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El élder Bragg comparte 5 principios que conducen a una resiliencia semejante a la de Cristo

El Setenta Autoridad General comparte su experiencia con la pérdida, el desconsuelo y la esperanza por medio de Jesucristo en un devocional de BYU–Idaho

El audio del artículo solo está disponible en inglés.

Cuando el élder Mark A. Bragg, Setenta Autoridad General, recibió hace varios meses la asignación de hablar en el devocional de BYU–Idaho del martes 2 de junio, un tema acudió inmediatamente a su mente. Sin embargo, no fue sino hasta hace poco que comprendió por qué.

Al comenzar su discurso en el campus de Rexburg, Idaho, el élder Bragg dijo a los estudiantes que se dirigía a aquellos que están cansados, afligidos, desanimados, decepcionados y desconsolados. Compartió con ellos cómo pueden sobrellevar sus pruebas y ser santificados por ellas mediante lo que denominó una “resiliencia semejante a la de Cristo”.

Cuando el Salvador, Jesucristo, estuvo en Getsemaní, “se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú” (Mateo 26:39). El élder Bragg dijo que la palabra “pero” de ese versículo podría ser la palabra más resiliente de todas las Escrituras.

Citando al presidente Dallin H. Oaks, ahora presidente de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, recordó estas palabras pronunciadas en la Universidad Brigham Young en 1995: “La adversidad será una compañera constante u ocasional para cada uno de nosotros a lo largo de nuestra vida. No podemos evitarla. La única pregunta es cómo reaccionaremos ante ella”.

El élder Mark A. Bragg habla a los estudiantes de BYU–Idaho en el I-Center en Rexburg, Idaho, el martes, 2 de junio de 2026.
El élder Mark A. Bragg, Setenta Autoridad General, ofrece un mensaje devocional a los estudiantes de BYU–Idaho en el I-Center en Rexburg, Idaho, el martes, 2 de junio de 2026. | Hans Koepsell, BYU–Idaho

El élder Bragg explicó cómo reaccionar ante la adversidad y mantener la fe cuando la copa no pasa —o al menos no tan rápido como se espera— mediante cinco principios que, según ha aprendido, conducen a una resiliencia semejante a la de Cristo.

1. Anclen su esperanza en Cristo. En el Libro de Mormón, cuando el pueblo de Alma se encontraba en cautiverio, el Señor no cambió sus circunstancias; cambió su fortaleza y los hizo más capaces de sobrellevar sus cargas (véase Mosíah 24:14). Cristo los hizo más resilientes, dijo el élder Bragg. “La resiliencia semejante a la de Cristo comienza con la esperanza en Cristo”.

2. Sean fieles al hacer y guardar convenios. Los convenios del bautismo, del sacerdocio y del templo brindan vínculos sagrados con el Padre y el Hijo, y aportan resiliencia y confianza. “No se alejen del Señor; acérquense a Él. Guardar los convenios cuando sufrimos es una de las manifestaciones más profundas de la resiliencia semejante a la de Cristo”.

3. Oren con “insistencia”. Esta palabra significa “seguir pidiendo, seguir llamando, seguir suplicando”, explicó el élder Bragg. Significa orar “hasta que la fuerza serena y resiliente del cielo repose sobre ustedes”.

4. Encuentren fortaleza en sus antepasados. El élder Bragg, director ejecutivo del Departamento de Templos e Historia Familiar de la Iglesia, señaló investigaciones que muestran que las personas que conocen a sus antepasados tienen mayor resiliencia. También se trata de una verdad espiritual, dijo. “Cuando nuestro corazón se vuelve hacia nuestros antepasados, sentiremos que el corazón de ellos ya se ha vuelto hacia nosotros, y sentiremos su fortaleza y su aliento”.

5. En tiempos de adversidad, vuélquense hacia los demás y no hacia ustedes mismos. El Salvador bendijo, perdonó, cuidó y consoló incluso mientras estaba en la cruz, dijo el élder Bragg. Al compartir una experiencia de la que rara vez habla, relató que cuando era un obispo recién llamado, su madre falleció. Esa misma semana tuvo la oportunidad de ministrar a una familia del barrio que también había sufrido una tragedia. “La resiliencia semejante a la de Cristo no consiste solo en superar las dificultades; consiste en tender la mano para bendecir a los demás mientras las superamos”, afirmó el élder Bragg.

El élder Mark A. Bragg habla con una imagen de Cristo en la pantalla en BYU–Idaho el martes, 2 de junio de 2026.
El élder Mark A. Bragg, Setenta Autoridad General, ofrece un mensaje devocional a los estudiantes de BYU–Idaho en el I-Center en Rexburg, Idaho, el martes, 2 de junio de 2026. | Leah Holding, BYU–Idaho

Recientemente, el élder Bragg tuvo que poner a prueba estos cinco principios en otra situación que jamás habría imaginado. Su querido amigo y amigo más cercano, el élder W. Mark Bassett —Setenta Autoridad General con quien se sentaba en todas las reuniones a las que asistían juntos y con quien hablaba semanalmente incluso cuando servían en distintos países— falleció el 11 de mayo.

El élder Bragg dijo que el Señor sabía, desde noviembre, cuando recibió esta asignación, lo que necesitaría cuando falleciera el élder Bassett. En los días que siguieron a la muerte de su amigo, el élder Bragg ancló su esperanza en Cristo, buscó consuelo en sus convenios con el cielo, oró con insistencia por la familia del élder Bassett, reflexionó sobre historias familiares y procuró acercarse a otras personas que también estaban de duelo.

“Testifico que el cielo no permaneció en silencio”, dijo el élder Bragg. “Llegaron la paz y el consuelo. No se borró la pérdida, sino que hubo una abundancia de esperanza, una tranquila certeza de que la muerte no es destrucción, de que la separación no es abandono y de que la pérdida ciertamente no es permanente. Fue el tipo de consuelo que no niega el dolor, sino que te guía a través de él”.

Un estudiante escucha al élder Mark A. Bragg durante un devocional de BYU–Idaho en Rexburg, Idaho, el martes 2 de junio de 2026.
Un estudiante escucha mientras el élder Mark A. Bragg, Setenta Autoridad General, habla en el devocional de BYU–Idaho en Rexburg, Idaho, el martes 2 de junio de 2026. | Natalie Jones, BYU–Idaho
El élder Mark A. Bragg ofrece un mensaje devocional en el I-Center en Rexburg, Idaho, el martes 2 de junio de 2026.
El élder Mark A. Bragg, Setenta Autoridad General, ofrece un mensaje devocional a los estudiantes de BYU–Idaho en el I-Center en Rexburg, Idaho, el martes 2 de junio de 2026. | Lydia Murray, BYU–Idaho
El élder Mark A. Bragg ofrece un mensaje devocional a los estudiantes de BYU–Idaho en Rexburg, Idaho, el martes 2 de junio de 2026.
El élder Mark A. Bragg, Setenta Autoridad General, ofrece un mensaje devocional a los estudiantes de BYU–Idaho en el Centro I en Rexburg, Idaho, el martes 2 de junio de 2026. | Hans Koepsell, BYU–Idaho
El élder Mark A. Bragg comparte un mensaje devocional con los estudiantes de BYU–Idaho en el I-Center, en Rexburg, Idaho, el martes, 2 de junio de 2026.
El élder Mark A. Bragg, Autoridad General de los Setenta, comparte un mensaje devocional con los estudiantes de BYU–Idaho en el I-Center, en Rexburg, Idaho, el martes, 2 de junio de 2026. | Hans Koepsell, BYU–Idaho
Un alumno escucha en el devocional de BYU–Idaho en Rexburg, Idaho, el martes, 2 de junio de 2026.
Un alumno escucha mientras el élder Mark A. Bragg, Setenta Autoridad General, habla en el devocional de BYU–Idaho en el I-Center en Rexburg, Idaho, el martes, 2 de junio de 2026. | Natalie Jones, BYU–Idaho
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