuestra alma. Permitimos que el calme y ablande nuestros corazones, para que podamos ver a los demás, especialmente a los que nos han hecho daño, como hijos de Dios y nuestros hermanos y hermanas.

Cada Pascua de Resurrección, nos regocijamos en la resurrección de nuestro Salvador Jesucristo. Él es la personificación del perdón.

 Mis queridos amigos, los invito a considerar con espíritu de oración si hay alguien a quien deberían perdonar. ¿Se liberarán de los resentimientos que puedan estar albergando? No imagino una manera más adecuada de honrar al Señor Jesucristo en esta Pascua de Resurrección. Les prometo que a medida que perdonen, el Salvador los aliviará de la ira, el resentimiento y el dolor. El Príncipe de Paz les brindará paz.

Jesucristo ha resucitado. Él los ama. Gracias a Él, pueden experimentar el gozo y el milagro del perdón.

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