PLANO, Texas — Cada mes en Plano, Texas, el estacionamiento de un centro de reuniones de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días se llena con el sonido de los motores, las conversaciones y algo menos esperado: diálogos sobre la fe.
El evento, conocido como “Cars and Christ” [“Autos y Cristo”], es una exhibición de automóviles que comenzó hace dos años con un par de docenas de vehículos. Ahora ha crecido hasta convertirse en una reunión única que combina la pasión por los autos con la conexión espiritual.
“Siento que ha puesto a la Iglesia en primer plano en Texas, de una de las maneras más normales y naturales posibles”, dijo Charlie Riska, miembro de la Estaca Carrollton Texas, quien ayuda a dirigir esta iniciativa.
Los organizadores afirman que reciben entre 200 y 300 autos el primer sábado de cada mes. El evento continúa atrayendo a una gran multitud, muchos de cuyos asistentes no son miembros de la Iglesia. Se promociona en una popular aplicación llamada ParkUpFront y también ha ganado popularidad en las redes sociales.
Dado que no se requiere pagar cuota de inscripción para exhibir un vehículo, se alienta a los participantes a traer dos artículos de comida enlatada para apoyar a la organización local sin fines de lucro Metrocrest Services. Esta iniciativa caritativa ha sido un éxito rotundo; en eventos anteriores se han recolectado hasta 227 kilos de alimentos.

Bryce Ardis, quien también participa como voluntario, comentó que el objetivo del evento es crear un espacio acogedor. “Realmente me encanta reunir a las personas. Así que, si puedo reunir a personas creyentes y no creyentes, se crea un ambiente maravilloso”.
Ese ambiente es intencional. “Muchas personas me han dicho, de hecho, que prefieren esta reunión a otras exhibiciones porque es un espacio acogedor”, señaló Ardis. “Hablamos con todas las personas que entran y salen”.
Los misioneros desempeñan un papel fundamental, interactuando con los visitantes e iniciando conversaciones que a menudo trascienden el tema de los automóviles. Su participación en el evento es posible gracias al presidente Jonathan Ord, presidente de la Misión Texas Dallas Oeste.
La afición del presidente Ord por los autos comenzó mientras trabajaba en la industria automotriz. Con el paso del tiempo, coleccionó varios vehículos y, finalmente, logró fusionar su pasión por los autos con su fe en un solo evento. Se ha convertido en un sello distintivo de su tiempo como líder de misión del área.
“Nuestros misioneros recorren el lugar y entablan conversaciones estupendas, no solo sobre automóviles, sino también sobre cómo Jesucristo desea formar parte de sus vidas”, comentó el presidente Ord.

Muchos misioneros dicen que esas conversaciones surgen de manera natural.
“Venimos aquí con el propósito de ver los autos, pero, con el tiempo, la conversación deriva hacia Cristo y la esperanza que se halla en Él”, dijo la hermana Sara Hill. “Es realmente gratificante llegar a comprender a las personas y escuchar sus historias”.
Para algunos, el evento también supone un primer contacto con la Iglesia. Los organizadores señalan que el objetivo no es ejercer presión, sino estar presentes.
“Se trata de todo un sector de personas que comparten la misma fascinación por los automóviles, y esta es una manera de atraerlos al edificio de la Iglesia”, explicó la hermana Stacey Ord, quien presta servicio junto a su esposo como líder de misión. “Es una oportunidad magnífica para que nuestros misioneros recorran las instalaciones, ofrezcan visitas guiadas por el edificio, conversen con la gente y los inviten a asistir a la Iglesia”.
Para Riska, el impacto trasciende las cifras. “Ver cómo mi pasión se entrelaza con mi fe, de tal modo que la presencia de la Iglesia se percibe como algo natural, ha sido verdaderamente milagroso”, afirmó.

Añadió que el evento crea una oportunidad poco común.
“Cada mes, cientos de personas que no son miembros de la Iglesia acceden a los terrenos del edificio. Entran en nuestras instalaciones, recorren los pasillos y contemplan las imágenes del Salvador. Y los misioneros son, sencillamente, el alma y el corazón de todo esto”.
En última instancia, los organizadores aseguran que el propósito es sencillo. “Se trata, simplemente, de unir a la comunidad”, comentó Ardis.
Y, en un estacionamiento repleto de automóviles relucientes y conversaciones francas, ese objetivo continúa materializándose, interacción tras interacción.
“Me encanta la comunidad que se ha formado aquí, así como el sentido de conexión”, expresó la hermana Hill. “En realidad, todo gira en torno a Cristo. Cristo es el fundamento. Cuando confiamos en Él y nos apoyamos en Él, descubrimos que tenemos muchísimas cosas en común. Y me parece maravilloso que todos tengamos la oportunidad de aprender y crecer mutuamente”.
— Kandyce McCracken es la directora de comunicaciones de la Estaca Carrollton, Texas.

