En los últimos meses, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días ha ampliado sus esfuerzos humanitarios en toda Asia mediante donaciones a hospitales y centros de atención en Camboya, Corea del Sur, Tailandia y Mongolia, dirigidas a algunos de los pacientes más vulnerables de la región: madres, recién nacidos y niños.
Lea a continuación sobre algunos de estos esfuerzos humanitarios de la Iglesia.
Un nuevo edificio quirúrgico pediátrico en Camboya
En el Hospital Nacional Pediátrico de Nom Pen, Camboya, 253 000 pacientes pasan por sus instalaciones cada año, a pesar de que el hospital cuenta con solo cuatro quirófanos.
Con frecuencia, los niños deben esperar hasta altas horas de la noche para recibir procedimientos que pueden salvarles la vida.
La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días donó en junio “un símbolo de amor y apoyo verdaderos, puros y humanos” para los niños y las familias de Camboya, dijo Chheang Ra, ministro de Salud de Camboya.
La donación incluye un nuevo edificio quirúrgico pediátrico. El edificio, de cuatro pisos y aproximadamente 3250 metros cuadrados, duplicará la capacidad para realizar cirugías pediátricas, además de contar con equipos quirúrgicos de última generación, según informó la Sala de Prensa de la Iglesia en Camboya.
Desde que los Santos de los Últimos Días comenzaron sus esfuerzos humanitarios en Camboya en 1994, se han completado más de 670 proyectos humanitarios, y hay 25 más en marcha. El edificio quirúrgico representa la donación más grande realizada hasta la fecha.
Se prevé que el nuevo hospital abra sus puertas en agosto del próximo año. Contará con siete quirófanos, una sala de recuperación con siete camas, una unidad especializada de cuidados intensivos con 10 camas y una sala general para pacientes con 80 camas.

El élder Benjamin M. Z. Tai, Setenta Autoridad General y entonces presidente del Área Asia de la Iglesia, habló en representación de la Iglesia, de sus miembros y de los donantes de todo el mundo durante la ceremonia de la palada inicial, celebrada el 15 de junio.
“En nuestra fe, creemos que los hijos son una herencia de Jehová; son una recompensa que Él da”, dijo el élder Tai, al citar Salmo 127:3. “Los niños son verdaderamente el tesoro de toda sociedad, porque representan nuestras mayores esperanzas y aspiraciones de un futuro mejor y más prometedor”.
Un programa de apoyo emocional para niños en Corea del Sur
El Centro Temporal de Protección Infantil del Norte de Gyeonggi, en Corea del Sur, es una institución especializada que atiende a niños que han sufrido maltrato o violencia por parte de sus padres o tutores.
La Iglesia donó fondos en julio para apoyar al centro, lo que permitirá poner en marcha un programa adicional de apoyo emocional. Es la segunda vez que la Iglesia realiza una donación al centro, según informó la Sala de Prensa de la Iglesia para Asia Oriental (en inglés).

El presidente Il-Gwang Choi, presidente de la Estaca Seúl Este, Corea, y Hyun Seong Cho, gerente de Bienestar y Autosuficiencia, firmaron un memorando de entendimiento para formalizar el propósito de la donación. El documento fue entregado a Sang-Yeob Lee, director del centro.
“Agradecemos la oportunidad de apoyar a una importante organización que cuida de niños que han sufrido maltrato por parte de sus tutores en circunstancias muy difíciles”, dijo el presidente Choi. “Seguiremos buscando maneras en que los miembros de la Iglesia de la comunidad local puedan trabajar juntos para brindar un apoyo significativo a estos niños y al Centro Temporal de Protección Infantil del Norte de Gyeonggi”.
La donación de la Iglesia contribuirá a crear un entorno seguro para los niños y, al mismo tiempo, permitirá ofrecer diversos programas destinados a promover su recuperación física, su estabilidad emocional y su recuperación psicológica.
Atención de salud mental y maternoinfantil en Tailandia
Gracias a una donación de equipos por parte de la Iglesia, 2500 mujeres embarazadas recibirán una mejor atención cada año en el Hospital Bang Phli, ubicado al sur de Bangkok, Tailandia.
Los equipos donados por la Iglesia —un monitor de contracciones uterinas, un sistema de evaluación de la salud fetal y un sistema inalámbrico de monitoreo— fortalecen la capacidad del personal médico para supervisar la salud durante el embarazo y atender partos de manera segura, según informó la Sala de Prensa de la Iglesia en Tailandia.
A la ceremonia de entrega, celebrada el 29 de mayo en el hospital, asistieron decenas de miembros del personal, representantes de la administración y representantes de la Iglesia.
El plan de desarrollo también contempla reemplazar el equipo existente, incorporar un monitor para pruebas sin estrés fetal y fortalecer la atención neonatal con incubadoras, extractores de leche materna y mezcladores de oxígeno. La modernización de este equipo esencial contribuirá a reducir complicaciones prevenibles, aumentar las tasas de supervivencia y brindar a las familias mayor confianza en la seguridad y la calidad de la atención.

Un centro de salud maternoinfantil en Mongolia
“Deseamos expresar nuestro más sincero agradecimiento a todos ustedes”, dijo B. Batsaikhan, director del Instituto Nacional de Salud de Ulán Bator, Mongolia.
Al dirigirse a miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, Batsaikhan recibió una donación en representación del Centro Nacional de Salud Maternoinfantil el 18 de junio, según informó la Sala de Prensa de la Iglesia en Mongolia.
“Estamos profundamente agradecidos por la donación de este equipo, que es esencial para la atención y el tratamiento del cáncer en la mujer”, añadió.
La Iglesia donó equipos y herramientas al hospital, entre ellos un generador electroquirúrgico de alta frecuencia, carros para enfermería, sillones para pacientes y otros equipos que beneficiarán a miles de madres y niños de la región.
“En el futuro, nuestro objetivo es incorporar nuevas tecnologías de tratamiento centradas en el paciente, seguras y mínimamente invasivas”, dijo Batsaikhan. “Estas incluyen tecnologías avanzadas como la terapia térmica por microondas para inhibir el crecimiento de tumores y la cirugía endovascular para bloquear los vasos sanguíneos que alimentan el tumor”.


