Hace más de 12 años, un niño de 11 años estaba sentado en la reunión de la Primaria, convencido de que el himno ‘El milagro’ había sido escrito especialmente para él.
Y, en muchos sentidos, era verdad.
Cuando Shawna Edwards, que en aquel entonces era directora de música de la Primaria en Alpine, Utah, comenzó a componer la canción, no pensaba en un solo niño. Pensaba en todos los niños de su Primaria.
Cada mes, los niños de la Primaria se enfocaban en un tema diferente del evangelio. En agosto, ese tema era: “Jesús es un Dios de milagros”. Edwards buscó una canción que incluyera ese mensaje, pero no pudo encontrar ninguna.
“No había ninguna canción que incluyera esa frase”, dijo Edwards.
Así que decidió escribir una ella misma.
La oportunidad llegó durante un viaje por carretera a través del país para llevar a su hijo a la facultad de medicina.
“En ese momento, no tenía una guitarra”, relató. “No tenía ningún instrumento, solo mi voz y un cuaderno”.
Durante el viaje de 20 horas, Edwards fue armando tanto la letra como la melodía. Comenzó con los milagros más conocidos de Jesucristo, como caminar sobre el agua, sanar al leproso, dar vista a los ciegos y hacer que los cojos pudieran caminar.
Pero sabía que la canción debía hacer algo más que simplemente relatar milagros del pasado. Quería que los niños de hoy llegaran a comprender lo que esos milagros significaban para ellos.
“Nunca olvidaré ese momento”, relató Edwards. “Me di cuenta de que hay una conexión muy estrecha: un milagro que Él realizó por ellos, y por todos nosotros, que influye en cada minuto, cada hora y cada día. Es la Expiación”.

Ese descubrimiento transformó la canción. En lugar de centrarse únicamente en los milagros físicos de Cristo, Edwards, centró el himno en Su Expiación y en la esperanza, la sanación y el perdón que ofrece a los niños todos los días.
Después de regresar a casa, Edwards le añadió el acompañamiento y llevó la canción terminada a su primaria.
Recordó a un grupo de niños de 11 años que se sentaban en la última fila y que, por lo general, no estaban dispuestos a cantar cada semana. Mientras escribía el himno, esperaba crear algo que realmente quisieran cantar.
Más de una década después, Edwards recordó el momento en que los niños cantaron el himno por primera vez.
“Cuando regresé del viaje y les enseñé la canción, los niños de 11 años la cantaron con entusiasmo”, dijo Edwards. “Había un niño en la última fila, que vivía al lado de mi casa y que le dijo a su madre: ‘Ella escribió esto para mí’”.
Edwards ha escrito muchos himnos, entre ellos “Es gracias al Señor”, que también forma parte del nuevo himnario mundial “Himnos para el hogar y la Iglesia”. Su primera canción, “¿Tienes lugar?” alcanzó más de 1.8 millones de reproducciones.
![Shawna Edwards, a la izquierda —compositora de "The Miracle" [El Milagro], una nueva adición a Hymns for Home and Church [Himnos para el Hogar y la Iglesia]— posa con su esposo, John, y dos de sus hijos en un partido de fútbol americano de la Universidad Brigham Young en el otoño de 2024.](https://es.thechurchnews.com/resizer/v2/7G57JQVNBNG4HOFEHDANCGT4IQ.jpeg?auth=d95a60887907a7339db7acc45b7aff5024ce0acaf498e930971581df757bb961&focal=0%2C0&width=800&height=816)
Aunque “El milagro” no es el primer himno de Edwards que se publica en el nuevo himnario, ella dice que hay algo especial en la canción, que se encuentra en la sencilla frase: “Jesús es un Dios de milagros”.
“Cada uno de nosotros necesita milagros”, señaló Edwards. “Hay situaciones en nuestra vida que son realmente difíciles. Hay circunstancias difíciles que enfrentamos junto a nuestros seres queridos, y saber que Jesús es un Dios de milagros y que nada es imposible para Él nos brinda una esperanza gloriosa; una esperanza eterna de que estas cosas mejorarán”.
Edwards añadió que el Señor la ayudó en cada aspecto de la composición del himno.
“Escribí una pequeña canción”, dijo. “El Señor la multiplicó; hizo que llegara a ser algo grandioso. He visto cómo Él crea milagros a partir de esfuerzos muy imperfectos, una y otra vez”.
El himno enseña que Jesucristo aún realiza milagros hoy en día, y Edwards cree que ese mensaje se relaciona con la vida de cada persona.
“Él simplemente puede convertir en un milagro cada pequeña cosa buena que hacemos”, dijo.

1. Cristo anduvo sobre el agua;
calmó tormentas y el furioso mar.
Con amor sanó al leproso;
e hizo al ciego ver y al cojo andar.
Alimentó a miles con un trozo o dos de pan;
resucitó a una niña, que había muerto ya.
Un Dios de milagros es Jesús;
no hay nada imposible para Él.
Y esto sé:
De Sus milagros, el más increíble de ellos es
que puede rescatarme Él.
2. Él por mí murió y Su sangre
pagó lo que yo nunca pagaré.
Él resucitó por darme
el don mayor que el mundo pueda ver.
Pues cuando me arrepiento, Él me puede perdonar.
Un día resucitaré y con Él podré morar.
Un Dios de milagros es Jesús;
no hay nada imposible para Él.
Y esto sé:
De Sus milagros, el más increíble de ellos es
que puede rescatarme Él.
Que puede rescatarte a ti y a mí.
El Salvador dijo: “He aquí que en las palmas de mis manos te tengo grabada” (Isaías 49:16). Las marcas de los clavos en Sus manos son evidencia de Su gran sacrificio expiatorio por todos. Él siempre se acordará de cada uno de nosotros.

