Según Justin Bean, su equipo, el Alba Berlín, partía con pocas posibilidades de ganar en la máxima liga profesional de baloncesto de Alemania la temporada pasada.
Nadie esperaba que el equipo cuya mascota es un albatross, protagonizara una racha mágica — y mucho menos que ganara el campeonato.
Sin embargo, en el quinto y decisivo partido de la final, el Alba Berlín perdía por 20 puntos en el medio tiempo, en la bulliciosa cancha del FC Bayern de Múnich.
Bean, exjugador de los Utah State Aggies, de 2 metros de estatura y miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, dijo que el mensaje de su entrenador en el descanso fue sencillo: “Jueguen sin remordimientos. Den todo lo que tengan”.
“No creo que ninguno de nosotros esperara ganar, dada la gran diferencia en el marcador”, dijo Bean, añadiendo que, de alguna manera, gracias a la fe, el trabajo duro, la unidad, la lucha — y un poco de suerte — su equipo logró una remontada improbable.
El Alba Berlín sorprendió al FC Bayern de Múnich con un marcador de 84-81 el 21 de junio, y Bean fue nombrado MVP [Jugador más valioso] de las finales tras registrar 18 puntos, 12 rebotes y cinco asistencias.
“Ya lo llaman ‘Das Wunderspiel’ — ‘El partido milagroso’”, dijo Bean con una sonrisa.
El campeonato también tuvo un profundo significado personal para Bean, quien al principio tuvo dificultades en la cancha en Berlín. Fuera de ella, él y su esposa, Claire Bean, encontraron gozo sirviendo en su barrio local de los Santos de los Últimos Días y formando una familia.
“El Padre Celestial está dondequiera que lo necesites, y sin duda lo hemos sentido en nuestra pequeña familia”, dijo a Church News. “Nos hemos sentido muy bendecidos”.
La vida en Alemania
En 2023, Bean venía de jugar una temporada en la Liga G con los Memphis Hustle y de participar en el equipo de la Liga de Verano de los Boston Celtics cuando recibió una oferta de contrato por tres años con el Alba Berlín.
Era una oportunidad poco común para un estadounidense sin experiencia previa en el extranjero, pero el gerente general del equipo le dijo a Bean que tenía un “presentimiento” sobre él.
El alero de 29 años comentó que sus dos primeras temporadas en Berlín “no fueron muy buenas”, con muchas derrotas, pero que siguió aprendiendo, trabajando y mejorando.
En los últimos tres años, jugar para el Alba Berlín ha llevado a Bean a recorrer países de todo el continente — Italia, Grecia, Francia, España, los Países Bajos, la República Checa, Serbia, Azerbaiyán y Lituania, entre otros.
Paralelamente, Bean y su esposa dieron la bienvenida a sus dos primeros hijos — un niño, Logan, de 2 años, y una niña de 7 meses, Emery. La familia asistía al Barrio Berlín (de habla inglesa) de la Estaca Berlín, Alemania. Bean prestó servicio como misionero de barrio y consejero de los Hombres Jóvenes. Claire Bean sirvió como consejera en la presidencia de la Sociedad de Socorro.
Compartir el Evangelio
Tras el nacimiento de su hija Emery, sus compañeros de equipo lo felicitaron llenando su casillero con una gran cantidad de pañales y toallitas húmedas. Claire Bean sugirió a su esposo que invitara al equipo a la bendición de la bebé durante los servicios dominicales — y él así lo hizo.
La mitad del equipo asistió. La esposa de uno de los compañeros de equipo dijo a los Bean que apreciaba la “paz reconfortante” de la reunión, la cual la conmovió y le recordó que ella era hija de Dios.

Sus compañeros bromeaban con Bean por no beber alcohol, pero cuando corrieron la cerveza y el champán tras ganar el campeonato, se aseguraron de que él tuviera un refresco en la mano para la celebración. Sus compañeros admiran su fe y su optimismo inagotable.
“Lo han respetado, aunque a veces no lo entiendan, y me han protegido de muchas maneras”, dijo Bean, exmisionero (Misión Nevada Reno) que nunca ha dudado en compartir el Evangelio con su familia del baloncesto.
“Cuando me preguntan por qué no bebo, no salgo de fiesta ni uso lenguaje soez, respondo: ‘Porque amo quién soy y amo estas normas — es lo que hace felices a nuestras familias’”.
La ‘buena vida’
Es probable que Bean regrese para una cuarta temporada con el Alba Berlín.
El último domingo que pasó en Berlín antes de viajar a Estados Unidos para visitar a su familia, Bean se sentó en la reunión sacramental a reflexionar sobre los últimos tres años — especialmente sobre las dificultades iniciales, cuando se preguntaba si lograría triunfar en el extranjero.
Luego reflexionó sobre la temporada del campeonato — y sintió un mensaje del Espíritu Santo y del Señor: “¿Cuándo te he dado alguna vez motivo para dudar de Mí?”.
“Él nunca nos ha dado motivo alguno para dudar de Él”, dijo Bean, “y eso es lo que realmente me llevo de esta experiencia”.
Un pasaje de “Lo esencial” del difunto presidente Russell M. Nelson, también le ha aportado a Bean una nueva perspectiva:
“Puede que la gratitud no surja con facilidad. Quizás operamos bajo la idea de que, a menos que todo vaya bien en nuestra vida, no tenemos nada por lo que estar agradecidos. Pero, en realidad, ocurre todo lo contrario. Los desafíos, e incluso las adversidades, no solo forman parte de la vida, sino que son parte de una buena vida”.
