Más de 300 personas que viven en una pequeña comunidad en la isla de Tahití ahora cuentan con un sistema de suministro de agua recientemente renovado, gracias a la financiación y al apoyo de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.
El sistema de suministro de agua original tenía 50 años. Incluía una captación de agua en la parte más baja de un valle remoto — algunas de las tuberías que lo conectaban con la ciudad estaban enredadas entre las raíces de los árboles y algunas estaban enterradas, explicaron Eric y Annette Graff, quienes trabajaron con la ciudad de Taiarapu-Ouest en el proyecto conjunto.
“Durante las tormentas, las tuberías a menudo se dañaban, lo que provocaba la pérdida de agua o la contaminación del único suministro de agua de la ciudad”, dijo Annette Graff en un informe de la Sala de Prensa del Pacífico de la Iglesia (en inglés).

Como parte del proyecto, los trabajadores ampliaron el camino para permitir el paso de equipos pesados. Esto entonces, hizo posible la instalación de dos kilómetros de tuberías nuevas y la conversión de la cuenca en una galería de drenaje más sofisticada — colocando tuberías en la profundidad del lecho del río cubierto con grava.
El agua es tratada en las presas y de ahí se envía a los hogares, en donde las familias cuentan con agua potable segura en sus grifos.
Manea L. Tuahu es la administradora de los servicios de autosuficiencia de la Iglesia en la Polinesia Francesa y la presidenta de la Estaca Arue Tahití.
“Hemos hecho varios proyectos de abastecimiento de agua en otros municipios y estamos encantados de que tantas familias aquí tengan agua potable”, dijo.
“El aporte de la Iglesia es una forma de decir gracias a la ciudad. Estamos agradecidos de participar en este tipo de proyectos para bendecir la vida de las familias. Gracias por la oportunidad de servir a nuestra población”.


