Los estudiantes de Malaui, en el sureste de África, tenían que asistir a clases por turnos debido al hacinamiento en sus aulas. Ahora, gracias a una donación de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, más de 600 alumnos cuentan con un nuevo lugar para aprender.
La Iglesia donó nuevos edificios de aulas, oficinas administrativas, instalaciones sanitarias, pupitres y un sistema de agua con un pozo perforado, un tanque de almacenamiento y tuberías a la Escuela Primaria Magwero, en el distrito de Lilongüe, según informó la Sala de Prensa de la Iglesia en África.
Laurent Afonso, del Ministerio de Educación de Malaui, calificó la donación como una importante contribución que permitirá aumentar las tasas de matrícula y permanencia escolar.
“Estas nuevas aulas brindan el espacio y la dignidad que nuestros niños merecen”, afirmó durante la ceremonia oficial de entrega, celebrada el 19 de junio.

En sus palabras, Vincent N. Chimtengo, segundo consejero del obispado del Barrio Lilongüe, de la Estaca Lilongüe Malaui, dijo que la donación refleja el compromiso de la Iglesia de seguir el ejemplo de Jesucristo al servir a los hijos de Dios.
“Nuestros esfuerzos humanitarios son una expresión de Su mandamiento de amarnos unos a otros y cuidar de quienes tienen necesidades. Mediante proyectos como este, procuramos bendecir vidas, fortalecer comunidades y ayudar a las personas a alcanzar el potencial que Dios les ha dado”, dijo.
El proyecto refleja los esfuerzos continuos de la Iglesia por mejorar la educación, el acceso al agua potable y el bienestar de las comunidades en toda África, según informó la Sala de Prensa de la Iglesia en África (en inglés). La Iglesia colabora con gobiernos, líderes comunitarios y organizaciones locales para atender a quienes tienen necesidades.

Church News también ha informado anteriormente sobre donaciones a escuelas (en inglés) y proyectos relacionados con el agua en Malaui. Tras varias tormentas, los Santos de los Últimos Días reconstruyeron un puente y abrieron centros de reuniones para albergar a las víctimas de las inundaciones.
Las dos primeras estacas de la Iglesia en el país se organizaron con un mes de diferencia en 2024, y la Misión Lilongüe Malaui —la primera del país— fue una de las 55 nuevas misiones creadas este mes.

