CHICAGO, Illinois — En un momento en que muchas religiones enfrentan una disminución de la asistencia y un envejecimiento de sus miembros, nuevas investigaciones muestran que hay medidas que los líderes y los padres pueden tomar para ayudar a los jóvenes a mantenerse involucrados.
El Dr. Justin Dyer, investigador del Instituto Wheatley y profesor de religión de la Universidad Brigham Young, habló el 14 de octubre ante un público de diversas religiones en un encuentro organizado por el Consejo de Comunicaciones de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días del área de Chicago.
Las investigaciones de Dyer incluyen un estudio de diez años que hace un seguimiento de más de 3000 jóvenes con el objetivo de comprender qué los ayuda a prosperar en la vida.
La idea de que la religión no beneficia a las personas ni a la sociedad, e incluso les causa daño, persiste, especialmente en los medios de comunicación, explicó Dyer. Sin embargo, las investigaciones más rigurosas muestran que, en promedio, las personas religiosas tienen mayor felicidad y estabilidad, relaciones más sólidas entre padres e hijos, menos violencia doméstica, mejor salud, tasas de suicidio más bajas y otras características positivas.
“Podemos repasar la lista de cualquier resultado positivo que deseemos en la vida, y la religión, en promedio, está relacionada con mejores resultados”, dijo Dyer.

El cuarto Simposio Interreligioso Anual de Chicago reunió a más de 100 personas en el centro de reuniones de la Iglesia ubicado en el centro de la ciudad para explorar el tema “La fe, la duda y la próxima generación”. El evento, que duró todo el día, contó con un panel de destacados líderes religiosos de la zona.
Un segundo panel dio voz a los propios jóvenes adultos, quienes compartieron lo que les ha ayudado a mantenerse activos en sus respectivas tradiciones religiosas.
“El panel de jóvenes adultos fue extraordinario en sus expresiones de fe”, dijo Dyer después del evento. “Aprendimos mucho sobre lo que los líderes religiosos pueden hacer para conectarse mejor con ellos en la actualidad”.
Los panelistas señalaron posibles razones por las que algunos jóvenes deciden desvincularse de la religión. Entre los participantes se encontraba Ketan Vaghani, quien, guiado por su fe hindú, presta servicio como líder de las actividades para jóvenes de BAPS. Dijo que algunos de sus amigos y conocidos han crecido rodeados de tradiciones muy arraigadas, cosas que siempre se han hecho de cierta manera. Es fácil quedar atrapado en ellas sin comprenderlas realmente, explicó.

“Para mí y para muchas de las personas con las que trabajo, se trata realmente de comprender los valores y lo que hay detrás de algunas de esas tradiciones, y de ayudar a todos a entender el ‘porqué’ de ellas”, dijo Ketan.
La conexión con los jóvenes adultos se logra al encontrarse con ellos donde están, dijo Olivia Ahlberg, católica de toda la vida que completó una misión de cinco años con la organización Fellowship of Catholic University Students.
“Y los jóvenes están en las redes sociales”, dijo.
Al acercarse a ellos “con verdad y amor”, los encuentros en línea pueden dar lugar, con el tiempo, a interacciones más significativas fuera del teléfono. La tecnología puede ser un punto de partida, dijo Ahlberg, comenzando en el mundo digital y pasando al mundo real.
El rabino Ari Hart, de la sinagoga Skokie Valley Agudath Jacob, participó en el panel de líderes y dijo que ha sido testigo de cómo brindar oportunidades de servicio a los jóvenes fortalece sus vínculos con la religión.
“Creo firmemente en el servicio, en encontrar oportunidades para que los jóvenes participen en actividades de servicio relacionadas con algunas de sus creencias fundamentales”, explicó Hart. “Puede que hayan escuchado en la sinagoga o en la iglesia que valoramos la bondad, que valoramos ciertas cosas, pero así es como esos valores se manifiestan en el mundo”.

Habló de un proyecto en curso en el que hay dos refrigeradores grandes afuera de su sinagoga, llenos de alimentos que cualquier persona de la comunidad puede llevarse en cualquier momento.
“Es significativo para nuestros hijos ir a los refrigeradores con sus amigos, llenarlos, limpiarlos y tomarse selfies junto a ellos”, dijo el rabino Hart, y agregó que el servicio con un propósito visible tiene un gran impacto.
En su estudio en curso, Dyer sugiere que varias acciones pueden aumentar la probabilidad de que los adolescentes se mantengan involucrados en la religión al llegar a los veinte años. Según sus hallazgos, los padres y líderes pueden guiarlos para que:
- Experimenten lo divino en la vida cotidiana.
- Comprendan su propósito, dignidad y valor inherente.
- Hagan preguntas difíciles en un entorno seguro.
- Trabajen con mentores que hayan pasado por experiencias similares.
“Creo que todos se fueron con un mayor deseo de bendecir a nuestros jóvenes y una mayor comprensión de cómo podemos hacerlo”, dijo Dyer.
Ahlberg dijo que tiene grandes esperanzas para su generación.
“El mundo quiere que creamos esta mentira de que la religión está muriendo, pero no está muriendo”, dijo. Ahlberg hizo referencia a un aumento en el número de católicos desde la pandemia y agregó: “La generación Z está liderando estas cifras. La generación Z quiere religión”.
— Colleen Thomas es especialista en medios de comunicación del consejo de comunicaciones de la Iglesia en Chicago, Illinois.


