En el último año, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días ha realizado discretamente donaciones a diversas organizaciones sin fines de lucro y otras organizaciones de Punjab, Pakistán, brindando ayuda a cientos de familias afectadas por las inundaciones y proporcionando sillas de ruedas personalizadas a personas con discapacidades.
Esperanza después de las inundaciones
Las lluvias del monzón de junio de 2025 dejaron gran parte de Punjab, Pakistán, devastada; 4 millones de personas se vieron afectadas en toda la provincia.
Khurrsam Hussain, de 37 años y residente de Alipur, Punjab, dijo: “Mi choza de barro era el único refugio que tenía para mí y para mis hijos pequeños”.
Tras las inundaciones, el 90 % de su localidad quedó bajo el agua.
“Cuando las devastadoras inundaciones la destruyeron, nos quedamos sin nada más que el cielo sobre nuestras cabezas, y ver a mis hijos dormir sin protección fue el momento más doloroso de mi vida”, dijo.
Hussain fue una de las 600 familias que recibieron ayuda alimentaria de la Iglesia, que proporcionó fondos a organizaciones locales sin fines de lucro, entre ellas la Youth Developmental Foundation [YDF, por sus siglas en inglés o Fundación para el Desarrollo de la Juventud].

“Este apoyo significa mucho para mí y para mi familia”, dijo Hussain. “Gracias a YDF y al generoso apoyo de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, ahora nos sentimos más seguros y tenemos más esperanza durante estos días difíciles”.
De noviembre de 2025 a enero de 2026, los fondos donados por la Iglesia permitieron que YDF realizara evaluaciones de necesidades e identificara a los beneficiarios. La ayuda llegó a cientos de hogares —el 75 % de ellos encabezados por mujeres— en varias provincias y localidades afectadas.
Según informó la Sala de Prensa de la Iglesia en Pakistán, YDF distribuyó paquetes de ayuda que incluían alimentos y raciones secas, artículos de invierno para el hogar, kits de higiene y mosquiteros. También se establecieron dos campamentos médicos para ofrecer consultas gratuitas y medicamentos esenciales. En ellos se proporcionaron suministros médicos a más de 1300 personas para tratar enfermedades comunes en las zonas afectadas por las inundaciones.
“Es profundamente conmovedor ver que, incluso en los peores momentos, el espíritu humano y su capacidad para hacer el bien pueden salir a la luz”, dijo Zumran James, quien supervisa los esfuerzos humanitarios de la Iglesia en Pakistán. “Muchas manos colaboraron para devolver un rayo de esperanza en medio de la devastación causada por las inundaciones. Aunque se ha perdido mucho, también esperamos que se haya ganado algo valioso. Es un privilegio poder presenciar y formar parte del esfuerzo conjunto para aliviar el sufrimiento y mejorar las difíciles circunstancias de los hijos de Dios en este lugar”.

Amor por las personas con discapacidades
En febrero, la Iglesia colaboró con la Society for Special Persons [Sociedad para las Personas con Necesidades Especiales], una organización sin fines de lucro que presta servicios a personas con discapacidades, para servir a la comunidad de Punjab.
Juntas, ambas organizaciones buscaron mejorar la movilidad y la dignidad de las personas con discapacidades mediante la entrega de sillas de ruedas personalizadas y ayuda económica.
“Las personas con discapacidades son una parte capaz y digna de la sociedad y merecen igualdad de oportunidades y respeto”, destacó el ministro de Estado, Barrister Malik, durante la ceremonia de entrega del 13 de febrero.

Desde 2001, la Iglesia ha proporcionado sillas de ruedas y otras ayudas para la movilidad a niños y adultos con discapacidades en 134 países y territorios, utilizando donaciones humanitarias de la Iglesia provenientes principalmente de sus miembros, según informó la Sala de Prensa de la Iglesia.
“Inspirados por las enseñanzas de Jesucristo, seguimos sirviendo con amor, fortaleciendo a las comunidades y apoyando iniciativas que brindan esperanza, dignidad e inclusión para todos”, afirmó Zumran James, administrador nacional de la Iglesia en Pakistán, quien supervisa esos esfuerzos humanitarios.


