En momentos de quietud, al evocar su trayectoria de fe, Cambrie Taylor, una Santo de los Últimos Días de Arizona, recuerda la mano del Señor guiándola, incluso cuando ella la rechazaba.
“Siempre he sentido que Él me buscaba y me sostenía”, dijo.
Al haber crecido como miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, Taylor atesora gratos recuerdos de cuando asistía a la iglesia, convivía con sus cinco hermanos y se acercaba a Dios cada vez más. “Para mí, fue simplemente la infancia más hermosa”.
“Y entonces, todo comenzó a desmoronarse ante mis ojos”.
‘En mi corazón, sabía que yo no era así’
Taylor y su familia se trasladaron de Gilbert, Arizona a San Tan Valley, Arizona —donde tuvo que comenzar desde cero y hacer nuevas amistades.
“Lo único que tenía era Iglesia. El ir a los campamentos de jovencitas, a las reuniones de las Mujeres Jóvenes y cosas así fue lo que me sostuvo”. Taylor se dedicó por completo a seminarios, al programa de Mi Progreso Personal y a las actividades de las Mujeres Jóvenes.
Pero esa etapa no duró para siempre.
Taylor sentía que su participación en las actividades de la Iglesia se había convertido en una forma de buscar la “aprobación de los demás”, algo que, según explicó, pensaba que le hacía falta debido a su situación familiar.
Durante este tiempo, Taylor asistía a las reuniones de la iglesia, aunque sentía que estaba interpretando un papel de rectitud, en lugar de recibir las bendiciones espirituales que buscaba. “Me esforzaba por decirme a mí misma, realmente convencerme, de que no hay Dios y que todo es el universo”, comentó.
Al recordar esa etapa en que fue desmoronando sus creencias expresó: “En el fondo de mi corazón, simplemente sabía que yo no era así”.
Mientras cursaba sus estudios secundarios y a medida que se extendía la pandemia de la COVID-19, su entorno se fue tornando más oscuro, y su círculo de amistades la llevaron a poner en duda su fe.
“Empecé a interesarme en los cristales y en el universo, iba por ese camino”, recuerda. “Sentía que estaba completamente ‘en el mundo’”.
‘Nunca podría dudar’
Cerca de un año después, en 2021, Taylor y su novio, Jadrian Taylor, se enteraron que esperaban un bebé: un varoncito a quien llamarían Jadrian Jr.
Cambrie Taylor describe este momento como el más decisivo espiritualmente dentro de todo el proceso que la llevó a su renovación religiosa; una verdadera “epifanía”: “En verdad tuve que cambiar el enfoque de mi vida y preguntarme, ‘¿Qué es lo que realmente quiero?’”, expresó. “En mi corazón, en mi alma y en mi espíritu, nunca podría dudar de las experiencias que tuve en la Iglesia. Nunca podría dudar de mis sentimientos. Nunca podría dudar de mi testimonio: dijo.
Taylor describió ese momento de humildad como el regreso de todos esos recuerdos: su sueño de sellarse en el templo y de criar a sus hijos en el evangelio.
Como creció en la Iglesia, Taylor recuerda haber escuchado a las líderes de las Mujeres Jóvenes, discursantes de la conferencia general y otros líderes que hablaban del gran potencial que, como mujer, tenía dentro de la Iglesia. Entonces se preguntaba: “¿Qué se supone que debo hacer con mi vida?”.
Sabía que debía desarrollar una relación personal con Cristo si quería que su hijo creciera en la Iglesia. Recuerda haber pensado que no podía “ser una buena persona en esta vida” mientras estuviera centrada en las drogas y el alcohol, lo cual limitaba su relación con Cristo. “En aquel entonces, simplemente pensaba que no estaba completa”, expresó.
‘No sabía que todo eso era posible’
Durante los años siguientes, Taylor desarrollo un profundo compromiso personal con el evangelio. Su fe despertó en Jadrian Taylor el interés por el evangelio, lo que dio lugar a visitas frecuentes de los misioneros.
Recuerda que “él compartía conmigo sus preguntas e inquietudes”. “Entendí que todo tenía que suceder a su propio ritmo —así que, cuando quería invitar a los misioneros, ellos venían”.
Aunque Taylor considera que su ejemplo en el hogar influyó en el creciente interés de su novio por la Iglesia, el deseo de Jadrian Taylor de hacerla feliz también lo llevó a asistir a la reunión sacramental con ella y el bebé.
Cambrie Taylor recuerda el primer encuentro de su novio con los misioneros: “Fue algo como: ‘¡Guau! No tenía idea. No tenía idea de que algo así existía. No sabía que algo así fuera posible’”.
Se comprometieron en julio de 2022 y se casaron en diciembre de ese año, allanando el camino para el bautismo de Jadrian Taylor en marzo de 2023.
Él ha visto las bendiciones en nuestra vida, ahora juntos como familia, así como la bendición de nuestro hijo y todos los milagros”, dijo Cambrie Taylor.

‘Bueno, ahora tenemos uno más’
La pareja tuvo su segundo hijo, Booker, en septiembre de 2024 cuando Jadrian Taylor comenzaba su entrenamiento militar básico y se preparaba para trasladarse a Geogia en febrero de 2026 para continuar con su formación.
Cambrie Taylor sabía que no sería fácil criar a dos hijos pequeños mientras su esposo estaba lejos. “Sabía que tendría que apoyarme en Dios en todo momento. Así que pensé: ‘El café o cualquier cosa que esté haciendo mal no vale la pena. Necesito estar en sintonía con el Señor. Necesito sentir ese Espíritu. Necesito sentir esa bondad’”, recordó.
Así que se puso como meta personal recibir su investidura.
“Siento que todo mi corazón y mi alma están completamente enfocados en el Evangelio —ni siquiera en la Iglesia como tal— solo en el Evangelio y en lo que aporta a mi vida”, expresó. “He visto cambios. He visto cómo me ha ayudado, tanto a mí como a quienes me rodean”.

Al entrar en el salón celestial del Templo de Mesa, Arizona (en inglés), Taylor fue recibida por tres de sus hermanos, amigos, y su obispo acompañado por su esposa, un momento que ella describió como “sentirse en el cielo”. Mientras compartía ese instante con sus hermanos, uno de ellos les susurró a los demás: “Bueno, ahora tenemos uno más”.
“No pude evitar pensar que nuestro Salvador y nuestro Padre Celestial deben sentirlo de esa misma manera”, dijo Paul Hawkins, su obispo. “Ya tengo a esta oveja. ¿Dónde está la siguiente? ¿Quién sigue?”.
“Siempre hay alguien más a quien podemos acercarnos, a quien podemos ayudar e invitar”, dijo Hawkins, antes de hacer referencia a un discurso del élder Patrick Kearon, del Cuórum de los Doce Apóstoles, en la conferencia general de 2024.
“El élder Kearon dijo recientemente que Dios nos busca de manera incesante, y siento que eso se ve claramente en la historia de Cambrie. Ella pasó por su propio proceso, pero Dios nunca dejó de buscarla, y al final eso dio fruto”, dijo Hawkins. “Y ahora, al conversar con Cambrie, te das cuenta de que eso ya forma parte de ella, de modo que ahora ella busca a Dios incesantemente”.


